Lunes, 11 Diciembre 2017

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La unidad educativa Virgen del Mar, dependiente del sistema de Fe y Alegría en Oruro, corre el riesgo de convertirse en un centro comercial por un problema judicial.

La familia de Sabino Guzmán Mendoza, nietos de Albino Guzmán, quien hace años donó los predios de la escuela a la Iglesia católica, pretende apropiarse del mismo en base a un documento que arbitrariamente los declara herederos y desconoce la donación para el centro educativo que tiene 51 años de vigencia.

El asesor jurídico del establecimiento, Nino Murillo, denunció que si bien en los últimos años, estas personas, nunca pudieron demostrar que los predios les pertenece ahora vuelven a insistir pero con el argumento de una supuesta donación para un grupo de comerciantes que es liderado por senador masista Marcelino Arancibia.

“A la cabeza se encuentra el senador Marcelino Arancibia y él es el que acepta el colegio, sabiendo que es un colegio, sabiendo que en la puerta dice prohibida su transferencia porque es un bien en litigio pero acepta y aquí vienen nuevamente las amenazas de querernos quitar, de abrir una puerta, de posesionarse indican que va a hacer un centro comercial”, indicó.

La comunidad educativa se ha declarado en estado de emergencia, sobre todo, por la intromisión política del senador Arancibia que ha generado bastantes conflictos en el sector de los gremiales en Oruro.

“No lo vamos a permitir”, advirtió una madre de familia, bastante indignada.

En este primer período del año litúrgico, tras regresar en la noche anterior de su Viaje Apostólico a Myanmar y Bangladés, el Papa Francidco no faltó a la cita dominical para iniciar con todos los fieles el camino de Adviento en espera de nuestro Salvador.

Meditando sobre el Evangelio del día en el que Jesús advierte y exhorta a estar prevenidos para su llegada, «No sea - dice el Señor - que llegue de improviso y los encuentre dormidos», el Papa Francisco nos dice que debemos ser personas “atentas y vigilantes”, tal como lo pide el mismo Salvador.

“La persona que está atenta – dijo - es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad”; mientras que la persona vigilante “es aquella que acoge la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por el desánimo, la falta de esperanza, la decepción”.

A continuación, el mensaje del Papa antes del rezo del Ángelus

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Hoy comenzamos el camino de Adviento, que culminará en la Navidad. El Adviento es el tiempo que se nos da para acoger al Señor que viene a nuestro encuentro, también para verificar nuestro deseo de Dios, para mirar hacia adelante y prepararnos para el regreso de Cristo. Él regresará a nosotros en la fiesta de Navidad, cuando conmemoraremos su venida histórica en la humildad de la condición humana; pero Él viene dentro de nosotros cada vez que estamos dispuestos a recibirlo, y vendrá de nuevo al final de los tiempos «para juzgar a los vivos y los muertos». Por eso debemos estar siempre prevenidos y esperar al Señor con la esperanza de encontrarlo. La liturgia de hoy nos introduce precisamente en el sugestivo tema de la vigilia y de la espera.

En el Evangelio (Mc 13,33-37) Jesús exhorta a estar atentos y a velar, para estar listos para recibirlo en el momento del regreso. Nos dice: «Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuándo será el tiempo [...] para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo». (vv. 33-36).

La persona que está atenta es la que, en el ruido del mundo, no se deja llevar por la distracción o la superficialidad, sino vive en modo pleno y consciente, con una preocupación dirigida en primer lugar a los demás. Con esta actitud somos conscientes de las lágrimas y las necesidades del prójimo, y podemos captar también las capacidades y cualidades humanas y espirituales. La persona atenta se dirige luego también al mundo, tratando de contrarrestar la indiferencia y la crueldad en él, y alegrándose de los tesoros de belleza que también existen y que deben ser custodiados. Se trata de tener una mirada de comprensión para reconocer tanto las miserias y las pobrezas de los individuos y de la sociedad, como para reconocer la riqueza escondida en las pequeñas cosas de cada día, precisamente allí donde el Señor nos ha colocado.

