Martes, 12 Diciembre 2017

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En su homilía dominical, Mons. Sergio Gualberti invitó al pueblo de Dios a celebrar la buena noticia de la venida de Jesucristo, en ese contexto pidió que se brinde consuelo al Pueblo de Dios, a los exiliados, a los deportados a los que parecen no tener salida.

Por otro lado Mons. Gualberti pidió al pueblo que salga de su postración y cambie el rumbo de su destino confiando en Dios. Para el efecto pido que el pueblo levante su voz sin temor para aplanar lo montes del odio y del mal.

El Arzobispo indicó que Dios instaura su reino por medio de Jesús, ese es el principio y el inicio del evento decisivo que Dios ha puesto en marcha en bien de la humanidad y que nos abre a la esperanza de la vida eterna.

El Arzobispo invitó al pueblo a asumir el anuncio de la buena nueva como un estilo de vida, asumir la buena noticia en el silencio esencial, personal e íntimo con Dios. Por otro lado indicó que el bautismo con el agua, es un signo de reconocimiento al Señor que viene y el bautismo con el Espíritu Santo nos sumerge en la gracia de Dios.

Al referirse a la presencia del Virgen María en la espera del Adviento rememoró la festividad de la Mamita de Cotoca que se celebro recientemente y que concitó una presencia multitudinaria de peregrinos que festejaron la Inmaculada Concepción en el Santuario de Cotoca.

En ese contexto, celebró que María es un testimonio de que la vida que es más fuerte que las leyes de muerte que nuestra sociedad promueven ciegamente. Asimismo exhortó al pueblo de Dios a trazar en sus vidas el sendero de Jesucristo. También reiteró la invitación de aplanar las montañas del ego, orgullo, arrogancias y prepotencias y rellenar los vacíos de la vida en espera de un cielo nuevo donde habite la justicia.

El Arzobispo celebró la creación de la Semana de la familia “La alegría del amor de Dios se vive en la familia” a iniciativa de los Obispos de Bolivia para testimoniar el valor y la belleza de la familia creyente.

Finalmente invitó al Pueblo de Dios a testimoniar el don inestimable de la familia en el Adviento y concluyó su homilía pidiendo paz para nuestras familias y para toda madre que lucha cuida y protege a la vida.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
PRONUNCIADA ESTE DOMINGO 10 DE DICIEMBRE DE 2017
CATEDRAL DE SANTA CRUZ

El profeta Isaías, Juan el Bautista y la Virgen Maria, son las tres figuras que nos acompañan en nuestro caminar hacia la Navidad en este tiempo de Adviento. Personajes que han anunciado y que han vivido en primera persona la buena noticia de la venida de Jesucristo en la historia de la humanidad, el Salvador esperado por largos siglos.

“Consuelen, consuelen a mi Pueblo... hablen al corazón, anuncien... la buena noticia a Sión”, con estas palabras cargadas de consuelo y esperanza el profeta Isaías anuncia a los israelitas el regreso del exilio. El profeta busca legar al corazón de los deportados que viven en una situación desesperada que parece no tener salida.

Isaías se define “Una voz que grita: Preparen en el desierto el camino del Señor, tracen en la estepa un sendero para nuestro Dios! Qué se rellenen todos los valles y se aplanen todas las montañas y colinas”. El profeta incita con vehemencia a los deportados a que salgan de su postración y cambien el rumbo de su destino porque: ”Aquí está tu Dios”.

Dios pide al profeta a que suba a una montaña elevada y que levante con fuerza y sin temor la voz para anunciar ese mensaje esperanzador y para que los desterrados acojan al Señor que con una intervención poderosa los reunirá y apacentará a todos, en particular a los más débiles e indefensos. Por eso, ellos tienen que prepararse y convertirse de sus errores y pecados, rellenar los valles de sus omisiones, cerrazones y egoísmos y aplanar los montes del odio y del mal.

Pasamos al Evangelio de Marcos: “Comienzo de la Buena Noticia de Jesús, el Mesías, Hijo de Dios”. Estas palabras no indican solo el comienzo del libro o predicación sobre Jesucristo, sino el principio y el inicio del evento decisivo que Dios ha puesto en marcha en bien de la humanidad: la instauración de su reino por medio de Jesús, como anunciado tantos siglos antes por Isaías.

Jesucristo, encarnado muerto y resucitado es la Buena Noticia de la salvación. En este anuncio breve y sencillo está el núcleo central del Evangelio, el principio que rige nuestra vida cristiana, que nos mueve al conocimiento y al encuentro personal con Jesús, a ser sus discípulos misioneros y que nos abre a la esperanza de la vida eterna.

Juan Bautista es aquel que, como el profeta Isaías, recibe el encargo de anunciar la Buena Noticia de la inminente llegada del Mesías al pueblo de Israel y de prepararlo para acogerlo: “Una voz grita en el desierto”. El Bautista no solo grita con fuerza y valentía este anuncio, sino que lo hace suyo, lo asume como estilo de vida, como los profetas del Antiguo Testamento. “Juan estaba vestido con una piel de camello y un cinturón de cuero, y se alimentaba con langostas y miel silvestre”.

En el desierto: Juan escoge el desierto y no la ciudad o lugares poblados para hacer este gran anuncio, porque en la Biblia el desierto asume un valor simbólico. Es el lugar de la tentación y de la prueba, el lugar del silencio y de lo esencial donde no hay distracciones de ningún tipo, el lugar de la conversión del corazón y donde uno se encuentra consigo mismo y tiene la oportunidad de un encuentro personal e íntimo con Dios, que lleva al cambio de vida.

El Bautista acompaña su predicación con el gesto simbólico del bautismo, sumergiendo a los pecadores en las aguas del río Jordán y exhortando a dar pasos concretos de conversión del corazón y de la conducta, a asumir un nuevo estilo de vida abierto a lo esencial y a reconocer y acoger al Señor que viene.

Toda esa urgencia se centra en un hecho: “Detrás de mí vendrá el que es más poderoso que yo”. Él tiene la conciencia clara de que su misión es estar al servicio de Jesús, por eso no quiere que el pueblo lo confunda con el Señor, él único que tiene el poder de salvar. “Yo los he bautizado a ustedes con agua, pero Él los bautizará con el Espíritu Santo”. Hay un salto cualitativo entre el bautismo de Juan con agua, simple signo de penitencia, y el bautismo de Jesús con el Espíritu, sacramento que borra el pecado y nos sumerge en la gracia, la misma vida de Dios.

La tercera figura central del Adviento es la Virgen María, cuya solemnidad de la Inmaculada Concepción hemos celebrado ayer con una participación multitudinaria y mucha alegría alrededor de la Mamita de Cotoca. Hemos celebrado el misterio de María que ha llegado al mundo sin mancha de pecado, llena de la gracia y resplandeciente, “La Purísima”, la « toda bella» como le canta la Iglesia.

Esta celebración se da en el tiempo muy propicio del Adviento, el tiempo de la espera del Salvador, y ¿quién más que María, la muchacha pobre de Nazareth, esperó con cariño, cuidado y gozo el nacimiento del niño que llevaba en su seno, a pesar de las dudas y pruebas por las que tuvo que pasar? María, la Virgen de la esperanza, es el ejemplo luminoso que anima y acompaña todo cristiano, en particular a las mujeres, jóvenes y adultas, que están esperando a un hijo, para que cuiden con celo de la nueva vida humana que va brotando en ellas, testimoniando que la vida es más fuerte de las leyes de muerte que nuestra sociedad ciegamente promueve.

María, Juan el Bautista e Isaías tres grandes servidores de Dios, nuestros modelos en este tiempo del Adviento, que nos invitan a decir nuestro sí a Dios con gozo y a asumir “una conducta santa y piadosa”. Acojamos su invitación a trazar en la estepa de nuestra vida el sendero de Jesucristo, a aplanar las montañas de nuestro ego y orgullo, arrogancias y prepotencias, y a rellenar los valles de los vacíos y sin sentidos de nuestra vida, en espera de un cielo nuevo y tierra nueva donde habita la justicia.

