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El clero de Sucre, junto a sus Obispos, celebra la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Con una Eucaristía en la Capilla-Santuario de la Virgen de Guadalupe, Patrona de Sucre. 

Mons. Jesús Juárez, Arzobispo, presidió la celebración. Le acompañaron los Obispos eméritos Mons. Jesús Pérez y Mons. Walter Pérez. No faltaron algunos fieles seglares que quisieron acompañar a sus pastores en esta Jornada Mundial de Oración por la Santificación de los sacerdotes.

En su homilía, Mons. Juárez recordó la importancia de esta Solemnidad ya que desde los primeros tiempos de la Iglesia ya se contemplaba el Costado y el Corazón abierto de Jesús del que salió sangre y agua para significar el nacimiento de la Iglesia.

San Agustín escribió que San Juan, que reclinó su cabeza sobre el pecho de Cristo en la Última Cena (Jn 13,25) bebió de los secretos sublimes de las profundidades más íntimas del Corazón de nuestro Señor.

Añadió el Arzobispo cinco elementos importantes a tener en cuenta por los sacerdotes:

1. El Corazón de Jesús como fuente vital del amor y motor de la caridad pastoral presbiteral con la que se alcanza la santidad. El corazón como símbolo del AMOR que es paciente, servicial y sin envidia (1 Cor 13,4). No hay amor más grande que el dar la vida por los amigos (Jn 15,13).

2. El Corazón de Jesús como fuente de agua viva. El agua que brota del Costado de Cristo calma y sacia nuestra sed provocada por el diario caminar. También nosotros repetimos: Señor, dame de esa agua (Jn 4,15). El Corazón de Jesús nos ayuda a ver con claridad la Misión que tenemos y la Vocación Misionera que debemos cumplir.

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3. El Corazón de Jesús como fuente de misericordia y reconciliación. En el Corazón de Jesús, entregado en la Cruz y traspasado por la lanza criminal romana y la hipocresía judía, no hay condena para sus verdugos… ¡sólo misericordia y perdón! Sintamos la verdadera reconciliación que representa una auténtica liberación porque quien no pide perdón y no perdona, sufre demasiado y es esclavo de los sentimientos más destructivos y autodestructivos.

4. El Corazón de Jesús como fuente de energía para la Misión. Seamos Iglesia que vaya al encuentro del mundo como Sacramento de salvación. La Iglesia existe para evangelizar y su profunda identidad es la Misión. Iglesia en salida que va a las periferias, al encuentro de los descartados, de los alejados, de los que dejaron la Fe católica, de los necesitados del amor de Dios.

5. El Corazón de Jesús como fuente de comunión eclesial y pastoral orgánica de conjunto. La comunión eclesial es más auténtica si se funda en el amor, es decir, en el Sagrado Corazón de Jesús, buscando tener los mismos sentimientos que Cristo Jesús (Fil 2,5). Este amor que configura la comunión eclesial necesita de bautizados con actitudes de servicio, de comunión y participación de todos los sectores del Pueblo de Dios.

Mons. Jesús finalizó su intervención pidiendo la protección de Nuestra Señora de Guadalupe para que alcancemos lo fundamental en nuestra vida sacerdotal: ser santos y misericordiosos como nuestro Padre Dios.

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