Martes, 12 Diciembre 2017

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Iniciamos hoy el Año Litúrgico y el tiempo del Adviento. Este tiempo nos invita a prepararnos a la fiesta de Navidad, fiesta ante todo cristiana, pero también fiesta de familia. Muchos ya están programando los regalos que van a hacer a diferentes personas, dónde van a pasar la Nochebuena y otras cosas. Así, todo cristiano, con mayor razón, ha de ponerse en actitud de preparación, preparar nuestros corazones, para poder celebrar fructíferamente el aniversario del Nacimiento de Jesús, Salvador y Redentor. Por ello, se impone hacer una reflexión, para ver qué vamos a regalar a Jesús. Hemos de cuidar que el regalo que le hagamos al Niño Dios no sea lo que nos gusta a nosotros, sino lo que le agrada a Él. Navidad es mucho más que un aniversario, es un encuentro en la fe con Cristo.

El evangelio de hoy, Marcos 13, 33-37, nos regala la parábola del “portero”, y, cierra el discurso escatológico de Jesús, según este evangelista. La Palabra de Dios cuando se proclama en nuestros templos o cuando se lee en familia y también cuando se hace individualmente, está dirigida a nosotros mismos. Por ello, debemos escuchar y responder al mensaje que Dios nos da. Hoy, esta palabra nos dice dos veces: “Velen”. Y, una vez, “vigilen”. Llamada insistente en este tiempo de adviento a vivir en la esperanza vigilante. Nuestra vigilancia ha de ser constante y activa, porque no sabemos el momento de la vuelta del Señor Jesús; es el único medio, para vencer la somnolencia y el cansancio que nos acosa durante este tiempo de espera que es la vida de toda persona.

Todas las lecturas de este tiempo de adviento nos invitan a ejercitarnos en la virtud de la esperanza. Así como hay ejercicios físicos que desarrollan tal o cual músculo del cuerpo, así también hay temas y meditaciones que sirven para desarrollar una u otra virtud. A lo largo del año, la liturgia de la Iglesia va señalando pistas o metas. La consigna de este tiempo es aumentar la virtud de la esperanza, ella fue puesta en nuestras almas en el momento del bautismo, junto con la fe y la caridad. Estas tres virtudes, fe, esperanza y caridad son virtudes teologales.

Tiempo atrás vi un poster de adviento. La imagen reflejaba una fila de personas en espera de un colectivo. Todos esperaban y se veía por sus miradas que estaban apurados. Sufrían la demora del colectivo. Eso es esperar a Dios. La Biblia habla de tener sed de Dios. Hoy, nos habla el evangelio de tener cuidado, de estar prevenidos, vigilantes. Como los empleados que esperan que regrese el jefe, de un momento a otro. Como el papá y mamá esperan el regreso del hijo que salió. Por eso, podemos decir, el que espera no desespera.

Esperar es cambiar. En la primera lectura de la eucaristía de hoy, se nos dan algunas pistas, para ver qué significa en la práctica, esperar a Dios. Es tener hambre de Él, ganas de ver su rostro. Ante todo, es tener conciencia de que algo en nuestra vida no es como debiera ser. Es dejar que duela el hambre de Dios. Los caminos de Dios son el amor, la generosidad, la solidaridad, la comprensión y el dominio de sí mismo. No es tan malo estar mal, como no tener ganas de estar mejor. El hambre de Dios es hambre de sinceridad, de verdad, de bien, de conversión, de cambio hacia el crecimiento. Necesitamos cambios, para ello es indispensable contar y estar con Dios y hablar con Él. Y, Dios está donde estás tú. ¿Qué cambio hay en ti en este tiempo?

Sucre, 3 de diciembre de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Estamos en el penúltimo domingo del Año Litúrgico. Este domingo la palabra nos convoca a la vigilancia productiva y a la laboriosidad solícita. El evangelio de los talentos, Mateo 25, 14-20, que se proclama en todos nuestros templos, está dirigido a todos los miembros de la Iglesia, a la asamblea congregada en el nombre del Señor. El señor de los empleados es Jesucristo: su ausencia, la ascensión a la derecha del Padre, su vuelta, la segunda venida del Señor, y los empleados son los cristianos, a quienes se les encarece la vigilancia fructífera en el tiempo de la espera, mientras se demora la vuelta del Señor. Por ello, no nos durmamos, sino permanezcamos vigilantes. ¡Qué difícil es vivir cada día en vigilancia!

