Análisis

Eduardo Rodríguez Veltzé: Padre Nico, hasta siempre

(…) refleja el ánimo de un ser humano excepcional, al que le dimos y le daremos importancia por siempre

Con mucho pesar supe del fallecimiento de Nicolás Beumer en la casa de los padres Agustinos en Eindhoven, Holanda. Su recuerdo permite celebrar la vida de un maestro que si bien llegó de los Países Bajos era más cochabambino, yungueño y boliviano que muchos. Su trato suave, abierto y de afecto por todos sus estudiantes lo hizo un favorito del colegio.

Padre Nico marcó una diferencia fundamental en nuestro paso por la secundaria, nos enseñó y provocó a reflexionar, a contrastar en “comunidad” lo cotidiano, nuestra realidad en tiempos complejos, a advertir sus desafíos y compromisos, siempre con extraordinaria fe. Cada clase era importante.

A principio de los 90 cuando se creaba la Fundación FESA que sucedería a la gestión de los fundadores del Colegio San Agustín, los padres agustinos holandeses, el padre Nico en inolvidables palabras nos recordó a San Agustín, su reflexión de que “era preferible ser un cojo en el camino que un atleta fuera de él”, sobre la importancia de abrazar la verdad con el alma, no sólo con el corazón, porque el corazón no piensa, ni sólo con la mente, porque la mente sólo puede aprender lo abstracto, sobre la búsqueda de la verdad “viviente”.

Volví a ver al padre Nico Beumer ya retirado en la casa de los agustinos en Holanda pero con el ánimo en Tupuraya, tuvimos el privilegio de presentar desde la Embajada de Bolivia en La Haya, hasta Cochabamba, vía Skype, su libro: “Nadie les daba Importancia, Los Agustinos Holandeses en Bolivia”. Un trabajo que cubre la obra de los padres agustinos holandeses, pero sobre todo refleja el ánimo de un ser humano excepcional, al que le dimos y le daremos importancia por siempre, por su compromiso de alma y corazón con todos los bolivianos.

El autor fue alumno de la promoción 73 del colegio San Agustín.