La persona vigilante es aquella que acoge la invitación a velar, es decir, a no dejarse abrumar por el sueño del desánimo, la falta de esperanza, la decepción; y al mismo tiempo rechaza la solicitud de las tantas vanidades de las que desborda el mundo y detrás de las cuales, a veces, se sacrifican tiempo y serenidad personal y familiar. Es la experiencia dolorosa del pueblo de Israel, narrada por el profeta Isaías: Dios parecía haber dejado vagar su pueblo, lejos de sus caminos (cf. 63.17), pero esto era el resultado de la infidelidad del mismo pueblo (cf. 64,4b). También nosotros nos encontramos a menudo en esta situación de infidelidad a la llamada del Señor: Él nos muestra el camino bueno, el camino de la fe, el camino del amor, pero nosotros buscamos la felicidad en otra parte.

Ser atentos y vigilantes son los presupuestos para no seguir "vagando alejados de los caminos del Señor", perdidos en nuestros pecados y nuestras infidelidades; estar atentos y ser vigilantes, son las condiciones para permitir a Dios irrumpir en nuestras vidas, para restituirle significado y valor con su presencia llena de bondad y de ternura. María Santísima, modelo de espera de Dios e ícono de vigilancia, nos guíe hacia su Hijo Jesús, reavivando nuestro amor por él.

Tras el rezo mariano, el Papa Francisco recordó en primer lugar su viaje apostólico a Myanmar y Bangladés, expresó su gratitud a quienes lo han acompañado con la oración, e invitó a todos a unirnos a él en acción de gracias al Señor.

El pasado Domingo se celebró Cristo Rey del Universo; Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, nos recordó que el rol de Dios en la historia de la humanidad es isustituible y que cada día vamos hacia el encuentro definitivo con el Padre.

A continuación la Homilía completa de Mons. Sergio Gualberti pronunciada en la Catedral de Santa Cruz.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
PRONUNCIADA EN LA CATEDRAL DE SANTA CRUZ
NOVIEMBRE 26 DE 2017

El rol de Jesucristo es insustituible en la historia de la humanidad
Con la Solemnidad de Cristo Rey, el Señor resucitado y glorificado, termina el Año Litúrgico tiempo en el cual hemos ido celebrando y reviviendo todos los misterios principales de la salvación: desde la encarnación del Hijo de Dios, pasando por su muerte y Resurrección, la venida del Espíritu Santo y hasta la fiesta de hoy, coronación del camino de fe recorrido. Con esta celebración la Iglesia realza el rol insustituible de Jesucristo en la historia de la humanidad, el principio y fin de la creación de quien depende toda nuestra vida: "Por medio de él existen todas las cosas y nosotros somos por él", así afirma San Pablo en la carta a los Corintios. (1 Cor 8,6)

Cada día vamos hacia el encuentro definitivo con el Padre
Por el Señor nacimos y por él transcurrimos cada día de nuestra existencia hacia el encuentro definitivo con el Padre: "Vengan, benditos de mi Padre, reciban la herencia del Reino preparado para ustedes desde la creación del mundo". (Ev)

Cristo tiene poder sobre las cosas y las personas
Las lecturas de hoy, a través de las imágenes del Pastor, el Rey y el Juez, ponen en evidencia el "poder" de Cristo Rey sobre las cosas y las personas; el poder del bien y de la vida en una lucha constante y titánica para "vencer" los "poderes enemigos" del designio salvífico de Dios: Satanás, el mal, el pecado y la muerte.

Dios asume el rol de pastor a traves de Jesus
Pastor: El profeta Ezequiel (1era lectura) nos presenta a Dios que, ante el abandono y la miseria en que las autoridades tienen sumido al pueblo judío, asume el mismo el rol de pastor. “Yo mismo voy a buscar mi rebaño, me ocuparé de mis ovejas, las libraré, las apacentaré con justicia, las llevaré a descansar, buscaré a la oveja perdida, la vendaré y sanaré”. Dios cumple en plenitud esa misión a través de Jesús, el Buen Pastor que, con su entrega total se pone el servicio y pastoreo del nuevo pueblo de Dios y de la humanidad.

Jesús es el rey que no ha venido para ser servido, sino para servir
Otra imagen es la de rey: Jesús mismo se encarga de afirmarlo ante Pilato: "Yo soy rey... pero mi Reino no es como los del mundo". Jesús efectivamente ha recibido de parte del Padre autoridad y poder, pero los ejerce como servicio: "No he venido para ser servido, sino para servir... el que quiere ser el primero, que se haga el servidor de todos".