El talento, era originariamente, una antigua moneda del oriente, equivalente a seis mil dracmas, o sea, algo más de treinta kilógramos de plata. A raíz de esta parábola de Jesús, pasó a significar una cualidad personal, o un carisma. De ahí, que hablamos de una persona “talentosa”, o digamos que alguien tiene “mucho talento”, para tal o cual tarea. Pensemos que no hay tarea pequeña en la vida de las personas. Cuando el amor es grande no hay tarea pequeña que no merezca la misma dedicación, ya que todo puede ser ocasión para expresar y fomentar el amor. Hacer con amor extraordinario las cosas más ordinarias de la vida: tal parece ser la síntesis del mensaje de las lecturas de la Sagrada Escritura de este domingo. Lo que caracteriza a los santos es que todo lo hacen extraordinariamente bien, lo pequeño y lo grande.

Este uso de la palabra talento puede llevarnos a una confusión. Jesús no nos está invitando a contemplar la diversidad de dones naturales, sino a valorar la multiplicidad de funciones eclesiales. Todo bautizado está llamado a ejercitar los dones recibidos gratuitamente del Señor. La enseñanza de este domingo no es tanto que aceptemos la variedad de dones o talentos, con que Dios nos ha enriquecido, sino confirmar la convicción de que todo lo que tenemos es importante cuando se realiza por amor a Dios y al prójimo. El amor se muestra en el esfuerzo constante por creer, por ser más, por servir mejor, por amar mucho más… Hoy se nos llama a todos los bautizados que formamos parte de la Iglesia, que somos iglesia, a hacer fructificar nuestros talentos. El apóstol Pablo en su carta a los romanos 12,6-8, nos dice: “tenemos capacidades diferentes según los dones que hemos recibido…”.

El llamado es bien claro, no nos podemos quedar inactivos, es necesarios hacer que nuestros talentos produzcan aquellos frutos que el Señor espera, de acuerdo con lo que hemos recibido de él. La persona que enterró su talento es el cristiano que descuida su propia formación en la Iglesia o deja de cumplir su misión específica según los planes de Dios, que son planes de salvación, porque le parece de poca significación. Por ejemplo, el cristiano que cree que sus tareas domésticas, comerciales o deportivas, poco y nada tienen que ver con el Reino de Dios y por eso no actúa. O el hombre o la mujer que creen que hacer apostolado es para el clero o para las religiosas y no hacen nada. La orden de acrecentar los talentos se ve reforzada por el despojo que padece el que enterró su talento. ¿Qué estamos haciendo con tantos dones que hemos recibido? ¿No tendría el Señor que quitarnos los dones que nos ha regalado?

Sucre, 19 de noviembre de 2017

Fray Jesús Pérez R., O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Nueva parábola que nos da el evangelio de Mateo 22, 1-14. La parábola del matrimonio del hijo del rey. Los invitados que no quieren acudir al banquete son sustituidos por otros que en el principio no fueron invitados. Las ideas son las mismas que hemos venido escuchando estos domingos anteriores, el hijo que dijo “sí” pero no fue a trabajar a la viña, o los viñadores asesinos que mataron al hijo. Cuando la Palabra de Dios insiste en un mensaje, se tendría que dar mayor interés para reflexionar y ver que nos quiere dar hoy el Señor, para aplicárnoslo a nosotros mismos, y ser valientes en las decisiones a tomar. Siguen las denuncias de Jesús a su pueblo, el pueblo de Dios, que no lo reconoció como el Mesías y Salvador.

La conducta del rey, que expulsa a uno de los invitados al banquete por no llevar el vestido apropiado, en verdad es extraña. Se suele explicar el hecho diciendo que, en aquel tiempo se tenían vestidos para todos, como hoy día se da una servilleta y el resto de la vajilla. Es probable que haya sido así. No obstante, esto, subsiste la molestia: ¿Por qué llamó a muchos si al final va a elegir a pocos? La liturgia quiere que nuestro interés se centre en la GENEROSIDAD del rey. Es muy importante que veamos el mensaje de la primera lectura que está estrechamente relacionado con el evangelio. Normalmente la primera lectura ayuda a entender el evangelio.

El gozoso anuncio de Isaías es para todos nosotros, generación tras generación: Dios tiene planes de felicidad y salvación, expresados por una serie de símbolos a cuál más optimista. El cuadro que describe el profeta es en verdad ideal maravilloso: Un banquete con toda clase de majares y bebidas, la victoria sobre la muerte, el final de las lágrimas y sufrimientos. Dios es Dios de vida, y no puede permitir que sus criaturas tengan como destino final la muerte, ni la infelicidad. Además, este plan de Dios es para todos los pueblos.

