Jueves, 14 Diciembre 2017

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El Papa Francisco recibirá al presidente de Bolivia Evo Morales en el Vaticano en la mañana del viernes 15 de diciembre de 2017, anunció hace tres días la Oficina de Prensa de la Santa Sede.

Asimismo, Evo Molares dará una conferencia sobre los pueblos originarios y ciudadanía universal, la Conferencia será en la Pontificia Universidad Urbaniana el mismo viernes a las 17:00, segú hizo saber la Embajada de Bolivia ante la Santa Sede. La Universidad Urbaniana es una casa superior de estudios ligada al Vaticano.

Encuentro previos

Esta no es la primera visita del presidente boliviano al Vaticano: ya fue recibido por el Papa argentino el 15 de abril de 2016, como parte de un simposio organizado por la Academia Pontificia de Ciencias Sociales con los movimientos sociales. Del mismo modo, se encontraron en el pequeño estado el 28 de octubre de 2014.

El presidente Morales recibió más tarde al Papa Francisco durante su visita apostólica a su país del 8 al 10 de julio de 2015.

El 17 de mayo de 2010, Evo Morales, en el cargo desde 2006, fue recibido por Benedicto XVI, intercambiando con él sobre la “protección del medio ambiente” y la “defensa de los derechos de los más débiles”.

El artículo 157 establece causales permitidas para la interrupción de la gestación hasta las ocho semanas, una de estas que la mujer sea estudiante.

En el atrio de la Catedral Metropolitana de La Paz se instaló la tarde de este miércoles un primer piquete de huelga de hambre en contra del artículo 157 del nuevo Código del Sistema Penal referido a las causales para permitir un aborto. Cinco personas asumieron la medida de presión.

La madrugada de este miércoles la Cámara de Senadores aprobó el polémico artículo. Al concluir con el tratamiento de este proyecto normativo, esta instancia lo remitirá al presidente Evo Morales para su posterior su promulgación y puesta en vigencia.

“Estamos retomando las acciones con esta huelga de hambre y no sólo será en La Paz sino también Santa Cruz y Oruro. Tenemos la esperanza que se vayan sumando más ciudadanos a esta causa noble; que es la defensa de la vida. Sabemos que no lo van a reconsiderar, lo que pedimos es el veto presidencial y que el señor Evo Morales se pronuncie”, afirmó Elisa Lanza, presidenta de la Plataforma por la Vida y la Familia.

El artículo 157 sanciona con prisión de tres a diez años a la personas que ocasionen aborto sin consentimiento; sin embargo, establece causales permitidas para la interrupción de la gestación hasta las ocho semanas, una de estas que la mujer sea estudiante, que el embarazo sea producto de violación o incesto o haya malformación del feto.

“No se ayuda a la mujer, el aborto es la peor violencia que pueda existir en contra de una mujer”, complementó Lanza. 

 

La Iglesia Católica a través de los obispos de Bolivia se ha manifestado en contra de las pretensiones de Evo Morales para eternizarse en la Presidencia, sin respetar la democracia. Aquí presentamos el pronunciamiento oficial realizada por el Secretario General de la Conferencia Episcopal de Bolivia (CEB).

SIN RESPETO A LAS LEYES NO HAY DEMOCRACIA
“Jesús los reunió y les dijo: Saben que los jefes de las naciones las someten y que los grandes las oprimen. No será así entre ustedes”. Mt 20,25 - 26


Los Obispos de Bolivia no podemos callar ante la Sentencia del Tribunal Constitucional Plurinacional 0084-2017, ya que desconoce dos referendos en los que el pueblo boliviano ha expresado su voluntad soberana: el que aprobó la Constitución en el año 2009 y el que rechazó la apertura de la Constitución para optar a la reelección en el año 2016, ambas iniciativas impulsadas por el mismo gobierno.

Además la Sentencia malinterpreta el artículo 23 de la Convención Interamericana de Derechos Humanos, cuyo objetivo es justamente el contrario: proteger a los ciudadanos de la perpetuación en el poder de los gobernantes.