Jesus alcanza en la cruz el culmen de su entrega
Toda la vida de Jesús fue servicio en favor de la vida, en particular de los pobres, los enfermos, los pecadores, los excluidos de la sociedad de su tiempo y de todo el mundo, alcanzando en la cruz el culmen de su entrega. Y es justamente allí donde aparece ese título, el motivo de su condena: "Jesús de Nazaret, Rey de los Judíos". !Sí!, Jesús es rey, pero no un rey sentado en un trono deslumbrante y rodeado de servidores, sino clavado en la cruz, abandonado, insultado y sufrido.

Cristo decidira quién permanece de pie y quién cae para la eternidad
La tercera imagen, presentada en el Evangelio de hoy, es la de juez. Es muy distinta la escena de Jesús sangriento e insultado ante los tribunales humanos de la del juicio universal al final de los tiempos, donde él juzgará a todos los seres humanos, creyentes y no creyentes. Desde las autoridades de su tiempo hasta los poderosos de hoy se ha juzgado y se sigue juzgando a Cristo, pero en el día final, Cristo juzgará a los hombres y a la historia y decidirá quién permanece de pie y quién cae para la eternidad. Esta es la fe inmutable de nuestra Iglesia como proclamado en el Credo: «De nuevo vendrá con gloria para juzgar vivos y muertos, y su reino no tendrá fin».

Dios quiere la salvación de todos, especialmente de quienes le aceptan
Dios quiere que todos los hombres se salven, sin embargo no sin nuestra aceptación personal. Es lo que nos manifiesta el Evangelio de hoy en la escena grandiosa de Jesús el justo juez en el juicio universal, el último acto de la historia.
En ese juicio, "todos" los hombres indistintamente, también los que afirman de no haber visto a Jesús, seremos juzgados por Él sobre las obras de amor: “Tenía hambre y me dieron o no me dieron de comer, tenía sed y me dieron o no de beber…”. “¿Cuándo Señor… te hemos visto hambriento, sediento... y te hemos dado de comer?” …

Jesus se identifica con los pobres, encarcelados, perseguidos, enfermos, discriminados
“En verdad les digo, cada vez que han hecho esto a uno sólo de mis hermanos más pequeños, a mí me lo han hecho...". Jesús se identifica con los “hermanos más pequeños”, los pobres, los desesperados, los encarcelados, los enfermos, los esclavos de una sociedad discriminadora, aquellos que ni siquiera son reconocidos en su dignidad de persona y todos aquellos que son perseguidos a causa de la justicia.

El que se juega su libertad en obras por los pobres, no se pierde
Ante el Señor, ningún gesto bueno en favor de los pobres, por pequeño que sea, se pierde. Cada vez que nos jugamos nuestra libertad en obras de misericordia, en el servicio, en ser operadores de justicia y paz, en ser samaritanos con los hermanos más pequeños, lo hacemos al Señor. El amor es el núcleo central del Reino de Dios, por el cual Dios mismo se ha hecho cercano y nuestro prójimo en Jesús, un Dios que nos ama como Padre y que quiere que todos nosotros sus hijos nos amemos como hermanos.

Por el reino de Dios, Jesús entrega su vida en el altar de la cruz
El reino de Dios por el cual Jesús, como nos presenta el prefacio de la misa de hoy, “se ofrece a si mismo como víctima en el altar de la cruz y entrega al Padre”.

El Reino Eterno y universal: para siempre y para todos los hombres de todos los tiempos. El Reino definitivo y último que se va construyendo en el cada día de la historia de cada uno de nosotros y de la humanidad entera.

- El Reino de la verdad y la vida: la verdad que nos hace reconocer nuestra realidad de hijos amados de Dios y el valor sagrado de la vida humana y de la dignidad de toda persona. Sin la verdad las relaciones entre las personas se disuelven bajo las tinieblas del odio, la división y la muerte.

- El Reino de la santidad y la gracia: la santidad que es el cumplimiento de la vocación recibida en el bautismo, de ser santos por el don de la gracia, la vida misma de Dios.

- El Reino de la justicia, el amor y la paz: los valores y las virtudes bases de nuestras relaciones con Dios y los demás, pilares de la convivencia fraterna, solidaria y justa, y sin los cuales la sociedad cae en la disgregación, el enfrentamientos y la ruina.