En este clima de espera activa, los Obispos hemos instituido la Semana de la Familia en Bolivia, con el lema: “La alegría del amor de Dios, se vive en familia”. Palabras hermosas y al mismo tiempo desafío para los católicos de testimoniar el valor y la belleza de la familia creyente, construida sobre los cimientos sólidos del sacramento del matrimonio, del amor indisoluble entre un hombre y una mujer que se entregan mutuamente, abriéndose a la vida.

Estos días, en los que nos preparamos a contemplar a la Sagrada Familia de Jesús, José y María, son propicios para testimoniar con alegría el don inestimable de la familia en la Iglesia y la sociedad y expresar con las palabras del salmo nuestra gratitud al Señor, que en su gran amor y misericordia nos: “promete la paz, la paz para su pueblo y sus amigos”, paz para nuestras familias y para toda madre que lucha, cuida y protege a la vida.

Amén.

 

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  • Fuente Infodecom

El Arzobispo de Santa Cruz al iniciar el primer domingo de Adviento anunció que este tiempo litúrgico es para preparar la celebración de la encarnación del hijo de Dios.

Exhortó al Pueblo de Dios a ser vigilantes y responsables ante los acontecimientos pequeños y grandes de cada día para descubrir el Señorío de Dios sobre toda la historia de la humanidad.

Pidió a los fieles que tengan cuidado con las tentaciones del consumismo y sus signos de muerte y de los falsos mesianismos que pretenden asustar al Pueblo de Dios con la inminencia del fin de los tiempos

Al referirse a la proximidad de la navidad, indicó que el nacimiento de Jesús y su vuelta definitiva son una fuerza crítica para incidir de manera determinante en todos los ámbitos de la vida.

El Arzobispo recordó que Jesús pide espera activa y fidelidad vigilante para descubrir la voluntad de Dios. La vida del creyente debe transcurrir en una “tensión” responsable hacia la plenitud con Cristo

La práctica de la oración intensa nos mantiene irreprochables ante el Señor y una conducta irreprochable exige vivir de acuerdo a los principios y valores éticos y morales.

El Padre nos seduce con su amor y ternura, nos moldea a su imagen y nos brinda la posibilidad de vivir en comunión con su hijo Jesucristo para participar de su corriente de gracia, amor y vida.

Al abordar la coyuntura actual, indicó que la defensa de los valores democráticos, pierde fuerza moral cuando no se realiza con medios pacíficos, hizo un llamado a practicar una vivencia de comunión y paz.

En ese contexto el prelado expresó que es un deber ciudadano acudir a las urnas electorales en paz y libre de consignas. Asimismo velar por el respeto a la expresión del pueblo en las urnas electorales.

Ante la cercanía de la conmemoración del fallecimiento de Cardenal Terrazas (+9/XII/2015) convocó al Pueblo de Dios a asumir el compromiso por una sociedad justa en memoria del “Servidor de Todos”

Invitó a celebrar la festividad de la Mamita de Cotoca en un marco de justicia ecuánime, respeto a los valores, dignidad y derechos ciudadanos pues esos son caminos reales de solución.

Finalmente manifestó su deseo de que, por intercesión de la Virgen María, llegue a Bolivia la gracia y paz de Dios 

Homilía de Mons. Sergio Gualberti
Pronunciada en la Catedral de Santa Cruz
Domingo 3 de diciembre de 2017

Adviento, tiempo de preparar la celebración de la encarnación del hijo de Dios
Con este 1er Domingo de Adviento iniciamos nuestro camino espiritual de la mano del Evangelista San Marcos, quien durante todo el año nos ayudará a configurarnos más plenamente con el Señor Jesús reviviendo los misterios principales de nuestra salvación. En particular estas cuatro semanas de Adviento son una oportunidad privilegiada para preparar de forma inmediata la celebración del misterio de la Navidad, de la encarnación del Hijo de Dios y de su venida en el mundo hace dos mil años, pero también para prepararnos a la venida definitiva del Señor en la gloria del Padre, al final de la historia.

Ser vigilantes y responsables ante los acontecimientos de cada día
Las lecturas nos introducen en este espíritu de alegría y de espera por la salvación ya cercana. Jesús hace un llamado a sus discípulos, con la parábola de un hombre que se va de viaje y que encarga a los servidores el cuidado de su casa permaneciendo en vela:” Tengan cuidado y estén vigilantes, porque no saben cuándo llegará el dueño de la casa”. Jesús pide asumir una actitud de vigilancia y responsabilidad ante los acontecimientos de cada día a nivel personales y de sociedad, para descubrir que Dios está presente en ellos y que ejerce libre y plenamente el señorío sobre toda la historia de la humanidad.

Cuidado con las tentaciones del consumismo y de los falsos mesianismos
Su llamado a tener cuidado es tanto más actual, cuanto más el horizonte se tiñe de incertidumbre por los signos de muerte siempre presentes en la sociedad del descarte, como la pobreza, la explotación irracional del ambiente, la violencia y las guerras. Ante las decepciones y desesperanzas causadas por esas tragedias y catástrofes, podemos caer en dos tentaciones: por un lado, el conformismo, la pasividad y la alienación de la cultura consumista y egoísta, y por el otro, los falsos mesianismos que se dedican a asustar a la gente anunciando la inminencia del fin de los tiempos.

El nacimiento de Jesús y su vuelta definitiva son una fuerza crítica en todos los ámbitos de la vida.
La celebración de la venida y nacimiento de Jesús en la historia y la tensión de la expectativa de su vuelta definitiva, no deben ser pretextos para perder de vista nuestro compromiso por la instauración del reino de Dios en la historia, el proyecto de vida y amor que apunta a los cielos nuevos y a la tierra nueva. Por el contrario son motivo de firme esperanza y una fuerza crítica que nos empujan a ser todavía más activos y a incidir en manera determinante y positiva en todos los ámbitos de nuestra vida.

Jesús pide espera activa y fidelidad vigilante para descubrir la voluntad de Dios
Esta espera activa del Señor pide fidelidad perseverante como lo repite Jesús por tres veces: “Estén vigilantes”. Ser vigilantes es poner atención a los pequeños y cotidianos signos en nuestra existencia y en la historia presente, porque aquí y ahora tenemos que descubrir y cumplir la voluntad de Dios.

La vida del creyente debe transcurrir en una “tensión” responsable hacia la plenitud con Cristo
Si es cierto que en Jesucristo la historia de la salvación está plenamente realizada, sin embargo tiene que darse todavía en cada uno de nosotros y en todo el pueblo de Dios. Por eso, nuestro vivir debe transcurrir en una “tensión” responsable hacia la plenitud que Cristo nos ha conquistado, siguiendo el camino y acogiendo los dones que nos ha dado, como dice San Pablo a los cristianos de Corinto: “Mientras esperan la revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia”. Nos llenan de esperanza y gozo, saber que el Señor no nos hace faltar ningún don de su gracia y poder así ser perseverantes en la fe e irreprochables en el amor.

La oración intensa nos mantiene firmes e irreprochables en el horizonte de la voluntad del Señor
Un primer don del Señor es la oración, por eso en este tiempo, debemos intensificarla, para que Él nos mantenga “firmes hasta el fin” y avivemos el deseo ardiente de la venida del Salvador, haciendo nuestra la invocación: “Maranathá - ven Señor Jesús”. El Señor escucha nuestra oración, viene a nuestro encuentro y camina a nuestro lado para que no caigamos en la desesperación ni nos perdamos en las distracciones y encantos mercantilistas, y más bien seamos ” irreprochables hasta el día de la venida de nuestro Señor”, y que nuestra conducta, nuestras decisiones y nuestra actuación se muevan en el horizonte seguro y firme de la voluntad del Señor.