¿Cómo habrá sido aquel banquete con gente tan heterogénea? Probablemente no habrá habido mucha etiqueta y cortesía, ni delicadezas refinadas. Los emisarios del rey “ reunieron a los que encontraron, buenos y malos”. Así imaginaba Jesús a su Iglesia. No la veía como a la reunión de los mejores, de los más distinguidos. Tampoco la veía como ejército en pie de guerra, ni como una larga fila de religiosos. La visión que tiene Jesús es mucho más modesta de la que tenemos todos y, probablemente, de la que muchos quisiéramos, Dios quiere una comunidad de amor abierta todos y servidora de la humanidad, como es Jesús que vino para salvar a todos. Ahora pudiéramos hacernos unas preguntas que llegue a lo profundo de nuestro ser cristianos: ¿Nos desanimamos por los inconvenientes y problemas que existen en nuestra Iglesia? ¿Qué imagen tenemos de la Iglesia? ¿Por qué tan pocos cristianos comprometidos?

Sucre, 15 de octubre de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Seguimos escuchando y reflexionando sobre las parábolas que nos da el evangelista Mateo, hoy, en el capítulo 21, 35-45. Es la parábola de los trabajadores de una viña, que no solo no entregan al dueño los beneficios que le corresponde, sino que maltratan y apalean a los enviados y terminan por matar al hijo. Esto lo hacen fuera de la viña, como con Jesús que lo mataron a las afueras de la ciudad. Esta parábola retrata muy bien lo que los judíos hicieron con Jesús. Él tiene la intención de hacerles ver en qué situación se encuentran los dirigentes del pueblo de Israel.

Jesús en esta oportunidad como en otras parábolas, se enfrenta con los dirigentes del pueblo quienes son viñadores ingratos y asesinos. A ninguno de ellos les gustó la forma de hablar y expresarse, por eso buscaban desasirse de él. Jesús hace una pregunta a sus oyentes, para que ellos mismos la contesten.” ¿Qué hará con aquellos labradores?” Es una pregunta parecida a la que el profeta Isaías intercala en las quejas de Dios: “ahora habitantes de Jerusalén, sean jueces entre mí y mi viña”.

La viña del Señor tiene sus servidores, son los encargados de vigilar para que den los frutos. Son los pastores de la Iglesia, los líderes de las comunidades cristianas, los movimientos apostólicos, los padres de familia… En el evangelio de hoy se nos cuenta como los emisarios del dueño de la viña son mal recibidos, por fin, es enviado el Hijo, en la esperanza de que él sea respetado. La intención de Jesús es muy clara: Israel es la viña del Señor arrendada a unos viñadores indignos que rechazan a los profetas y que están dispuestos a dar muerte a su Hijo. Esto es lo que no aceptan los judíos.

También hoy día el Señor sigue enviando profetas a su Iglesia y al mundo, en demanda de que den frutos. Pero los profetas no son bien recibidos. Son muchos los asesinados por causa del Reino de Dios, del testimonió en pro de la verdad y los derechos de la persona. El Papa Francisco ha reiterado muchas veces que hoy mueren más cristiano por causa de la fe que en los primeros siglos del cristianismo. Corre mucha sangre aún a causa de la vivencia de la propia fe. El Papa también ha pedido que se condene estos asesinatos, al igual que se hace por el terrorismo por las instituciones internacionales.

Pero los profetas no siempre son asesinados, pues cuando ellos levantan su voz se los silencian, calumnian y se les quita la posibilidad de llevar adelante ciertas obras de servicio a la sociedad. Es muy fácil sacarse fotos, hacer posters y usar imágenes de los profetas y luego poner obstáculos a las obran que ellos realizan y hasta anularlas. Así mismo, se rechaza de manera clara y solapada la doctrina que ellos enseñan o se tergiversan las palabras que fueron pronunciadas. ¡cuántas enseñanzas de los papas san Juan Pablo y Francisco   son rechazadas! La misericordia del Señor es un misterio insondable y no podemos especular sobre él. Todos estamos y dependemos de la Misericordia de Dios.

Sucre, 8 de octubre de 2017.

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Domingo tras domingo la Palabra de Dios va ayudándonos a poner todas nuestras acciones en hacer el bien y evitar el mal. La Palabra de Dios orienta toda nuestra vida para rectificar todo aquello que no está de acuerdo con los principios y valores que debieran regirnos. El mes de septiembre ha sido dedicado a la Biblia. Ese mes ha buscado socializar la importancia del conocimiento más profundo de la Sagrada Escritura. La Palabra de este domingo nos invita a valorar la oportunidad que tenemos cada día con las orientaciones que nos da para encauzar nuestra vida. El presente y el futuro es nuestro. Así encontramos en la lectura de Ezequiel, 18, 25-28, nos invita a confiar en la misericordia de Dios que da el perdón al que se convierte a Él y rectificar su actuar. No bastan las buenas intenciones, si no hacer lo que se dice. No se aplauden a los políticos por lo que dicen sino por ver que se cumplen sus promesas.