Cristo, por su entrega, ofrece a todos vida y dicha eterna
Esta es la Buena Noticia del reino de Dios, de Cristo que por su muerte y resurrección ha hecho posible la resurrección de todos los muertos para la vida. La Buena Noticia de Cristo Rey que nos hace a todos el ofrecimiento de vida y dicha eterna.

Jesus no asusta ni obliga a seguirlo, esa es una decisión personal
Al presentarnos la escena del juicio universal, Jesús no nos quiere asustar ni obligarnos a seguirlo, solamente nos previene que en la eternidad, de nosotros solo queda el amor dado y recibido. ¡A nosotros la decisión!

Ojalá, sigamos el ejemplo del autor del salmo quien ha hecho la opción de seguir los pasos de Jesús: “El Señor es mi pastor,… por buenos caminos me dirige… tu bondad y tu gracias me acompañan a lo largo de mi vida; y habitaré en la casa del Señor por muy largo tiempo”. Amén

Jesús, el Reino de Dios y las dolencias físicas (enfermedades) de la gente, están estrechamente relacionadas, a la hora de comprender el mensaje y anuncio del Evangelio en la proclamación y praxis del maestro de Galilea. Pues, a primera vista, la consumación del Reino, nos lleva a pensar que se refiere a la otra vida o en otra dimensión ajena a la nuestra. Aunque no es raro que la mayoría de los textos del Nuevo Testamento que hablan del Reino, vinculen el mismo su consumación al final de los tiempos. Pero, tal y como Jesús presentó el Reino de Dios, éste es una realidad presente y operante en esta vida. Michael Amaladoss, teólogo indio, dice que el Reino es más terrenal que celestial. Por esa razón, el Reino se hace presente aliviando los dolores y sufrimiento en esta vida. Jesús realizó esa señal contundente de la presencia del Reino en la vida de las personas, preocupándose de manera primordial por la sanación de la enfermedad; esto no quiere decir, que hubiera dejado a un costado y/o en el olvido la sanación de la interioridad humana. Por tanto, la presencia del reino en última instancia tiene que ver con la preocupación por la vida y dignidad humanas.

Las señales que Jesús muestra y anuncian la presencia del reino son claras. Y una de ellas, y, la más, profundamente, cercana al amor de Dios para con el hombre es la curación de la enfermedad. Esta presencia aparece expresamente en los evangelios de Mateo y Lucas. Así, Mateo nos dice: «Y recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando en evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo» (Mt 4, 23). «Y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó» (Mt 4, 24). Lucas, recoge la misma idea pero en un contexto diferente: «Al ponerse el sol, todos los que tenían enfermos de lo que fuera se los llevaron; y él aplicaba la mano a cada uno de ellos, y los curaba» (Lc 4, 40).

La relación directa e inmediata entre el Reino de Dios y la curación de enfermos aparece de manera nítida en varios textos fundamentales del NT como Mt 9, 35; 10, 1. 7; Lc 8, 1-2; 9, 1-2; 10, 8-5). Es de especial atención fijar la mirada en los textos en los que Jesús dice a sus discípulos qué tienen que hacer en la misión que les es encomendada y envía: la idea central de los mismos es clara; pues, el mandamiento de anunciar la llegada del Reino de Dios va unido, indisolublemente, la mandato de curar enfermos (Mt 10, 7; Lc 9, 2; 10, 8). Por tanto, la curación y atención permanente a las enfermedades de las personas y cuidar de ellas para aplacar el dolor y sufrimiento, son los signos que muestran la realidad del Reino. Aquí, aparece un término, tal devaluado por el discurso político: la liberación. En el contexto del Reino de Dios, la liberación va más allá de lo político; hacer actual el reino para los discípulos de Jesús, necesariamente, pasa por el interés en el ser humano; es decir, hasta en lo más básico y elemental: la cura de todas las enfermedades para devolverle la salud.

Podemos preguntar ¿qué misión encomendó Jesús a sus seguidores? Jesús quiso que se conociera el Reino de Dios interesándose por la salud y la dignidad humanas. Sin duda que el Reino no se reduce a esta tarea, pero es una señal evidente para hacer presente la realidad del Reino de Dios entre los hombres. Y donde no hay esta determinación de luchar y asegurar la plenitud de la vida humana, no puede hacerse visible el Reino de Dios.