La conducta irreprochable exige desterrar populismos totalitarios, violencia, justicialismo, corrupción
Tener una conducta irreprochable, según el profeta Isaías es abrirnos a Dios que “va al encuentro de los que practican la justicia y se acuerdan de sus caminos”. Practicar la justicia y acordarnos de los caminos del Señor, nos permite encontrarnos con él, pero al mismo tiempo nos lleva a una convivencia pacífica y solidaria entre todos. En particular, practicar la justicia en el ejercicio de la autoridad y del poder, exige desterrar los populismos totalitarios, dejar el recurso a la violencia y a la lógica del más fuerte, rechazar el justicialismo y luchar en contra de la corrupción judicial y asumir una conducta personal, comunitaria y social de acuerdo a los principios y valores éticos y morales, inscritos por Dios en el corazón de las personas.

El Padre nos seduce con su amor y ternura y nos moldea a su imagen
El Señor nos invita también a enriquecernos con el don de la Palabra que nos introduce en el conocimiento del Señor, nos seduce con su amor y ternura y nos moldea a su imagen: “Tú, Señor, eres nuestro Padre; nosotros somos la arcilla, y Tú, nuestro alfarero: ¡Todos somos la obra de tus manos!”.

Por eso nuestra sincera gratitud a Dios, porque nos da la posibilidad de “vivir en comunión con su hijo Jesucristo, nuestro Señor”, de participar de su corriente de gracia, de su amor y su vida que inundan todo nuestro ser, nuestros sentidos y nuestro espíritu.

La defensa de los valores democráticos, pierde fuerza moral cuando no se realiza con medios pacíficos
La comunión con él, es compromiso de comunión para con todos los demás y vivir como hermanos entre todos, ya que Cristo derrama su amor indistintamente sobre todos. Este llamado a una vivencia de comunión y de paz de este tiempo de Adviento, llega al momento oportuno en nuestro país y en nuestra ciudad que en estos días han sido escenario de mucha violencia y enfrentamientos por distintos motivos. Por justos que sean los motivos de las protestas y las razones de la defensas de los valores democrático, de la institucionalidad y de la voluntad expresa del pueblo, estos pierden su fuerza moral cuando no se realizan con medios pacíficos.

Es un deber ciudadano acudir a las urnas en forma pacifica y votar libres de consignas
Este pedido vale también para hoy, día de las elecciones judiciales. A pesar de ser una iniciativa muy controvertida, sin embargo es un deber ciudadano acudir a las urnas en forma pacífica, evitando desmanes y enfrentamientos, y votar en conciencia, libres de consignas y presiones, velando por el máximo respeto ante posibles intentos de manipulación de los resultados.

A dos años del fallecimiento de Cardenal Terrazas asumamos el compromiso por una sociedad justa
A pesar de estas situaciones preocupantes, sin embargo no faltan acontecimientos que nos abren horizontes de esperanza: el día sábado 9 de diciembre celebramos el 2do aniversario de la partida a la casa del Padre de nuestro querido Cardenal Julio Terrazas, el “servidor de todos”, su ejemplo de vigilante pastor e incansable defensor de los pobres, de la justicia y de la libertad, nos motiva a asumir con firmeza el compromiso por una sociedad justa y en paz.

Una justicia ecuánime, respeto de los valores, dignidad y derechos de cada ciudadano son caminos reales de solución
El otro acontecimiento que nos colma de gozo es la solemnidad que celebramos el próximo viernes de la Virgen de Cotoca, la Inmaculada Concepción de María. La Mamita nos ha visitado en días pasados acá en nuestra catedral y nos espera ahora en su santuario, siempre presta a tendernos su mano amorosa en particular en los momentos difíciles tanto personales como sociales. Junto a ella nos animamos a recorrer los caminos que nos llevan a la reconciliación y a la solución pacífica de los problemas sobre la base de una justicia real y ecuánime, del respeto de los valores democráticos y de la dignidad y derechos de cada ciudadano.

Que llegue a Bolivia la gracia y paz de Dios
Por intercesión de la Virgen María, elevemos confiados nuestras oracioines a Dios, para que también para nuestro país se haga realidad el augurio precioso que el Apóstol Pablo hace a los cristianos de Corinto: “Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.” Amén

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  • Fuente Infodecom

Con María en misión el evangelio es alegría, ese es el lema elegido este año de la festividad de la Virgen de Cotoca, que se llevará a cabo en diciembre y cuyo programa de celebración fue divulgado hoy por el arzobispo de Santa Cruz, Sergio Gualberti; y el párroco del santuario de Cotoca, Juan Carlos Huaygua.

Este lunes 27 la imagen de la Mamita de Cotoca visitará la capital cruceña. Ese día, a las 18:30 se llevará a cabo la procesión con la imagen de la milagrosa desde el monumento al Cristo hacia la catedral, donde se le hará un gran recibimiento y se rezará el rosario.
El martes 29, a las 19:00, la imagen de la virgen retornará al santuario para el inicio de la novena.

"María es la primera misionera de su hijo, Jesús. Pensemos en la virgen que nos convoca a estar a su lado. (...) Nosotros queremos dar testimonio con nuestra vida de que la única buena noticia es que Jesús, el hijo de Dios, ha muerto y resucitado para darnos la vida, para salvarnos", expresó el arzobispo en conferencia de prensa.

Según el padre Huaygua, la peregrinación del 7 de diciembre partirá desde el 4to. anillo a las 19:00 y la misa central se oficiará a las 22:00 en el santuario.

Programa
Jueves 7 de diciembre
7:00. Rezo de la novena
17:00. Inicio de la peregrinación al santuario de Cotoca
19:00. Clausura de la novena a la Mamita de Cotoca
22:00. Misa de fiesta

Viernes 8 de diciembre
Misa de fiesta a horas 00:00, 02:00, 04:00, 06:00 y 08:00
Misa solemne y procesión. 10:00
Misa de fiesta. 12:30, 16:00 y 19:00.

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  • Fuente El Deber

La novena de preparación a la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, festividad de la Virgen de Cotoca en nuestra Arquidiócesis, ya está disponible en el arzobispado de Santa Cruz y en la Torre de la Catedral. Como se sabe, nuestra Iglesia en Santa Cruz dedica nueve noches de preparación para celebrar con esmero y alegría la Solemnidad de la inmaculada Concepción que celebramos el 8 de diciembre.

También ya puede adquirir.

  • El Calendario de la Festividad de la Virgen de Cotoca:  10 bs.
  • La novena: 10 bs.

Los fieles que deseen adquirir este material, deben dirigirse a la oficina de Economía del Arzobispado de Santa Cruz, Calle Ingavi Nº 49 y en la Torre de la Catedral (Frente a la Plaza Principal 24 de septiembre).

La novena a la Mamita de Cotoca inicia el 29 de noviembre.

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  • Fuente Campanas - Iglesia Santa Cruz

En su homilía dominical, Mons. Sergio Gualberti fue crítico con la doble moral que aflora en todos los ámbitos de la sociedad, en ese contexto al hacer referencia a la cátedra de Moisés mencionó que los letrados no hacen lo que dicen, que los hipócritas usan máscara de perfectos ambicionando pleitesía y prestigio y finalmente denunció que se exige a la gente pobre que cumpla la ley mientras se dispensa de la misma a los ricos y poderosos.

Por otro lado reflexionó al pueblo de Dios a despertar pues existe un divorcio entre el decir y el hacer del creyente y esto se torna en una forma de hipocresía. En ese contexto indicó que por ejemplo el creyente que descuida su familia y habla mal del prójimo, entre otras cosas, es un anti-testimonio cristiano, por ello debemos atender al llamado a la conversión que también es para el pueblo de Dios y sus servidores

El prelado rememoró el trabajo que realizó en vida el Cardenal Terrazas con su lema “Servidor de Todos” y valoró esa entrega poniéndola como un ejemplo de vida y servicio. En ese contexto Mons. Gualberti enfatizo que El misionero entrega no solo la Buena Noticia sino también la propia vida.

