Cochabamba

Devoción especial a la Virgen del Carmen en el Valle Alto cochabambino

Camino de esperanza. Motivados por el credo a la Virgen del Carmen, los residentes de Villa Rivero organizan anualmente una caminata que parte de Cochabamba y llega al santuario del lugar.

El reloj marca las 23:00 de la noche del 23 de julio. La intersección de las avenidas Barrientos y 6 de Agosto, comúnmente denominada “El Cero”, comienza a experimentar otro tipo de actividad. Poco a poco comienzan a llegar los peregrinos de la Virgen del Carmen de Villa Rivero, que en pocos minutos partirán en una caminata hasta el santuario.

Anualmente, un grupo de personas asume el desafío de ir caminando hasta el templo de su Patrona, que está distante a 54 kilómetros de Cochabamba, superando incluso las 15 horas de recorrido.

Este año para muchos es su primera peregrinación; pero, para la mayoría afirma que seguirán con esta tradición “mientras tengan vida y salud”.

Las peregrinaciones siempre ocuparon un lugar fundamental en la vida de los cristianos, de todos los creyentes del mundo, muchos de los presentes están cumpliendo una promesa o están agradeciendo algún favor personal a la Virgen.

Pasos de fe y agradecimiento

Hace 12 años, los amigos Jorge Panozo Villazón y Gonzalo Rivera Torrico organizaron la primera caminata religiosa hacia la Virgen del Carmen.

Esta iniciativa surgió inspirados en la experiencia de Douglas Cuenca Ayaviri, quien un año antes, en 2002, realizó una caminata hasta el lugar como una promesa de fe. Él pidió a la Virgen salud para su familia y que le ayude a encontrar trabajo.

La primera caminata comenzó a la medianoche del 23 de julio de 2002. Actualmente, se mantiene este recorrido para llegar un día antes de la celebración principal de la Patrona del pueblo.

De acuerdo a Gonzalo Rivera, la primera caminata se realizó con 16 integrantes, número que fue incrementándose con el tiempo, hasta llegar a los 98 fieles el pasado año. Este devoto de la Virgen es quien se encarga de toda la logística en cada caminata.

Origen de la imagen

En una entrevista realizada en 1980, a don Humberto Lara Soria, un habitante de Villa Rivero, afirmó que según la historia oral del pueblo esta imagen fue esculpida en 1600 y que fue venerada en la ciudad de Sevilla, España, por más de 600 años en la capilla de la familia Peramaz de Baltazar.

La imagen llegó a Bolivia durante la conquista española y fue llevada directamente a la Muela, actual Villa Rivero; desde entonces, fue venerada como la advocación de la Virgen María del Carmen, pero su fiesta de festejo se mantenía para el 16 de julio.

Por razones particulares los “Mueleños” se encargaron de tramitar un permiso en el Vaticano para cambiar de fecha. Ahora su fiesta central es el 24 de julio.

“La Virgen del Carmen es celebrada el 16 de este mes en muchas localidades aledañas a este poblado. Esta es la razón por la cual los Mueleños realizaron el trámite ante las autoridades pertinentes del Vaticano y ellos dieron su consentimiento de manera excepcional para que esta advocación celebre después”, afirma Rivera.

Promesa a la Virgen

Este es un evento muy particular, puesto que el organizador ni siquiera debe anunciar la caminata, puesto que los residentes de Villa Rivero ya tienen conocimiento de la misma y días antes a la salida solo deben confirmar su participación con el coordinador, para que éste tome las previsiones necesarias para la gente del recorrido.

“Las personas realizan un donativo de cinco o diez bolivianos que está destinado para cubrir los gastos de gasolina de los vehículos que nos acompañan”, asegura Rivera.

La noche de salida todos los fieles llegan con la vestimenta adecuada y los insumos o productos personales para hacer frente a más 16 horas de caminata.

Desde la primera experiencia este grupo logró contar con el apoyo de una ambulancia del SAR, los que están aptos para atender cualquier percance que se presente, además de una camioneta de apoyo, que está equipada para colaborar en el trayecto a los caminantes.

Ya en el kilómetro 18, sobre la carretera antigua a Santa Cruz, casi a las cuatro de la mañana, se realiza el primer descanso cerca a la represa de la Angostura. A esta hora el frío cala los huesos; posteriormente, a las 7:30 se llega al cuartel Tolata, en el kilómetro 30, donde don Eliseo Orellana Álvarez, quien espera a los peregrinos para ofrecerles un desayuno caliente.

“Hace años mis hijos se animaron a ingresar a la caminata y cuando los alcancé con mi auto y hablé con ellos me dijeron que no habían desayunado. Eso me motivó a comprometerme a llevar los próximos años el desayuno a los peregrinos, tradición que hasta la fecha estoy cumpliendo”, asegura Eliseo.

Gonzalo Rivera señala que su organización cuenta con el apoyo de mucha gente, tanto locales como de los residentes de Estados Unidos, quienes se contactan con Gonzalo Rivera para hacer llegar sus donativos para cubrir los gastos de la compra de las poleras, gorros, sombreros y otros que se requieren en la logística de la coordinación de la caminata. Otras personas hacen llegar su apoyo en donaciones de bebidas o lo que deseen brindar por devoción.

Durante el recorrido, la peregrinación recibe mucho apoyo, incluso de las autoridades de las localidades por las cuales se atraviesa, hacen llegar refrigerios para los peregrinos, que paso a paso se acercan más a la meta y ya están sintiendo el cansancio, pero su fe los sigue impulsando a continuar caminando.

Pamela Martínez Torrico es una lugareña que por razones laborales radica en Santa Fe, Argentina, y que desde hace siete años, vuelve al país en estas fechas, propiamente a Villa Rivero, para cumplir su promesa de caminar junto a los peregrinos.

“Tengo mucha fe a la Virgen del Carmen, ella me proporciona todo lo que necesito y cuando le pido ella me da a manos llenas”, afirma Martínez.

Mientras amanece, el peregrinaje continúa. A paso activo en el trayecto los devotos pasan por San Benito, río Paracaya y llegan a Punata.

Antes de ingresar a este último trayecto todos los peregrinos reciben y se cambian la polera oficial de la caminata de ese año y son esperados por la réplica de la Virgen del Carmen, la cual los guiará hasta Villa Rivero.

“En esa instancia los peregrinos están a pocos kilómetros de llegar a su meta y nos fortalece al ver la imagen de la Virgen”, asegura Gonzalo Rivera.

Durante el trayecto del ingreso del pueblo de Punata, los fieles comienzan a distribuir la revista “El Peregrino”, un trabajo desarrollado por el organizador, Gonzalo Rivera, quien se encarga de presentar un material literario acorde con la fecha, el significado y la devoción que quieren transmitir a los parroquianos, con distribución gratuita. Esta es su tercera edición.

Durante el trayecto final, la Virgencita es recibida por sus fieles con altares, donde se cumple el acto de devoción, en medio de rezos, plegarias e incienso. El camino se va acortando.

Al fin terminan todo el recorrido y los peregrinos llegan a los pies de su Virgencita, la cual los recibe en Villa Rivero, en medio de la alegría, el llanto y la emoción de haber culminado el trayecto pero, principalmente, por cumplir la promesa hecha. Este es el final del peregrinaje pero es el inicio de la fiesta de la Patrona que inicia con una verbena, la fiesta central de domingo y finaliza mañana con el calvario.