Con esta sentencia, que autoriza la reelección indefinida del Presidente y del Vicepresidente del Estado Plurinacional y otras autoridades, entramos en una época en la que los gobernantes, aprovechándose del poder judicial, interpretan según sus intereses las leyes y la más importante de ellas, la Constitución Política del Estado.

El trabajo de búsqueda de consensos que los partidos políticos e instituciones sociales realizaron, en la Asamblea Constituyente, ha sido ignorado. Una vez más tenemos que hacernos eco de la situación de decepción y desilusión que vive nuestro pueblo, causado, entre otras cosas, por actuaciones como ésta.

Se han roto los principios básicos de la democracia: el respeto a las leyes, a la institucionalidad y a la separación de los poderes del Estado, lo que abre el camino al totalitarismo y al dominio del más fuerte, con el consiguiente menoscabo de la libertad del pueblo. Esta Sentencia significa un retroceso en la Democracia del país, justo en el año en que se cumplen 35 años de su conquista por parte del pueblo boliviano.

Por otro lado, los resultados preliminares de las recientes Elecciones Judiciales dejan un mensaje claro por parte de la ciudadanía que, de manera pacífica y democrática, rechaza un proceso cuestionado en la selección y elección de autoridades judiciales. Como Iglesia, hacemos votos para que nuestras autoridades nacionales escuchen la voz del pueblo, antes de descalificarla por intereses políticos.

Exhortamos a las autoridades judiciales elegidas a devolver la credibilidad en la justicia y trabajar en una renovación del orden judicial, ya que como señalamos los Obispos de Bolivia antes de las elecciones: “El sistema judicial es parte esencial de una sociedad justa y hay que decir con claridad que el pueblo boliviano ha sufrido y sigue sufriendo las consecuencias de un sistema judicial, en su mayor parte, preso de la corrupción, falto de valores éticos y sujeto a la manipulación de los gobiernos de turno” (Comunicado del CEP, Noviembre 2017)

A pesar de esta situación muy delicada ponemos nuestra confianza en Cristo que nos enseñó a gobernar sirviendo, y también en nuestro pueblo que sabrá actuar en conciencia, buscando lo mejor para nuestra amada Bolivia.

Habiendo iniciado el Adviento, tiempo privilegiado para prepararnos a la Navidad, celebración del misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, recurrimos a su Madre Santísima y nuestra Madre, para que acompañe y proteja nuestro país de todo enfrentamiento y para que triunfen siempre el entendimiento, el diálogo y la paz.


La Paz, 6 de Diciembre del 2017
Los Obispos de Bolivia

Este lunes anunciaron medidas que harán del viaje del Papa Francisco a Chile, entre el 15 y el 18 de enero de 2018, la primera visita apostólica sustentable en la historia.

Según informaron desde la organización de la visita, el Comité de Sustentabilidad está conformado por 16 profesionales, provenientes de ONGs, del mundo privado, estatal, de la sociedad civil y de gremios, de los culaes, el 40% son mujeres. De aquí surgieron medidas que apuntan a tres ejes principales: ambiental, social y económico.

En el ambiental, señalaron, será una visita de carbono neutral y se incorporarán mejoras de gestión para minimizar la huella de carbono, se gestionarán los residuos en eventos masivos, se reciclará e incorporará puntos limpios y se reutilizará todo lo que sea posible.

Desde el punto de vista social, hay una búsqueda por que la visita sea diversa e inclusiva. Para esto se promoverá la participación de personas en los encuentros masivos sin distinción de edad, nacionalidad, etnia o discapacidad. También se implementarán estándares de accesibilidad universal en actividades masivas y en la comunicación de la visita.

Finalmente, en cuanto al eje económico, se fomentará la sustentabilidad entre las empresas proveedoras, las compras de gran magnitud serán licitadas y las bases de licitación publicadas, se cuantificarán los aportes monetarios y no monetarios, siguiendo las recomendaciones de estándares internacionales.