Mons. Sergio advirtió al Pueblo de Dios a tener en cuenta que quien tiene sed de poder y prestigio se hace llamar maestro. En ese contexto, aseveró que nadie puede considerarse superior a los demás pues todos somos hermanos Por tanto una persona es más grande cuanto más grande es su corazón, y cuanto más se pone al servicio de Dios y de los demás ya que el que quiera enaltecerse será humillado.

Al concluir su homilía Mons. Gualberti indicó que lo que cambia una sociedad son los gestos frutos de un corazón que se abre y se dona por el bien de los demás y que se pone al servicio del bien común de todos, en especial de los pobres y descartados por todo ello Nuestro mundo necesita amor y no ídolos.

Homilía de Mons. Sergio Gualberti
Pronunciada este 5 de noviembre de 2017
Catedral de San Lorenzo Mártir
Santa Cruz de la Sierra - Bolivia

Los letrados no hacen lo que dicen
"En la cátedra de Moisés se han sentado los letrados y los fariseos, hagan y cumplan lo que les digan, pero no hagan lo que ellos hacen, pues no hacen lo que dicen".” Es la grave denuncia de Jesús ante la gente y sus discípulos, en contra de los dirigentes del judaísmo oficial, que hablan conforme a la ley de Moisés, pero que no la cumplen.

Los hipócritas usan máscara de perfectos ambicionando pleitesía y prestigio
Jesús no aguanta a los hipócritas, las personas de doble moral que se ponen la máscara de perfectos y hombres de bien, que enseñan, interpretan e imponen preceptos siempre más duros a los demás y exigen que se apliquen hasta en los más mínimos detalles, pero ellos se eximen de practicar. “Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo”. Lo más grave es que todo lo hacen no por amor a Dios y a su palabra, sino por la ostentación y el prestigio: "Todo lo que hacen es para que los vea la gente". Se muestran en público con títulos solemnes y posturas arrogantes, ambicionando pleitesía y protagonismo.

Se exige a la gente pobre que cumpla la ley y se dispensa a los ricos y poderosos
También el profeta Malaquías manifiesta la misma condena de parte de Dios a los sacerdotes israelitas por su conducta hipócrita y porque “no se deciden a dar gloria a Dios… no siguen mis caminos, han pervertido la Alianza y han hecho tropezar a muchos con su doctrina…”. Además discriminan a la gente pobre y sencilla exigiendo que cumplan la ley y dispensan a los ricos y poderosos: ”hacen acepción de personas al aplicar la ley”.

A pesar de la dura condena a esos dirigentes, Jesús no los desautoriza: “hagan y cumplan todo lo que les digan”.

El divorcio entre el decir y el hacer del creyente es una forma de hipocresía
Esta denuncia profética de Jesús sigue siendo actual, pues su alcance es universal y se dirige a todos nosotros creyentes, obispos, sacerdotes, personas consagradas, agentes de pastoral y laicos. La falta de coherencia y autenticidad en nuestro actuar, el divorcio entre la fe y la vida, entre el decir y el hacer, es una forma corriente de hipocresía. Ya hace más de 50 años el Concilio Vaticano II denunciaba que el anti-testimonio y la doble actitud de los cristianos son una causa de la increencia e indiferencia religiosa: “Los creyentes velamos con frecuencia, más que revelamos, el genuino rostro de Dios” (GS 19,3).

El creyente que descuida su familia y habla mal del prójimo es un anti-testimonio cristiano
Confirma esta afirmación el Papa Francisco con su estilo claro y directo: "Todos sabemos: en nuestras comunidades, en nuestras parroquias, en nuestros barrios, cuánto daño hacen a la Iglesia y son motivo de escándalo, aquellas personas que se profesan tan católicas y van a menudo a la iglesia, pero después, en su vida cotidiana descuidan a la familia, hablan mal de los demás, etc. Esto es lo que Jesús condena porque es un anti-testimonio cristiano".

El llamado a la conversión es para el pueblo de Dios y sus servidores
Estos llamados de atención nos tienen que mover a hacer un examen de conciencia sincero y emprender con valentía el camino de la conversión. En particular, nosotros pastores, llamados por Dios a apacentar el pueblo de Dios, debemos vivir nuestra vocación y misión de acuerdo a lo que Jesús nos pide: “Que el más grande de entre ustedes se haga el servidor de los otros”.

Cardenal Terrazas “Servidor de Todos” un ejemplo de vida y servicio
“Servidor de todos” ha sido el lema que ha orientado y guiado todo el ministerio de pastor de nuestro querido Cardenal Julio, un ejemplo todavía muy vivo en nuestra mente y nuestro corazón. Una vida entregada al servicio de Jesucristo, del Evangelio y de la Iglesia, la voz de los sin voz, testigo valiente del amor de Dios a los más pobres y olvidados.

El misionero entrega no solo la Buena Noticia sino también la propia vida
Él ha seguido los pasos de Jesús al igual que San Pablo, como atestigua en su carta a los cristianos de Tesalónica. En su vida y su labor misionera es plenamente consecuente con el anuncio del Evangelio: ”Fuimos tan condescendientes con ustedes, como una madre que alimenta y cuida a sus hijos… Sentíamos por ustedes tanto afecto, que deseábamos entregarles, no solamente la Buena Noticia de Dios, sino también nuestra propia vida”. Un amor de madre que no se limita a predicar y entregar el Evangelio a esa comunidad, sino que también entregó su propia vida.

Quien tiene sed de poder y prestigio se hace llamar maestro
Jesús también denuncia la sed de poder y de prestigio como actitud contraria al ser cristiano: “Ustedes no se hagan llamar ni maestro, ni padre, ni doctores, porque uno solo es el Padre y uno solo es el maestro y señor, el Cristo… y todos ustedes son hermanos”.

Nadie puede considerarse superior a los demás todos somos hermanos
Estas palabras son un vuelco total de la mentalidad dominante en el mundo, que a veces se manifiesta también en la comunidad eclesial: nadie tiene que considerarse superior a los demás, porque todos somos hermanos con igual dignidad. Por tanto nuestras relaciones tienen que caracterizarse por el respeto mutuo, la justicia, la fraternidad y la solidaridad.
Jesús sigue ahondando más su enseñanza: “El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido”. Es la inversión de nuestra idea de honor y grandeza ligadas al poder, al prestigio y a las riquezas.

El que quiera enaltecerse será humillado
Los que buscan enaltecerse de esta manera, serán humillados, experimentarán la decepción del vacío de esos ídolos y de las limitaciones y fragilidades del ser humano. Al contrario, una persona es tanto más grande cuanto más grande es su corazón, y cuanto más se pone al servicio de Dios y de los demás, libremente y por amor al estilo de Jesús: “He venido para servir y no para ser servido”. Es la absoluta novedad de Jesús: Dios se hace el “servidor” y nos pide seguir sus pasos.

Nuestro mundo necesita amor y no ídolos
Nuestro mundo necesita amor y no ídolos, amor hecho de gestos cotidianos y silenciosos de entrega y servicio, como la mano tendida de un pobre hacia otro necesitado, como la entrega de una madre sola que lucha para sacar adelante a sus hijos y tantos otros ejemplos. Lo que cambia una sociedad son los gestos frutos de un corazón que se abre y se dona por el bien de los demás y que se pone al servicio del bien común de todos, en especial de los pobres y descartados. Por eso, “servicio” podría ser la fórmula secreta de una convivencia humana pacífica y de una sociedad fraterna y justa.

En el salmo encontramos el testimonio sereno de un creyente que, como Jesús, ha hecho de su vida un servicio humilde y entregado: “Mi corazón no se ha enorgullecido, Señor, ni mis ojos se han vuelto altaneros. No he pretendido grandes cosas ni he tenido aspiraciones desmedidas… como un niño tranquilo en el regazo de su madre, así está mi alma dentro de mí”.

Amén

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  • Fuente Infodecom

En su homilia dominical el Arzobispo de Santa Cruz, indicó que el amor a Dios es la base de todos los preceptos. Asimismo el amor al prójimo porque sin amor al prójimo no puede haber amor a Dios.