El profeta Ezequiel en la lectura de hoy marca un hito importante en la historia de las revelaciones de Dios a su pueblo. Todos estaban convencidos de una total solidaridad ante Dios que, los pecados y virtudes de los padres encontraban su retribución o castigo en las personas de los hijos y nietos. Ezequiel escribe en tiempos del destierro, dando esperanza al pueblo que había fallado a Dios. El pecado recaerá sólo en el que lo ha cometido. Cualquiera que se aparte del mal y practique la justicia y el derecho salvará su vida.

El evangelio nos orienta también en la misma dirección que, se puede decir, es consecuencia de la primera: no bastan las palabras, lo que cuenta son los hechos. Los destinatarios de la parábola son en primer lugar las clases dirigentes. Los describe Jesús en la persona del hijo que dijo “no” y en el que demasiadamente alegre dijo “SI”, pero no obedeció. Las clases dirigentes no acogieron las llamadas del Bautista y las de Jesús que los llamaban a cambiar de vida. Las palabras y los hechos del Papa Francisco son aplaudidos, pero no son acogidos.

Los que dicen “si”, muchos, seguramente, son luego consecuentes, o intentan serlo. Pero pueden ser que algunos pronuncien ese “sí” superficialmente por costumbre, sin personalidad, o por miedo. Por fuera dice “sí”, pero por dentro están diciendo “no “. Naturalmente, ni la parábola de Jesús, ni su aplicación hoy, son una invitación a imitar al hijo que dijo “no”, a las prostitutas, o a los publicanos, sino a imitar la capacidad de cambiar de conducta o de convertirse. Si esas personas están por delante en el Reino de Dios, no es por lo que han sido, por haber sido muchos los pecados que cometieron, sino por el cambio de sus vidas, por ejemplo, el buen ladrón que, a última hora, estando en la cruz. El ideal no es decir “no” y luego cumplir. El ideal es decir “si” y cumplir. Y, cuando hayamos dicho “no” por nuestra debilidad humana, que pensemos en ese dicho tan antiguo: “rectificar es de sabios”.

Sucre, 1 de octubre de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ES EL PATRONO SECUNDARIO DE LA ARQUIDIÓCESIS DE SUCRE. 

La fiesta del arcángel San Miguel se celebró en el Departamento con homilías en Sucre, Icla y en una comunidad de San Lucas. El municipio de Villa Serrano conmemoró en grande la fiesta de su patrono.

San Miguel es el patrono secundario de la Arquidiócesis de Sucre. “San Miguel es un arcángel que tiene a su cargo a un grupo de ángeles que entablaron una lucha en los cielos con Luzbel, el ángel bello, que arrastró con él a otro grupo de ángeles y se rebeló contra Dios, pero San Miguel se postró ante el Trono de Dios y, en un acto de adoración profunda, opuso al grito de batalla de Lucifer uno de amor y lealtad: ¿Quién como Dios? (Miguel), poniendo a Dios en el centro de la vida”, explicó Monseñor Jesús Pérez.

Los pobladores de Serrano comenzaron los festejos de su Patrono el jueves con una Entrada Folclórica durante el día y una serenata en el atrio de San Miguel.

El viernes, día de la fiesta de San Miguel, se celebró una eucaristía en el coliseo cerrado Mauro Núñez y luego se sacó al santo en procesión.

El alcalde de Serrano, Mario Ramírez, anunció que los festejos en honor al Patrono continuarán hasta el 24 de octubre, con la tradicional corrida de toros, riña de gallos y entrega de obras de la Alcaldía.

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  • Fuente Correo del Sur (01-10-17)

Si el domingo pasado, Jesús nos enseñaba que es parte esencial de la vida cristiana, o sea, del seguimiento de él, la “corrección fraterna” y veíamos cuán difícil es practicarla, hoy nos dice algo que no es menos difícil, el perdón de las ofensas. Es necesario saber perdonar. El perdón y la corrección fraterna al hermano que peca, son normas que Jesús nos ha dejado a sus seguidores. Estos dos temas están muy presentes en los evangelios y nos queda mucho camino para alcanzarlos.