Jesús anunció el Reino de Dios; y aunque no nos dio una definición precisa del mismo, una señal clara de su ministerio fue la preocupación primordial por la salud y la vida de todo ser humano.

 

Del 10 al 17 de diciembre, en tiempo de adviento, la Iglesia en Bolivia celebrará la Semana de la Familia con el lema “La alegría del amor de Dios se vive en Familia” así lo da a conocer Monseñor Braulio Sáez, Obispo Auxiliar de Santa Cruz y responsable de la Pastoral Familiar por la Conferencia Episcopal Boliviana.

En su mensaje, el Prelado invita a participar activamente en las actividades propuestas a través de la organización de pequeñas celebraciones, tanto en las parroquias como en la propia familia, Celebraciones de perdón para la familia – Posadas (visitas a las familias) – Bendición del Matrimonio – Bendición del hogar, etc.

El Obispo auxiliar señala que “Hoy la familia está siendo bombardeada por todas partes y son muchos los intereses que quieren destruirla, por eso nuestros Pastores nos invitan a reafirmar el valor sagrado de la familia como pequeña Iglesia Doméstica, para que pueda cumplir su misión como testigos del amor y promotora de la vida, frente a tantos signos de muerte.

Compartimos el mensaje de Monseñor Braulio:

Mis queridos hermanos: Paz y gozo.

“LA ALEGRÍA DEL AMOR DE DIOS, SE VIVE EN FAMILIA”, es el Lema para celebrar este año la Semana de la Familia. Pero a la vez, es un desafío y un compromiso que debemos contagiar a todos quienes no sentimos parte de la Iglesia.

Cada año celebramos un mes dedicado a reflexionar sobre la importancia que tiene la familia en la sociedad, ya que se trata de la primera célula de la misma. Solíamos hacerlo en el mes de octubre que está siempre cargado de tantos acontecimientos.

Desde el año pasado, nuestros obispos han pensado que el tiempo de Adviento es un espacio privilegiado para meternos de lleno en el misterio del amor de Dios, que quiso involucrarse en nuestra historia y lo hizo formando parte de una familia, la de Nazaret, con María y José como protagonistas. Un tiempo para orar y reflexionar sobre la familia y muy en particular sobre nuestra propia familia.

La presente Cartilla incluye unos materiales que quieren ayudar a revalorizar, tanto en las Parroquias como en la propia familias, pequeñas celebraciones que incluyen: Celebración de perdón para la familia – Posadas (visitas a las familias) – Bendición del Matrimonio – Bendición del hogar.

Hoy la familia está siendo bombardeada por todas partes y son muchos los intereses que quieren destruirla, por eso nuestros Pastores nos invitan a reafirmar el valor sagrado de la familia como pequeña Iglesia Doméstica, para que pueda cumplir su misión como testigos del amor y promotora de la vida, frente a tantos signos de muerte.

El Papa Francisco en su bella Exhortación Apostólica Amoris Laetitia nos animaba en este desafío que tenemos frente al deterioro que está sufriendo la familia: “Como respuesta a este anhelo, el anuncio cristiano relativo a la familia es verdaderamente una buena noticia” (AL 1)

Muy unido en la oración y que la Sagrada Familia de Nazaret les bendiga.

Mons. Braulio Sáez García

Obispo Encargado de Pastoral Familiar–

BOLIVIA

Un gran recibimiento tuvo la imagen de la ‘Mamita de Cotoca’ que llegó a Santa Cruz este lunes 27 de noviembre para invitar a los devotos a su fiesta. Miles de fieles la recibieron con auténtica devoción. Monseñor Estanislao Dowlaszewicsz, Obispo auxiliar de Santa Cruz, encabezó la procesión que la llevó desde el Cristo hasta la Catedral Metropolitana donde se rezó el Rosario Misionero.

Con un sombrero e’ saó llegó a las seis de la tarde y trajo paz al corazón de las personas que desde tempranas horas se apostaron a los pies del Cristo Redentor para esperarla. Armados con rosarios y pañuelos blancos cantaban el “virgen de cotoca portento de luz con fervor te invoca todo Santa Cruz” para recibir la imagen de la Virgen de Cotoca.

Al menos unos 50 monaguillos formaron un pasillo encabezados por la cruz procesional. Los cantos y las oraciones crearon el clima de recogimiento espiritual que acompañó todo el camino a la Patrona del Oriente Boliviano. La procesión duró poco más de una hora hasta llegar a la Basílica Catedral donde el Arzobispo de Santa Cruz la recibió con cariño junto a los cientos de fieles que también allí la esperaban.