Luego Mons. Gualberti hizo una descripción concreta del amor de Dios: Es sincero, entregado y servidor. Luego exhorto al pueblo de dios a brindar amor al extranjero, brindar amor al migrante, brindar amor al refugiado ya que todos los seres humanos somos extranjeros en esta tierra y estamos llamados a compartir la creación en igualdad de oportunidades, estamos llamados a dar amor a todos, especialmente a los desfavorecidos y oprimidos del pueblo.

Por otro lado Mons. Sergio exhortó al pueblo de Dios a rechazar toda injusticia, tiranía y exclusión e indicó que se debe entender que la lucha de la sociedad no debe ser contra los hombres que han caido en adicciones o alcoholismo o como se los vino a llamar de forma despectiva “hombres topo” sino contra los corruptos de guantes blancos por que el corrupto solo conoce la complicidad y enemistad.

El arzobispo parafraseando al Papa Francisco sostuvo que la corrupcion es “un proceso de muerte” entonces planteo que todos estamos llamados a vencer toda tentación de poder y tener. Finalmente indico que estamos llamados a no ceder el paso a evocaciones paganas y agenas a nuestra cultura como las que se manifiestan en el mundo comercial como el “halloween” y tener muy en cuenta que la vida y esperanza de Jesus brilla por encima de los signos de muerte de nuestro mundo.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
PRONUNCIADA ESTE 29 DE OCTUBRE DE 2017
EN LA CATEDRAL DE SAN LORENZO MARTIR

El amor a Dios es la base de todos los preceptos
El clima de controversia entre Jesús y los sectores del poder religioso y político, al igual que los domingos anteriores, es lo que caracteriza el texto del evangelio de hoy. Esta vez es un representante del judaísmo oficial que, al enterarse del fracaso de los saduceos, busca poner a prueba a Jesús, preguntándole sobre el mandamiento más importante de la ley de Moisés. Jesús, responde con las mismas palabras de la ley: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu”. El amor a Dios es la base de todos los preceptos, amor que nos involucra con todas nuestras facultades y fuerzas y que pone Dios al centro de nuestra existencia, ordenando todo desde ese amor primero.

Sin amor al projimo no puede haber amor a Dios
Pero, el amor a Dios no nos encierra en una relación narcisista, sino que nos abre al amor hacia los demás: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Sin el amor al prójimo no puede haber amor a Dios, afirma con fuerza el apóstol San Juan: “El que dice - amo a Dios – y no ama a su hermano, es un mentiroso. ¿Cómo puede amar a Dios, a quien no ve, el que no ama a su hermano, a quien ve”.

El amor de Dios es sincero, entregado y servidor
El amor a Dios y a los hermanos, es participación del mismo amor con el que Dios nos ha hecho partícipes de su vida, un amor que no es emoción, sentimiento o pasión, sino adhesión sincera, entrega y servicio, haciendo de nuestra vida un don para Dios y los demás al igual que Jesús.

Amor al extranjero
Al respecto, la primera lectura sacada del Libro del Éxodo, nos da un ejemplo concreto de lo que significa cumplir los mandamientos del amor: “No maltratarás al extranjero ni lo oprimirás, porque ustedes fueron extranjeros en Egipto”.

Amor al migrante
En esa sociedad el extranjero era totalmente desamparado, víctima de toda clase de abusos sin posibilidad de que le hicieran justicia. Esta actitud hacia los extranjeros, no es propia del mundo de entonces, sino que también hoy asistimos al drama de tantos migrantes en el mundo y también en nuestro país, de personas que dejan su tierra natal en busca de nuevas oportunidades de vida o de refugiados que huyen de la persecución política o religiosa.

Amor al refugiado
Muchos de ellos no logran cumplir con su sueño, porque víctimas del tráfico y trata de personas o porque mueren por las difíciles condiciones por las que deben pasar, como los miles y miles de prófugos de África y Medio Oriente ahogados en el Mar Mediterráneo.

Todos somos extranjeros en esta tierra
Dios recuerda a su pueblo que también ellos fueron extranjeros en Egipto y esto nos hace pensar que todos nosotros también somos extranjeros y de paso en esta tierra y que por tanto deberíamos ser solidarios y justos con todos, sin discriminar a nadie por su lugar de proveniencia.

Llamados a compartir la creación en igualdad de oportunidades
En particular, los cristianos, conscientes de que todos somos hijos del mismo Padre y redimidos por Jesucristo, debemos luchar en contra de toda xenofobia y considerarnos todos como verdaderos hermanos, llamados a compartir en igualdad de oportunidades los bienes de la creación, derribando fronteras y muros, y creando puentes de comprensión, solidaridad y fraternidad.

Llamados a dar Amor a los desfavorecidos y oprimidos del pueblo
Además de los extranjeros Dios indica explícitamente a otras categorías desfavorecidas y oprimidas en su pueblo: “No harás daño a la viuda ni al huérfano... Si prestas dinero... al pobre, no te comportarás con él como un usurero... si me piden auxilio, Yo escucharé su clamor...”.

Dios pide a su pueblo rechazar toda injusticia, tiranía y exclusión
Sin el amparo del varón la viuda y el huérfano arriesgaban perder sus bienes y ser sometidos a la esclavitud y estar a la merced de los poderosos. Dios afirma con fuerza que, como Padre justo y compasivo, no queda indiferente ante el sufrimiento de los más pobres y débiles, sino que escucha su clamor, asume sobre sí sus problemas, acude en su defensa y les rinde justicia. Si Dios pide a su pueblo no olvidar nunca que Él lo liberó de las injusticias y sufrimientos de la esclavitud de Egipto, es para que, una vez llegado a la tierra prometida, no caiga en el mismo sistema dictatorial de sus opresores y rechace toda clase de injusticias, tiranías y exclusión.

La lucha de la sociedad no debe ser contra los “hombres topo” sino contra los corruptos de guantes blancos
En nuestra sociedad también se da una realidad de desamparo e injusticia, hay tantas categorías indefensas e débiles como los niños huérfanos, los ancianos solos, las mujeres abandonadas, los mendigos y las personas en situación de calle. En estos días en nuestra ciudad se ha dado una intervención para sacar de la calle con fuerza a hermanos llamados “hombres-topo”. No olvidemos que son personas, por tanto es inaceptable esa denominación denigrante, discriminatoria e indigna de la dignidad de todo ser humano. Por otra parte, la lucha de la sociedad no debe ser en contra de estos hermanos, necesitados de medidas que les ayuden a superar sus dependencias y a la reinserción en el tejido social, sino en contra de delincuentes, como los corruptos que, aprovechando su poder, con guantes blancos se apropian de los bienes públicos destinados al bien común.

El corrupto solo conoce la complicidad y enemistad
Al respecto el Papa Francisco tiene palabras fuertes de condena: “El corrupto se cree un vencedor… se pavonea para menospreciar a los otros… no conoce la hermandad o la amistad, sino la complicidad y la enemistad”.

La corrupcion es “un proceso de muerte”
Y sigue el Papa: es “un proceso de muerte” que se ha vuelto habitual en la sociedad y “un mal más grande que el pecado”,” y “la peor plaga social porque genera gravísimos problemas y crímenes que implican a todos”.

Llamados a vencer toda tentación de poder y tener
Queridos hermanos y hermanas, la solemnidad de “Todos los Santos” y la Conmemoración de los fieles difuntos, que celebramos miércoles y jueves próximos, nos llaman a vencer toda tentación de poder y de tener, y a poner nuestra mirada y esfuerzos en construir los bienes eternos que no conocen ladrones ni polillas, el horizonte definitivo de la vida plena y feliz en Dios.