En el sitio web www.franciscoenchile.cl se incorporará la sección "Visita transparente y sustentable" y, además, se desarrolará un reporte de sustentabilidad y una cuenta pública.

 

Monseñor Oscar Aparicio, nuestro Arzobispo, presidió la eucaristía dominical en la Catedral Metropolitana de San Sebastián, dando inicio al tiempo de adviento que nos prepara a vivir la venida de Nuestro Señor.

Expresó, en su homilía tres aspectos importantes que la Palabra de Dios nos muestra: Dios que es fiel, que nos acompaña; Reconocer nuestras debilidades nuestra necesidad de Dios; y tercero estar atentos, en vigilante espera. Expresó una necesidad de dar un cambio a la sociedad, a la justicia que está tan dañada y poder establecer el reino de Dios en nuestras obligaciones como ciudadanos, como hermanos de esta patria.

Iniciamos hoy el Adviento, iniciamos este camino de fe en este Adviento, por eso esa corona tiene gran significado, cada domingo vamos encender una luz como signo que estamos yendo paso a paso y gritando y esperando la llegada del Señor. Advenimiento, la venida del Señor, es un tiempo de gracia y de espera, un tiempo bueno que el Señor nos permite vivir como Iglesia hasta el nacimiento del Señor, hasta la Navidad. Nuestros ojos están puestos en aquello, porque nace el Salvador. Porque Dios se hace presente en medio de nosotros. Porque el Emanuel, el Dios con nosotros, habita dentro de nuestras tierras, de nuestras casas.
Por lo tanto el preparar también, lo que nosotros solemos hacer, estos pesebres vivientes es fundamental; es decir, preparar nuestras actitudes, preparar nuestra

vida, preparar todo aquello que nos corresponde a nuestro seguimiento al Señor, es fundamentalmente importante con esta postura y esta actitud de saber que preparamos también nosotros, nuestros propios pesebres.

Esta la Navidad impregnada de comercio. Vean que ya desde hace dos semanas, aquí a empezado a llenarse el comercio de adornos, de luces, con el sentido más comercial. Intercambiaremos los regados, nos encontraremos más en familia, todas cosas seguramente positivas, pero fundamentalmente lo que estamos anunciando nosotros ahora, lo que anunciamos nosotros como Discípulos Misioneros del Señor, es que el Señor viene. Este Dios que es el Dios del Universo, que Dios Reina y nos llama a construir este Reino de Dios en este mundo, nace.

Y nosotros empezamos a tener esta actitud fundamental de espera, una espera vigilante. Por eso hoy día la palabra nos pone una situación muy particular. Primero delante de Dios. Un Dios que es fiel, que permanece atento vigilante a lo que es nuestra existencia. El Señor que vigila nuestros pasos. El Señor que sabe amarnos profundamente, que interviene en nuestras vidas, sobre todo en los momentos de más dificultad, está con nosotros. Su amor, su misericordia, su capacidad de perdonar, de acompañarnos en el camino que es real y verdadero. Esta es la primera certeza, es el primer anuncio. Dios está con nosotros, Dios nos ama, Dios vigila nuestros pasos. Aunque este Dios es así, nos invita a estar vigilante, expectantes.

Segunda actitud a que nos llama la Palabra de Dios, ya corresponde a nosotros: Reconozcan que son necesitados. Y esto es fundamental en la vida hermanos. Reconocer que tenemos nuestros límites. Reconocer que nos equivocamos muchas veces. Reconocer que necesitamos muchas veces volver nuestros pasos para entrar en el plan de Dios. Reconocer que hemos pecado. Pecado saben que literalmente significa no dar en el blanco. Es decir, que vamos muchas veces vamos por otro lado, vamos por otro camino. Vamos contrariamente incluso al camino de Dios, a los planes de Dios. Nos hemos equivocado. Reconocer nuestros pecados no solo es de sabios, sino es fundamental en nuestras vidas. Porque si no, no acudimos a Dios y a su perdón.

