La Paz

EL ADIÓS A LA PRIMERA HERMANA SALESIANA OBLATA EN BOLIVIA

La hermana Giuseppina Michelina Augugliaro, Salesiana Oblata del Sagrado Corazón, nació un 23 de Febrero de 1939 en Sicilia, Italia. Fue una de las primeras misioneras que llego a Bolivia, Puerto Acosta – La Paz, el 14 de Octubre de 1985.

Su vida fue un testimonio de entrega generosa, de oblación silenciosa, a imitación del Divino Maestro. Su experiencia de amor y entrega total a Dios y a los hermanos irradiaba a todos, especialmente a los más necesitados. Después de 16 años de permanencia aquí en Bolivia, por motivos de salud tuvo que retornar a Italia, pero su corazón se quedó en esta tierra misionera.

El Señor quiso premiar su anhelo de regresar a esta tierra que ella tanto amaba: el miércoles 13 de Julio de este año volvió para revivir los bellos momentos de su vida misionera y al mismo tiempo para celebrar los 25 años de presencia en Bolivia de nuestra Congregación, visitando cada una de nuestras misiones del oriente, luego vino a Cochabamba permaneciendo unos días y gozando en la casa de formación juntamente con las formandas, animándolas a seguir  adelante en el camino de la Oblación.

Su deseo de ir a Puerto Acosta (su primera misión) para encontrarse con la gente que ella tanto quería le hizo decir: “AUNQUE ME MUERA, VOY A IR”.

Dios escuchó su anhelo de seguir aquí en Bolivia, llamándola a contemplar eternamente su rostro en la Patria Celestial, el miércoles 10 de Agosto fiesta del Mártir San Lorenzo.

Todas sus hermanas, no le decimos adiós, sino un “hasta luego”, porque usted, Suor Giuseppina, nos trajo una semilla de sacrificio y amor que poco a poco va florenciendo en nuestra tierra Bolivia y esa semilla se llama OBLACION.

Gracias Suor Giuseppina por su trabajo, entrega y amistad de madre y hermana, por el sí de cada día, sin mirar las dificultades del camino; usted nos enseñó a vivir la Oblación entregándose en los lugares mas necesitados de Bolivia, con su alegría y sencillez supo entrar en los corazones de los niños, jóvenes y ancianos, sobre todo en las altas tierras de Puerto Acosta.

Permanecerá  en nuestros corazones hoy y siempre.

Gracias, gracias, gracias.