No ceder el paso a evocaciones paganas y ajenas a nuestra cultura
Estas celebraciones religiosas, marcadas por tradiciones profundas y cargadas de esperanza, son expresión evidente de nuestro cariño para con nuestros seres queridos difuntos y de nuestra fe profunda en la vida en Cristo más allá de muerte, una fiesta que se podría bien llamarse “la fiesta de la vida”. Guardémoslas con mucho celo y no cedamos el paso al avance de “Halloween”, evocación pagana y ajena a nuestra cultura, impulsada por intereses meramente comerciales. En este sentido, diversas parroquias han tomado la iniciativa loable y a imitar, de vestir a los niños con los hábitos de su santo favorito, de convocarlos a orar y a celebrar con alegría a tantos buenos cristianos que nos han precedido en la fe y que ya gozan de la presencia eterna de Dios.

La vida y esperanza de Jesus brilla por encima de los signos de muerte de nuestro mundo
Por eso invito a todos ustedes a vivir con fe intensa y sincera el misterio de “la comunión de los santos” que profesamos en el “Credo”. Comunión entre vivos y difuntos en el amor de Jesucristo, el Señor de todos, "vida y esperanza" que brilla por encima de tantos signos de muerte de nuestro mundo.

Amén

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Al comenzar su homilía Mons. Sergio Gualberti saludó al Pueblo de Dios y a manera de informe de la Visita Ad Limina que realizó junto a los Obispos de Bolivia en días pasados, presentó el saludo del Santo Padre y las afectuosas palabras con las que el Papa le manifestó su remembranza de la Visita Apostólica que realizó a Bolivia.

Asimismo transmitió el mensaje para los jóvenes bolivianos que en sus puntos centrales dice que no se dejen engañar, que conserven la fe, que no se jubilen antes de tiempo y que no sean “quedaistas”.

Por otro lado Mons. Gualberti rememorando las Palabras muy fuertes de Jesús, que cuestionan al pueblo de Dios que descuida la viña del Señor, criticó a aquellos fieles que cuando con el pecado le dicen no a Dios, cuando los fieles se guían por la soberbia y orgullo y quiere hacer su vida sin Dios, aquellos seres que no reconocen a los demás como hermanos y son injustos y prepotentes.

Mons. Sergio indico que estas palabras del Evangelio valen también para toda situación social y en cualquier lugar: cuando los políticos, en nombre de una mal entendida laicidad del Estado, no actúan con autoridad moral y según los principios fundamentales de una ética humana universal, cuando no defienden la vida y la dignidad de la persona humana desde el primer momento de la concepción hasta la muerte natural, cuando no respetan a la libertad religiosa y de expresión, cuando no reconocen a la objeción de conciencia, cuando se aferran al poder en contra de la voluntad expresa del pueblo y cuando se enriquecen con prácticas corruptas con grave perjuicio para el país, en especial para los más pobres.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
PRONUNCIADA EL DOMINGO 8 DE OCTUBRE DE 2017

Me alegra reencontrarme con todos ustedes en esta Eucaristía, a mi retorno de la Visita ad limina, en la que todos los obispos de Bolivia hemos vivido en Roma unos días inolvidables de gracia, de fe y comunión eclesial, en especial en el encuentro con el Papa Francisco. Ustedes ya habrán conocido su saludo para todo nuestro país, sin embargo, me parece importante que lo escuchemos juntos:

“Primero que yo no me olvido de lo que viví en Bolivia, lo llevo en mi corazón. Segundo, que no tengan miedo que conserven la fe. La Iglesia no tiene compañía de seguro para la fe, o la aseguran ellos o la pierden. O sea que no se dejen engañar, conserven la fe. Y a los jóvenes que no se jubilen antes de tiempo, vayan adelante con ideales. Que los recuerdo, que cuiden y conserven la fe, que no sean “quedatistas” que no se queden. Y todo esto a través de los Obispos que son los que responden al Papa y están en comunión con el Papa y en los cuales el Papa se confía totalmente”. Tres veces repite: “Conserven la fe” y unidos a los obispos. De parte nuestra, todos los Obispos hemos expresado al Papa gratitud, plena comunión y total adhesión por su testimonio y empeño valiente en su esfuerzo para que la Iglesia responda a los grandes desafíos de hoy en fidelidad al Evangelio.

Pasamos ahora a la lectura del profeta Isaías y al Evangelio, que nos presentan la imagen del viñador y la viña, para expresar la Alianza de Dios con el pueblo de Israel, una amistad marcada de luces y sombras, de fe y de infidelidad. “Esperaba que diera uvas pero dio frutos agrios”, es el clamor de Dios ante la respuesta malagradecida de Israel elegido libremente como su pueblo y cuidado con amor a lo largo de toda su historia.
“¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? El esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia y hay gritos de angustia”. En esta frase sentimos toda la decepción y tristeza de Dios ante su pueblo que, al alejarse de los preceptos divinos, fue instaurando un régimen idolátrico, injusto y opresor en el país, dejándolo dividido y a su merced.

En el evangelio también encontramos la misma denuncia de parte de Jesús, con la “parábola de los viñadores homicidas”, dirigida a los jefes del pueblo. Dios es el viñador que “plantó la viña” y encargó a las autoridades, los viñadores, para que la cultivaran con esmero y diera frutos abundantes de justicia y fidelidad.

Dios cuidó con mucho cariño a su pueblo enviando una y otra vez a lo largo de toda su historia a los profetas con la misión de mantener viva la Alianza, de hacer conocer su palabra y guiar con su mano providente el caminar del pueblo. Sin embargo, las autoridades y el pueblo rechazaron, persiguieron y hasta mataron a estos enviados de Dios. “Pero los viñadores se apoderaron de los siervos y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon”.

Dios, con un gesto de bondad humanamente inexplicable, envió por último a su Hijo, “Respetarán a mi hijo”, sin embargo, “los viñadores, al verlo, se dijeron: `Este es el heredero, vamos a matarlo para quedarnos con su herencia'. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron”. Con las palabras: “fuera de la viña”, Jesús preanuncia su trágica muerte en el Gólgota, fuera de la ciudad de Jerusalén.
El asesinato del Hijo es el culmen de toda una historia de rechazos a Dios, de oposición a su Reino y de infidelidad de parte de las autoridades a pesar de las apariencias de fieles cumplidores de los preceptos y mandamientos del Señor. Jesús, luego interpela directamente a los ancianos y autoridades: “¿Cuándo vuelva el dueño, que hará con esos viñadores?” Ellos responden sin dudar: ”Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros!”.

Con esta respuesta ellos se están condenando a sí mismos, ya que son entre los que darán la muerte al Mesías. Por eso, ellos mismos se están excluyendo del Reino de Dios, de la salvación que Jesús vino a traer, de la que en cambio gozarán los últimos, los pobres y sencillos que están dispuestos a acogerlo a Jesus. “Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.

Palabras muy fuertes de Jesús, que cuestionan nuestro actuar, cuando nosotros nos portamos como esos viñadores y descuidamos la viña del Señor, cuando con el pecado decimos no a Dios, cuando nos guiamos por nuestra soberbia y orgullo y queremos hacer nuestra vida sin Dios, cuando no reconocemos a los demás como hermanos y cuando somos injustos y prepotentes.

Estas palabras del Evangelio valen también para toda situación social y en cualquier lugar: cuando los políticos, en nombre de una mal entendida laicidad del Estado, no actúan con autoridad moral y según los principios fundamentales de una ética humana universal, cuando no defienden la vida y la dignidad de la persona humana desde el primer momento de la concepción hasta la muerte natural, cuando no respetan a la libertad religiosa y de expresión, cuando no reconocen a la objeción de conciencia, cuando se aferran al poder en contra de la voluntad expresa del pueblo y cuando se enriquecen con prácticas corruptas con grave perjuicio para el país, en especial para los más pobres.

Jesús, termina su comentario aplicando a si mismo las palabras del Salmo 118: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular”. Jesús, la piedra rechazada por las autoridades, despreciado y llevado a la muerte, es puesto por Dios como la piedra angular y fundamento del nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia.