Reconocer que en nuestro mundo hay cosas que no está bien. Por ejemplo, reconocer que muchas veces estamos muy divididos, también como bolivianos. Reconocer que la justicia no está bien. Reconocer que hay pecados enormes, sociales, como la corrupción, como la división, como el odio, como la separación de personas, o de culturas o de pueblos. Reconocer por ejemplo que nuestras cárceles están abarrotadas, porque hay una justicia que no atiende. Son situaciones de equivoco y de pecado que hay que reconocer, que necesitamos emendar muchísimo.

Por tanto la Palabra de Dios, hoy, nos pide, nos exige, a mirar nosotros mismos, a mirar nuestra sociedad, mirar que necesitamos estar vigilantes en tantas cosas para poder también enderezar los pasos. Sabiendo que hay que renovar nuestra confianza en el Señor. Sabiendo que es posible reconocernos como hermanos. También es posible cambiar muchos aspectos que vayan en atención a los más pobres o a los más necesitados. Es decir, que nosotros seamos también capaces de reconocer nuestros pecados, pero capacidad también de convertirse.

Por eso este tiempo Adviento también, si de gracia y de espera, es un tiempo de llamada a la conversión. Por eso el apóstol Pablo hace este gran saludo a sus comunidades, que la paz, que la gracia de Dios, que su justicia, sea algo que está presente también en nuestras vidas y en nuestras familias.

Y la tercera actitud que nos invita hoy la Palabra de Dios es esta vigilante espera. Es bonito, muy lindo el ejemplo que pone, cuando dice: “estén prevenidos, estén cuidadosos, porque no saben cunado llegara el momento”. Y pone el ejemplo del señor que se va de su casa y deja a sus sirvientes cuidando esta casa. No saben a qué momento regresara, si a la media noche, si en la tarde, al amanecer, al momento que cante el gallo, es bonita la figura que pone, son cuatro momentos y realmente para decir esto, que no se sabe cuándo el dueño de la casa retornará. Y si no lo saben con exactitud, estén vigilantes y en la espera. Y lo que digo a ustedes, dice el Señor, les digo a todos, estén prevenidos. Porque llega, tarde o temprano, el Señor viene. Ese dueño de la casa retornará y si nosotros somos servidores que no nos encuentre dormidos.

Vean hermanos que hermosa también esta actitud, estar prevenidos, vigilantes, esperando en atención. Así como por tanto Dios lo hace. Si Dios es aquel que vigila nuestros pasos. Si un Dios que esta entre nosotros, si un Dios que nos invita y camina con nosotros en esta apertura del Adviento. Si Él acompaña también nuestros afanes en la sociedad, acompaña esta jornada. Que nuestra actitud corresponda a la actitud de Dios. Un Dios que busca una justicia, por tanto invita también acudir a las urnas, que bien que hemos comenzado nosotros, este día, con la Santa Misa. Qué bueno. Después acudamos también a nuestras responsabilidades de hacer estas elecciones con la mayor consciencia y libertad posible.

Por otro lado que lo hagamos con el mayor respecto y también con la mayor paz. Sabemos que estos días hemos vivido muy convulsionados, porque vivimos en con controversias muy fuertes. Que nuestra actitud sea correspondiente a las de Dios, es decir que busca el bien, sobretodo de los hermanos. Que construyan el Reino de Dios en este mundo, también ejerciendo la responsabilidad. Y que sobretodo, estemos vigilantes, despiertos, atentos a nuestra vida de una constante conversión. Y también nuestra sociedad, nuestra atención, a aquellos que más nos necesitan, y a lo mejor es el hermano que está al lado.

Preparemos entonces todavía este pesebre viviente que el Señor nos invita en nuestra familia, en nuestra persona, donde nos toca a vivir y donde queremos estar entonces, como nos dice el Señor prevenidos, atentos en una vigilante espera por el Señor que viene.
Amén.

Este próximo sábado 9 de diciembre se recuerda el segundo aniversario de fallecimiento de S.E. Cardenal Julio Terrazas Sandóval. La Iglesia Católica invita a todo el pueblo a participar de la Eucaristía que, en sufragio de su alma, se celebrará este sábado 9 de diciembre a horas 18:30 en la iglesia Catedral.

