Análisis

‘El aborto es el exterminio sistemático de los más débiles’

Gregg Cunningham es una de las personas que más ha trabajado por concienciar del genocidio en el que se está convirtiendo el aborto generalizado. Abogado de profesión, dirige el Center for Bio-Ethical Reform, la asociación desde la que denuncia las políticas abortistas de Obama en los Estados Unidos. Su planteamiento es tan sencillo como obvio y eficaz: muestra imágenes de niños no nacidos, es decir, niños antes de ser abortados porque asegura que “nuestra cultura es principalmente visual”. Ha llevado su fórmula a las calles, a universidades, a todos los sitios públicos que ha podido.

“La inhumanidad del aborto no se puede expresar con palabras. Cuando queremos combatir el aborto solo con palabras estamos ocultando esa porción de maldad que no cabe en las palabras”, asegura.

Y tiene razón. Las clínicas informan de los métodos de aborto y de los futuros bebés (también conocidos como nasciturus, que suena más técnico) con términos que podrían confundirse con tratamiento de un virus o una hernia que extirpar. Los proabortistas nos presentan su opción letal como un paso por el quirófano para quitarse un grano sin postoperatorio doloroso, cuando lo cierto es que cientos de jóvenes que deciden no tener a su niño acaban padeciendo trastornos psicológicos y teniendo que recibir ayuda médica.

En la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo los que apoyan el aborto como un derecho legítimo de la mujer a decidir, ocurre lo mismo. Como apuntaba hace unos días el director de LA GACETA, José Antonio Fúster, en su página 3, se nos muestra un mundo Disney donde todas las realidades desagradables están ocultas. Nuestro periódico respeta al lector e informa de la manera más real de lo que está sucediendo. En el número de hoy Javier Torres publica una interesante entrevista con Gregg Cunningham. “El aborto es el exterminio sistemático de los más débiles y desfavorecidos de la clase humana, de los niños no deseados por sus padres. El genocidio puede ser físico, si los bebés no superan los estándares de calidad; genocidio intelectual, como el que sufren los niños con síndrome de Down; genocidio por razón de sexo, como los millones de abortos que sufren principalmente las niñas en el mundo; etcétera. Sí, el aborto es un genocidio”.

Cunningham denuncia que Barack Obama no sólo apoya el aborto, sino que en repetidas ocasiones se ha opuesto a la ley que propicia atención médica a los niños que han nacido a consecuencia de un aborto mal practicado. “Obama está a favor del infanticidio”. Unas valientes declaraciones de alguien que respeta por encima de todo la vida.v