Seamos agradecidos a Dios por el don que nos ha hecho de llamarnos a ser “sus siervos” que trabajan en su viña por los cielos nuevos y la tierra nueva y demos con entusiasmo una respuesta libre y consciente a su amor, para que, en su nombre, demos frutos abundantes en la misión que nos ha confiado. Esto será posible solo si estamos unidos a Jesucristo, la piedra angular, y haremos que nuestra vida de frutos de bondad, amor y solidaridad, con la esperanza de heredar un día la viña del Señor.

Al terminar, encomiendo a sus oraciones a los delegados de nuestra Arquidiócesis que nos representarán esta semana en el VII Congreso Misionero Nacional en Sucre, con el lema: “El Evangelio es alegría: anúncialo”, para que con generosidad y entusiasmo compartan su testimonio misionero y regresen fortalecidos en su compromiso de servidores del Reino de Dios. Amén

 

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Desde esta hermosísima Basílica de Santa Maria Maggiore, mis augurios mas sinceros en esta efemérides de Santa Cruz, para toda la población y las autoridades, para que celebren con gozo y con gratitud, un año mas de vida, un año mas de regalos de dones que Dios concede a nuestro departamento.

Al mismo tiempo que es momento de gozo y gratitud, es también un momento para reafirmar firmemente nuestras raíces cristianas, una ciudad que ha sido fundamentada en la cruz, la cruz que no es solo un signo de sacrificio, que es sobre todo signo de amor del Señor para con nosotros, para que no olvidemos esas raíces y todos los valores que el cristianismo ha ido sembrando a lo largo de estos 500 años.

Por eso mis felicidades para todos ustedes, estoy totalmente unido con ustedes en mi mente, aun de lejos estoy viviendo este día con mucha alegría para que de verdad podamos sentir que el Señor es el único que nos guía en el camino de la vida, del bien y del amor.

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Los Obispos de Bolivia que se encuentran en la Santa Sede participando de la Visita Ad Limina, hicieron un alto para proceder a la entronizacion de la imagen de la Virgen de Copacabana en los jardines del Vaticano, en la ocasion el Arzobispo de Santa Cruz formuló un saludo a la feligresia boliviana:

"Un muy cariñoso saludo desde los jardines del vaticano, frente a la imagen de la Virgen de Copacabana que acaba de bendecirse a toda la Iglesia que peregrina en santa cruz, sacerdotes laicos, vida consagrada, hemos vivido un momento de mucha alegría, de mucha intensidad, poder decir que la reina coronada de Bolivia esta presente aquí en medio de nosotros, al lado de otras imágenes de la virgen y podemos decir que los jardines del vaticano se han vuelto ya en los jardines de la virgen maria.

Fundamentalmente la virgen latinoamericana con otras imágenes muy queridas por todos nosotros, esta presencia nos recuerda que la Iglesia es una Iglesia universal, no tiene muros, no tiene confines, toditos somos hijos de la misma madre y por eso les invito de verdad a todos ustedes queridísimos y amados feligreses de Santa Cruz, de esta Iglesia tan querida, que se pongan en sus manos, son manos certeras y seguras, ella nos va a llevar por los caminos firmes hacia su hijo Jesus que es el sentido profundo de todos nosotros, que es aquel que nos llama a seguir sus pasos sobre el camino de la vida, del amor, del gozo y de la esperanza.

Nuevamente saludos y nos veremos pronto, si Dios quiere para seguir caminando con mucho entusiasmo en nuestro compromiso que nos espera de esa conversión misionera que es tan importante para también prepararnos a vivir un momento tan grande como será el V Congreso Americano Misionero que se realiza en Bolivia pero concretamente en nuestra Igleisa en Santa Cruz"

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La celebración eucarística de este domingo 17 de septiembre estuvo presidida por el P. Juan Crespo, Vicario General de la Arquidiócesis, en ausencia de los Obispos que viajaron al Vaticano en Roma – Italia, para unirse a la Visita Ad-límina que realiza el Episcopado Boliviano a la Santa Sede.

El Vicario General comenzó su homilía dominical con una acción de gracias por la visita del Santo Padre Francisco a las Iglesias hermanas de Colombia y destacó los gestos y palabras de amor expresadas por el Papa y que todavía resuenan en las mentes de todos los hermanos latinoamericanos.

Tambien expresó el agradecimiento a la Santa Sede por el nombramiento del nuevo Nuncio Apostólico de Su Santidad Papa Francisco en Bolivia a S.E.R. Monseñor Angelo ACCATINO, Arzobispo titular de Sabiona, y que fuera Consejero de la Nunciatura Apostólica en Turquía.

P. Juan también Saludó a los Obispos bolivianos que se encuentran en peregrinación en la Santa Sede en signo de comunión con el Santo Padre.

La Homilía del P. Juan Crespo giró en torno a la temática del perdón, al respecto expresó que Dios es amor y Dios es fuente del perdón, en ese contexto indicó que los fieles deben descubrir que el perdón y el perdonar no son un signo de debilidad, por el contrario son las grandes fortalezas de la persona humana.

La gracia del perdón es un don que además tiene poder sanador en el interior de la persona que pide perdón y de la persona perdonada.

Por otro lado el P. Juan Carlos indico que el rencor y la ira son abominables y son atribuciones de los pecadores y esto debe hacernos pensar que el rencor y la ira nos lleva a la venganza. Esto lo detesta el Señor pues la famosa ley del talión ha sido superada con creses y la misericordia nos hace que imitemos a Dios en ese amor y perdón. Por lo mismo el que no quiere perdonar y persiste en el rencor se pierde de la gran experiencia en el corazón del hombre como es el perdonar.

HOMILIA DE P. JUAN CRESPO
VICARIO GENERAL DE LA ARQUIDIOCESIS DE SANTA CRUZ
PRONUNCIADA ESTE DOMINGO 17 DE SEPTIEMBRE DE 2017

Este domingo nos unimos primeramente en acción de gracias por la visita del Santo Padre Francisco a estas tierras Latinoamericanas en las Iglesias hermanas de Colombia, cuyos gestos de amor y palabras de perdón resuenan en nuestras mentes, damos gracias al Santo Padre Francisco por haber nombrado al nuevo Nuncio Apostólico para Bolivia, Mons Angelo Accatino, también nos unimos a nuestros Obispos de Bolivia que se encuentran en peregrinación a la Sede del Apóstol Pedro, en visita Ad Limina, al Encuentro con el Santo Padre el Papa Francisco, signos de comunión de nuestros Obispos con el Santo Padre y la Iglesia Universal.
El mensaje principal de este domingo es el PERDON, Dios es amor y fuente del perdón. Las lecturas nos guían en este mensaje para vivir y experimentar el amor y el perdón de Dios. Tenemos que descubrir que el perdón y el perdonar no es una debilidad más al contrario es una de las grandes fortalezas de la persona humana, es una gracia es un don. Además del poder sanador del perdón.

LA GRANDEZA DEL PERDONAR
En la primera lectura, del libro del Eclesiástico, también conocido Sirácides en una serie de sentencias sapienciales nos invitan al perdón, dejando claro que el rencor y la ira son abominables y atribuciones de los pecadores, esta atribución es fuerte, pero debe hacernos pensar que el rencor y la ira nos lleva a la venganza, y esto lo detesta el Señor, las palabras sapienciales nos sugieren que la famosa ley de Talión: “Ojo por ojo y diente por diente” ya ha sido superado, y la Misericordia a la que nos invita nos hacen que imitemos a Dios, que es amor y perdón.
Por lo mismo quien no quiere perdonar y persiste en el rencor se prohíbe de la gran experiencia que provoca en el corazón del hombre, del perdonar.