La Eucaristía estará presidida por Monseñor Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz y concelebrada por los Obispos Auxiliares junto a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Santa Cruz y fieles que lleguen para unirse en oración y visitar la tumba del extinto Cardenal.

Un 9 de diciembre del año 2015, la Iglesia Católica daba a conocer la noticia del fallecimiento del primer Cardenal Boliviano que había padecido tras una larga enfermedad.

La noticia causó gran conmoción en el pueblo boliviano de donde empezaron a llegar muestras de sincero dolor y afecto; tanto el traslado de sus restos mortales desde su domicilio hasta la Catedral, como el velorio y posterior entierro, fueron actos públicos a los que acudió una multitud sin precedentes, dejando patente la íntima comunión entre el “servidor de todos” y su pueblo por quien trabajó denodadamente durante toda su vida en su ministerio de sacerdote, Obispo y después Cardenal.

El pasado sábado 25 de noviembre, el nuevo nuncio de Bolivia, Monseñor Angelo Accatino, recibió la consagración episcopal como Arzobispo titular de Sabiona, por la imposición de manos del Cardenal Pietro Parolín, Secretario de Estado del Vaticano.

La ceremonia tuvo lugar en la iglesia parroquial de Calliano, el pequeño pueblo natal del nuevo arzobispo, situado en Piemonte, al norte de Italia, a sesenta kilómetros de Turín. Además de los quince obispos y cincuenta sacerdotes, a la ceremonia asistieron amigos y familiares del recién nombrado nuncio de Bolivia. Estuvieron también presentes autoridades civiles, como el embajador de Bolivia ante la Santa Sede, Julio Caballero y el representante de la Orden de Malta en Bolivia. Otros invitados diplomáticos provenientes de Trinidad y Tobago e Istanbul también dieron lustre a la ceremonia.

Se presume que Mons. Angelo Accattino, iniciará su misión diplomática en Bolivia a mediados de diciembre de este año, donde lo espera la Nunciatura en La Paz, que ha quedado vacante con la partida de Mons. Gianbattista di Quattro hacia la importante Nunciatura de India.

Entre los trabajos de nuncio, además de representar al Papa y a la Santa Sede en el país de residencia, tendrá que los candidatos al episcopado y la sucesión de los obispos que al cumplir setenta y cinco años, deben renunciar al gobierno de su diócesis, y en Bolivia pronto quedarán disponibles Arquidiocesis y diócesis importantes además de otras jurisdicciones eclesiales que esperan ansiosas la designación de obispos auxiliares. Además se sabe que el gobierno boliviano está preparando la revisión del concordato con la Santa Sede y seguramente el nuevo nuncio hilará finamente este acuerdo, apoyado por la Conferencia Episcopal de Bolivia que se hizo presente durante la ceremonia de consagración episcopal con una carta fraternal, expresando su adhesión al nuevo nuncio y los sentimientos de estima de parte de los obispos bolivianos.

 

El domingo anterior se celebró la Primera Jornada Mundial de los Pobres, instituida por el Papa Francisco, para que “en todo el mundo las comunidades cristianas se conviertan cada vez más y mejor en signo concreto del amor de Cristo por los últimos y más necesitados” (Mensaje Papal, n.6) y para que las experiencias de atención a los pobres nos lleven a un verdadero encuentro con los pobres y a un estilo de vida caracterizado por el compartir con ellos los bienes. Del extraordinario mensaje papal podemos destacar también el énfasis en la estrecha vinculación entre la comunión con el cuerpo eucarístico de Cristo y el contacto con su cuerpo en el cuerpo de los pobres: “La oración, el camino del discipulado y la conversión encuentran en la caridad, que se transforma en compartir, la prueba de su autenticidad evangélica. Y esta forma de vida produce alegría y serenidad espiritual, porque se toca con la mano la carne de Cristo. Si realmente queremos encontrar a Cristo, es necesario que toquemos su cuerpo en el cuerpo llagado de los pobres, como confirmación de la comunión sacramental recibida en laEucaristía. El Cuerpo de Cristo, partido en la sagrada liturgia, se deja encontrar por la caridad compartida en los rostros y en las personas de los hermanos y hermanas más débiles” (Mensaje Papal, n.3).