Una vez colocada en el altar, se comenzó el rosario Misionero con la ayuda de 81 estudiantes de primario y secundario del colegio San Martín de Porres que escenificaron algunas escenas del rosario y con velas encendidas crearon un marco especial de oración y devoción a la madre de Jesús.

El primer misterio lo rezaron los niños, el segundo misterio lo rezaron las religiosas, el tercero los sacerdotes, el cuarto la legión de María y el quinto misterio lo rezaron los Obispos.

Este martes 28 de noviembre la imagen permanecerá en la Iglesia Catedral par que los devotos puedan llegar a realizar una oración. A las 19 horas, Monseñor Sergio presidirá la Eucaristía de despedida para que luego la imagen regrese al Santuario. El miércoles 29 de noviembre inicia, en las parroquias y en el santuario, el rezo de la novena a la Mamita de Cotoca.

El Domingo 26 de noviembre fue la fiesta de Jesucristo Rey del Universo, Mons.Fernando Bascopé, Obispo Castrense al celebrar la eucaristía expresó que debemos renovar nuestra fe y esperar la venida de Jesús, "supliquemos, ven Señor, te necesitamos, necesitamos la luz de la fe para descubrir en el pobre que Tú, el Cristo estás presente en cada hermano”.

A continuación la homilía completa de Mons. Bascopé.

Cristo Rey. Cristo y el cristiano

El evangelio nos invita a prestar atención a Cristo y al Cristiano.

A Cristo que aparece entre las nubes del cielo. El cristiano que aparece humilde y sencillo en nuestras calles. Esta unión entre Cristo y el Cristiano nos invita a preguntarnos por las tres virtudes de la Fe, esperanza y Caridad. A unir a Cristo con el cristiano las preguntas estarán referidas para ambos.

1 .- Cuando el Hijo del hombre venga sobre la Gloria.

Nuestra fe se dirige a Cristo. La Luz de la fe ilumina nuestros ojos para mirar que la profecía de se cumple en Cristo. “ Yo seguía mirando, y en la visión vi venir sobre las nubes del cielo alguien parecido a un ser humano… con poder, honor y reino… su poder es eterno, su reino no será destruido” Dn 7, 14. El Señor Jesucristo ya vino por primera vez, pero nuestra Esperanza se abre al futuro, el ángel le dijo a la Virgen María en la anunciación: “Su reino no tendrá fin” Lc 1, 22. Por eso la virgen Creyó Recuerden cuando el Señor ascendió a los cielos, mientras los apóstoles miraban al cielo un ángel les dijo: “Este Jesús, que de entre ustedes ha sido llevado al cielo, volverá así tal como le han visto marchar al cielo” Hch 1, 11. Es por eso que cada domingo proclamamos con fe: De nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin”.

Si hermanos, no perdamos la esperanza. Renovemos nuestra fe y Esperemos la Segunda venida de Jesucristo.

2.- Cristo y el cristiano:

El Señor Jesucristo se encarnó en el seno Virginal de María. Esta confesión de fe tiene una importancia esencial para la vida. El Hijo de Dios bajó del cielo se hizo hombre, es Verdadero Dios y Verdadero hombre (Cfr. Concilio de Calcedonia 451). Porque “confesar que el Hijo de Dios asumió nuestra carne humana significa que cada persona humana ha sido elevada al mismo corazón de Dios.” Evangelii Gaudium 178. Continúa el santo Padre Francisco: “La Palabra de Dios enseña que en el hermano está la permanente proclamación de la Encarnación para cada uno de nosotros: Lo que hicisteis a uno de estos mis hermanos míos más pequeños, lo hicisteis a mí” Mt 25, 40. EG. 179. La opción evangélica por los pobres de la Iglesia enseñaba Benedicto XVI “está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros” Discurso en Aparecida, n. 3 ,2007. San Pablo narrando su propia conversión, “oyó una voz- ¿por qué me persigues?

¿Quién eres, Señor? y él: Yo soy Jesús, a quien tú persigues Hch 9, 5. Cristo y el cristiano están íntimamente unidos.