NADIE HA DADO SU VIDA POR NOSOTROS COMO JESUCRISTO
La segunda lectura quiere fundamentar toda la actuación cristiana en lo cristológico: vivimos y morimos para el Señor; en todo somos del Señor. Si aceptamos que hemos sido redimidos por Cristo, sabemos que le pertenecemos. Y es el grito de libertad más grande, porque de esa manera no estaremos esclavizados a otros señores de este mundo. Y la razón es porque nadie ha dado su vida por nosotros como Jesucristo. San Pablo dice claramente que la vida y la muerte pertenecen al Señor, porque es en la muerte y la resurrección de Jesús donde se resuelve nuestra existencia y nuestro futuro. Y este estar estrechamente unidos, a Cristo y a Dios, viene a significar ser libres con libertad verdadera, humana y plena. El texto, se centra en el kerygma, en la proclamación de la muerte y resurrección del Señor. La muerte y la resurrección del Señor es algo que acontece por nosotros, por la humanidad. Y la clave de todo esto es que, a diferencia de lo que se piensa popularmente el cristiano no puede vivir para sí mismo, en sí mismo, de sí mismo sin mirar a los otros. En realidad el cristiano tiene que “desvivirse por los demás” esto encuentra su sentido en la vida de Jesús que culmina en la muerte y la resurrección por nosotros. Ni siquiera después de haber muerto como "entrega" se desentiende de la humanidad; su vida nueva, de Resucitado, es también una vida nueva por nosotros y para nosotros. No es solamente solidaridad lo que aquí se proclama, sino donación absoluta.

EL PERDON NO TIENE MEDIDA ES INFINITO
En el evangelio nos enseña a la comunidad cristiana aquello por lo cual debemos ser reconocidos en el mundo. El apóstol Pedro al preguntar a Jesús cuantas veces tiene que perdonar? deja claro que el perdón no tiene medida, el perdón no es cuantitativo es cualitativo, es infinito, rompe todas las actitudes de venganza. Setenta veces siete clarifica que el perdón es siempre. Esta parábola nos hace comprender sobradamente toda la significación de la misma; es tan clara, que es imposible que alguien no la entienda ni comprenda. Es desproporcionada la deuda del siervo con su señor, respecto de la de siervo a siervo (diez mil talentos, es una fortuna, en relación a cien denarios). Sabemos que en esta parábola, se quiere hablar de Dios y de cómo se compadece ante las súplicas de sus hijos.

SOMOS MAS DUROS CON NOSOTROS QUE DIOS CON NOSOTROS
Es una parábola donde nos muestra que los hombres somos más duros los unos con los otros que el mismo Dios con nosotros. La elección de los personajes es intencionada, para que quede más claro la forma de actuar de Dios. Si El actuó con tanta Misericordia y el Siervo recibió tanta misericordia no tenía que haber obrado de la misma manera con su hermano, compañero de fatigas y necesidades?

“OLVIDO PERO NO TE PERDONO” NO ES DIVINO
Los que están en el mismo camino deberían ser más solidarios. Pero no es así en esta parábola. El núcleo de la misma es la dureza de corazón que revelamos frecuentemente en nuestras vidas. Y es una desgracia ser duros de corazón. Somos comprensivos con nosotros mismos, y así queremos y así exigimos que sea Dios con nosotros, pero no hacemos lo mismo con los otros hermanos. ¿Por qué? Porque somos tardos a la misericordia. Por eso, el famoso "te perdono pero no me olvido" y “olvido pero no te perdono” no es ni divino ni evangélico, es, por el contrario, el empobrecimiento más grande del corazón y del alma humana, lo mejor es perdonar y olvidar, en este orden.

¿CUANTAS VECES PERDONAR?: SIEMPRE
Es importante comprender bien la pregunta que San Pedro dirige a Jesús « ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano?», «siempre», aunque esta no suponga el arrepentimiento de quien ha ofendido… ¿Cuántas veces hay que perdonar al hermano que nos ofende, incluso aunque éste no nos pida perdón? Siempre.

EL PERDON GENERA ARREPENTIMIENTO, CAMBIO Y TRANSFORMACION
La respuesta de Jesús mantiene su fuerza, pero comprender de este modo la pregunta de San Pedro nos permite descubrir de manera más viva la dimensión al mismo tiempo gratuita y exigente del perdón. El perdón es un acto gratuito: no puede ser sólo la respuesta al arrepentimiento del otro, sino que debe darse como primer paso. Es el perdón lo que genera arrepentimiento, reconocimiento del error, voluntad de cambio y transformación. Pero, por esta razón, el perdón es muy exigente: requiere sobre todo una mirada capaz de reconocer al otro como hermano, también en sus defectos. Esta mirada fraterna es esencial.

EL ENCUENTRO VIVO CON DIOS DA FORTALEZA PARA PERDONAR
La parábola de Jesús nos enseña que sólo se puede aprender el perdón a partir de la relación con Dios. Quien aviva su encuentro con Dios se fortalece para perdonar. Es el sentido de la oración atribuida a san Francisco de Asís: «Señor, haz de mí un instrumento de tu paz… Que donde haya odio, yo ponga el amor; donde haya ofensa, ponga yo el perdón; donde haya discordia, ponga yo unión… Que no busque tanto ser consolado, como consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar». Es también el sentido de las palabras de santa Teresa de Jesús: «Donde no haya amor, pon amor, y sacarás amor».

LA REVANCHA PERVIERTE EL SENTIDO DE LA JUSTICIA
La revancha no sirve más que para aferrarse al dolor y para pervertir con ello el sentido de la justicia. Quien ha resultado ofendido sólo podrá recuperar la paz liberándose del sufrimiento y ofreciendo a quien le ha ofendido la oportunidad de rehacer el mal cometido. Sólo el amor que se ofrece es la respuesta adecuada al sufrimiento.

LA MEDIDA DEL PERDON ES EL PERDON SIN MEDIDA
El perdón ha de ser pleno y total amplio, constante, incansable. La única medida válida en el perdón es la que ha utilizado Dios con nosotros, con cada uno de nosotros. Dios nos perdona sin tasas ni condiciones, sin esperar recompensa alguna, sin pedir razones ni explicaciones. La medida del perdón es el perdón sin medida.
Debe haber cabida en el corazón del ser humano de cuanto Dios está dispuesto de perdonar, basta “arrepentirse y pedir perdón”: “No se debe pagar nada”, porque ya “Cristo ha pagado por nosotros”.

EL “PADRE NUESTRO” ENSEÑA A PEDIR PERDON Y PERDONAR
Para pedir perdón a Dios es necesario seguir la enseñanza del “Padrenuestro”: arrepentirse con sinceridad de los propios pecados, sabiendo que Dios perdona siempre, y perdonar a los demás con la misma amplitud del corazón.

Hay que pedir perdón sinceramente, con el corazón, y de corazón debe ser dado a quien nos ha ofendido. Como el patrón de la parábola evangélica relatada por Jesús, que condona una deuda enorme a un siervo suyo porque se compadece por sus súplicas. Y no como hace ese mismo siervo con un semejante, tratándolo sin piedad y mandándolo a la cárcel, aun siendo deudor de una suma irrisoria. La dinámica del perdón es la que enseña Jesús en el “Padrenuestro”:

“Jesús nos enseña a rezar así al Padre: ‘perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden’. Si yo no soy capaz de perdonar, no soy capaz de pedir perdón. ¿Has perdonado a aquellos que te han hecho el mal?’”.

“NO TENGAN MIEDO A PEDIR Y A OFRECER EL PERDON”
Perdonar es como decía el Santo Padre francisco hace una semana en Colombia: “… no tengan miedo a pedir y a ofrecer el perdón. No se resistan a la reconciliación para acercarse como hermanos y superar las enemistades. Es hora de sanar heridas, de tender puentes y limar diferencias. Es la hora para desactivar los odios y renunciar a las venganzas”.

PERDONAR ES TENDER PUENTES, NO ES CONSTRUIR MUROS
Perdonar es tender puentes, no es construir muros, el amor es más fuerte que el odio y la violencia. EL amor es más fuerte que la muerte, nos enseña a transformar el dolor en fuente de vida y resurrección, para que junto a él y con él aprendamos la fuerza del perdón, la grandeza del amor.

P. Juan Crespo Gutiérrez
Vicario General de la Arquidiócesis de Santa Cruz.

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