El relato del Evangelio de hoy presenta al Rey de los pobres en la comparecencia de todas las naciones ante el Hijo del Hombre (Mt 25,31-46). Este texto constituye la quintaesencia del Evangelio y, con elementos del género literario apocalíptico, presenta la venida gloriosa del Hijo del hombre, Jesús, como pastor y rey acompañado de todos los ángeles. Esto no es un video anticipado del juicio final, sino la última y suprema enseñanza de Jesús, el Señor de la historia, el cual pone como núcleo de su mensaje la relación de fraternidad con los más pobres del mundo, los necesitados y los marginados. Ante él comparecerá la asamblea de todos los pueblos de la tierra e irá separando a cada persona colocándola en el lugar que le corresponda. Unos heredarán el Reino y otros serán apartados de él. Pero no será la arbitrariedad del pastor la que dicte sentencia. El criterio de selección de los justos y de los merecedores del castigo está ya establecido. El rey, juez y pastor, sólo tendrá que aplicar el único criterio de verdad y de justicia que aparece en el diálogo del juicio universal: "Cuanto hicisteis a uno de éstos, mis hermanos más pequeños, a mí me lo hicisteis" y "cuanto no hicisteis a uno de estos más pequeños, tampoco a mí me lo hicisteis" (Mt 25,40.45). Entonces se desvelará quién es cada cual según ese criterio. No cabe duda de que los hermanos más pequeños de Jesús son los últimos de la sociedad, los marginados y excluidos de la misma. La justicia a la que apela el primer evangelio tiene su fundamento en la identificación plena de Jesús con todo ser humano sumido en el sufrimiento por carecer de los bienes y derechos humanos más básicos y en la consideración de todos ellos como hermanos suyos por el mero hecho de ser víctimas.

La perspectiva del final de la historia no desplaza la fraternidad a una realidad sólo para el tiempo futuro sino que marca el comienzo de la realidad definitiva desde el hoy de nuestra historia humana. Jesús es, ya ahora, el pastor y el hermano de todos los necesitados, el Rey de los pobres. Los últimos, los más pequeños, podrán descubrir a Jesús como hermano a través de los discípulos que los atienden como tales. En virtud de su condición de marginados, paradójicamente, los que son considerados los últimos y desechados por esta sociedad, son valorados como hermanos por el Señor y rey de la historia.

La relación de fraternidad no se crea meramente por una acción esporádica de atención a los que sufren, ni por el hecho de sentir lástima por ellos, sino que nace de la identificación con los marginados y del compartir con ellos su misma experiencia y su mismo destino. El destino del Hijo del Hombre es el mismo que el de todos los crucificados y de todas las víctimas de la injusticia humana. Es este profundo vínculo fraterno con los sufrientes del mundo, y no cualquier otra manifestación poderosa o espectacular, el que hace posible todavía hoy la presencia real del Señor resucitado, del Hijo del Hombre, en la historia humana.

El horizonte universal de la fraternidad proclamada por el evangelio constituye el auténtico sentido misionero de la iglesia, la cual partiendo de la fraternidad iniciada por Jesús y proyectada a través del verdadero discipulado de los hermanos y hermanas alcanza a los necesitados y desheredados de toda la tierra. Esta fraternidad universal trasciende toda raza, cultura, lengua o estrato social, tiene su centro de atención en los excluidos del mundo y constituye el gran proyecto en el que ha de trabajar permanentemente una iglesia que quiera renovarse según el mandato de su Señor. Por eso la atención a los pobres, los hambrientos y sedientos, los inmigrantes y desamparados, los enfermos y los cautivos es el criterio decisivo del juicio en la comparecencia universal ante el Hijo del hombre y ha de ser el criterio esencial en la orientación de la conducta humana. Ésta es la conducta requerida en las conocidas como obras de misericordia. Sin embargo creo que, desde la perspectiva del juicio universal, la parábola apela más bien a una exigencia ética que se ha de situar en el plano de la justicia social correspondiente a los derechos de los excluidos y de las víctimas.