Hermanos en el Evangelio de hoy Jesucristo, el Señor dice. Tuve sed… y pregunta me disteis de beber Mt Mt 25, 35. ¿Dimos de beber al sediento? Pregunta el Señor. Pero también el mismo suplica en la Cruz: “Tengo Sed” Jn 19, 28, ¿Le dimos de beber?. No. Por eso hemos unido al Cristo y al Cristiano, ambos tienen sed. Hermanos unamos nuevamente a Cristo y al cristiano. Cristo vivo, antes de su Pasión: Pilato- dice la Escritura “habló de nuevo, con la intención de librar a Jesús, pero ellos seguían gritando: Crucifícale, crucifícale”, Lc 23, 21, ¿Qué significa? Crucifícale, que muera, que muera. Y en el cristiano? Hoy se habla de la ley del aborto; una de nuestras autoridades dice que la mujer tiene derecho sobre su cuerpo, y lo juzga como bueno y Cristo el Señor dice: Estaba vivo en tu vientre y tú me mataste. Por eso es necesario un Juez, Cristo el Justo Juez, ¿por qué? Porque si juzgamos con nuestros propios criterios mezquinos, juzgaremos mal, parcialmente.

3.- Juzgará Dios.

El poder divino de juzgar a todos y a cada uno pertenece al Hijo del Hombre.

Ahí está Jesús, verdadero hombre y verdadero Dios como Juez.

Para hacer un juicio y dar una sentencia la Materia del juicio debe ser analizada. ¿Cuál es la Materia del juicio de Cristo?.

La Materia fundamental del juicio es la caridad con relación al prójimo. Cristo para hacer una sentencia en el juicio se ha identificado precisamente con el hambriento, el desnudo…Por eso dice: cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo”. El Juez juzga según la caridad en relación al más pequeño.

También cada uno será juzgado por su fe; “a quien me confiese delante de los hombres, el Hijo del hombre le confesará delante de los ángeles de Dios” Lc 12, 8. “quien se avergonzará de mí y de mis palabras, de él se avergonzará el Hijo del hombre cuando venga en su Gloria” Lc 9, 26

Conclusión.

Hermanos celebremos con fe y esperanza a Cristo, rey del Universo, renovemos nuestra fe, esperemos que el venga. Supliquemos, Ven Señor, te necesitamos, necesitamos la luz de la fe para descubrir en el pobre que Tú, el Cristo estas presente en cada hermano. “Señor ven, y Reina en el corazón de cada uno de nosotros”. 1 Cor 15, 25

En Vinto– Cochabamba, del 24 al 26 de noviembre de 2017, bajo un ambiente fraterno, de reflexión y oración se ha desarrollado el XXIII ENCUENTRO NACIONAL DE PASTORAL FAMILIAR, en el cual participaron representantes de las diferentes jurisdicciones de Bolivia.

Bajo el lema “LA ALEGRÍA DEL AMOR DE DIOS, SE VIVE EN LA FAMILIA”, se reflexionó y profundizó a partir de la exhortación Amoris Laetitia, el discernimiento, el acompañamiento y la integración de las familias a la vida de la Iglesia, para responder a las diferentes realidades de familias de hoy en día, afianzando y mejorando nuestra coordinación para brindar un mejor servicio en la Pastoral Familiar a nivel nacional y jurisdiccional.

El Encuentro contó con la participación de Monseñor Braulio Sáez, obispo responsable de la Pastoral Familiar en Bolivia, quien motivó el compromiso con las familias de Bolivia y a realizar una pastoral de conjunto, haciendo del tema familiar el eje transversal de otras pastorales.

Los expositores que iluminaron la reflexión fueron, Padre Eugenio Sainz de Baranda OCD de la orden Carmelita Descalzo, con el tema “Espiritualidad Matrimonial”; Hna. Ana Hafenmayer HSF Hermana de la Sagrada Familia, “Acompañar, Discernir e Integrar a las familias”; Hna. Cilenia Rojas MCI Misionera Cruzada de la Iglesia “Familia y Misión hacia el V Congreso Americano Misionero”.

La psicóloga Karilina Bischof, integrante del Proyecto Esperanza de Santa Cruz, compartió el tema “Secuelas del Aborto”, con el cual invitó a reflexionar el daño que causa el aborto, primero eliminando la vida de un niño, afectando profundamente a la madre, y también a quienes son parte de esta terrible decisión.