Especial relevancia adquiere en el momento presente y a escala planetaria la referencia a los hambrientos y a los forasteros. La cifra de los desnutridos por carecer de medios de subsistencia para la supervivencia es de casi mil millones de personas en el mundo, con el agravante de que cada año hay más que el año anterior. Ésta sí que es la más auténtica crisis del mundo en que vivimos. Por lo que respecta a los forasteros e inmigrantes la movilidad de los seres humanos por todos los países refleja uno de los fenómenos sociales más relevantes. Los movimientos migratorios son otra manifestación evidente de la desigualdad y de la injusticia de nuestro mundo. En esta misma semana más de setecientas personas han llegado en pateras a las costas de Murcia en España, procedentes de África. También ellos son hermanos nuestros.

El término griego xenos, origen etimológico de palabra xenofobia, designa al forastero y aparece en este discurso de Jesús (Mt 25,35.38.43.44), se debe aplicar en este contexto especialmente al inmigrante pues tanto éste como el verdadero exiliado, dentro del colectivo de los extranjeros, son víctimas sociales necesitadas de atención y de acogida por verse forzosamente privados de la tierra que les vio nacer. Sin embargo la xenofobia se manifiesta también en todo tipo de manifestación contra el extranjero que procede de otra región o de otro país. Lamentablemente este tipo de actitudes y conductas sigue siendo una realidad en nuestra sociedad actual y frecuentemente se convierte en bandera política de los partidos totalitaristas.

Los criterios de justicia que se tendrán en cuenta en ese juicio revelan, en primer lugar, la identificación plena de Jesús, el Señor glorificado, con todos los que viven situaciones de miseria por verse privados de los bienes y derechos humanos más fundamentales; en segundo lugar, muestran que Jesús considera hermanos suyos a todas las personas con las que se identifica por haber sido víctimas de condiciones vitales de extrema dificultad en el ámbito de la salud y en el ámbito social (hambrientos, sedientos, desnudos, forasteros, enfermos y encarcelados) y las trata como hermanos por el mero hecho de ser víctimas, independientemente de su comportamiento personal; este vínculo entre los necesitados y Jesucristo es íntimo y misterioso; finalmente indican que los comportamientos de atención y de amor a las víctimas son una exigencia universal que no tiene atenuantes ni eximentes en caso de incumplimiento, ciertamente porque se trata de conductas que pertenecen al núcleo mismo de la ley inscrita en el corazón de todo ser humano (cf. Heb 8,8-12; Jr 31,31-34).

Al igual que las bienaventuranzas tampoco Mt 25,31-46 es un texto legal, pero constituye la página más portentosa de la Biblia en la interpretación de la justicia. Es el único texto del Nuevo Testamento que aduce una maldición dirigida al ser humano por no prestar atención a los más necesitados: «Alejaos de mí, malditos, al fuego eterno, preparado para el diablo y sus ángeles. Pues tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, era forastero y no me acogisteis, estaba desnudo y no me vestisteis, estaba enfermo y en la cárcel y no me visitasteis» (Mt 25,41-43). Podemos recordar la maldición del dodecálogo siquemita dirigida a quienes violan los derechos del inmigrante, del huérfano y de la viuda (Dt 27,19). La maldición es una palabra que ejecuta una sentencia de castigo basada en la justicia. La radicalidad del primer evangelio en este tema es evidente. Así pues, la atención al inmigrante, al forastero y a los hambrientos, como a todos los pobres, oprimidos, enfermos y necesitados es, a partir del final del discurso escatológico del primer evangelio, una cuestión fundamental de justicia, de justicia divina.

José Cervantes Gabarrón, sacerdote misionero y profesor de Sagrada Escritura