El Evangelio de Mateo 18,21-38, que es proclamado este domingo en todas las celebraciones eucarísticas, ha reunido en este capítulo una serie de enseñanzas o consignas prácticas donde nos pide practicar el perdón sin restricciones. Pedro interviene con una pregunta: “¿tengo que perdonar hasta siete veces?” La costumbre de los judíos consideraba el número 7 como lo perfecto. Jesús le responde excelentemente con una parábola que sólo Mateo la cuenta. La parábola del funcionario que es perdonado y, a su vez, el perdonado que no es capaz de perdonar. Los diez mil talentos parecen una cantidad fabulosa, enorme. Mientras que los cien denarios una suma más asequible. Los entendidos dicen que ello equivaldría a unos sesenta millones de denarios. Como se ve claramente la diferencia es abismal. Y, por lo tanto, la lección de la parábola es mucho más expresiva. Eso y mucho más es la diferencia que hay entre lo que Dios nos ha perdonado y lo que nosotros debemos perdonar a nuestros hermanos.

El perdón no es cuestión de cantidad, sino de amor. Hay que saber perdonar sesenta veces siete, que equivale a “siempre”. Todo debe ser perdonado, Dios no lleva cuentas de números y contabilidad, todo es cuestión del cambio de mentalidad. Pedro fue objeto de unos de los gestos de perdón más famosos por parte de Jesús que lo rehabilitó ante los otros discípulos después de la Resurrección.

Todos tenemos muchas ocasiones en la vida familiar, comunitaria, relaciones sociales… de imitar o no a Dios. Para llegar a saber perdonar a los demás, es necesario sentir y vivir que Dios nos perdona sin retaceos. El motivo fundamental para perdonar es el que nos el Apóstol Pablo en su carta de Colosenses es: “sobrellévense mutuamente y perdónese, cuando alguien tenga quejas contra otro. El Señor les ha perdonado, hagan ustedes lo mismo”. Si viviéramos de esta manera, la situación mundial cambiaría, la paz y la concordia en las familias. Por ello, es necesario rectificar nuestra forma de vivir y de actuar. Al darnos la paz en la Eucaristía exige darla a todos los que nos han ofendido.

Sucre, 17 de septiembre de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Obispo emérito de Sucre

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
METROPOLITANO Y UNIVERSITARIO ESTÁN DE LUTO. 

La Iglesia católica, sus compañeros de canto, familiares y amigos despidieron ayer con una misa en la Catedral a la profesora Helga Cáceres de Gonzáles que se desempeñó como directora de los coros Metropolitano y Universitario de Sucre.

“Cuántas veces escuché a Helga cantar el estribillo del salmo responsorial ‘Cómo le pagaré al Señor’, sí, cómo le pagaremos al Señor esa llamada a la vida de hijos de Dios”, reflexionó el arzobispo emérito, monseñor Jesús Pérez, en la misa de cuerpo presente.

Desde Roma, el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez envió un mensaje de gratitud a la Directora del Coro Metropolitano por todo el trabajo realizado en vida, además envió su solidaridad a la familia doliente.

“Que su ejemplo sirva para cultivar el canto litúrgico, el coro para la Iglesia, todo para la alabanza y la gloria del Señor”, manifestó Juárez, a través de un mensaje de voz.

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  • Fuente Correo del Sur (19-09-17)

El domingo pasado hemos comenzado, en  Bolivia, el MES DE LA BIBLIA, el mes destinado  en la Iglesia cristiano católica a reflexionar y  estudiar más aún los conocimientos que todos   tenemos, nadie  conoce lo suficientemente la PALABRA de  Dios. El 30 de septiembre terminaremos el mes. El lema señalado por la Conferencia episcopal es: “Tú palabra es luz en el camino”. Se hace este mes dedicado a la Sagrada Escritura con la finalidad  de revitalizar la pastoral de nuestras iglesias y con el propósito de aprovechar la fuerza que tiene la Palabra. El Papa hace poco tiempo ha pedido que en todas las  iglesias haya un día dedicado a la Santa Biblia.

Sucre, inicio el día 30 del mes pasado, la NOVENA DE NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE, al ser  trasladada a la Catedral, donde se encuentra ahora, en la alabanza y honor de Dios. La novena tiene como base la Palabra  de Dios, ella es  luz  y revitalización muy importante para todos los cristianos. Hay cinco temas preparados por el  área de evangelización de la Conferencia. La novena es un tiempo propicio para renovarnos en nuestro ser cristianos a través de la Palabra. La Palabra bien leída y meditada  nos lleva, sin duda, a la oración. Palabra que no lleva a la oración, es lectura mal hecha. Por ello, es muy  importante que los cantos y oraciones estén basados  en  los textos de la Escritura y que nos lleven al encuentro auténtico con Dios  y con nuestra Madre de Guadalupe.

Hoy, en la primera lectura, encontramos como Jeremías tiene una crisis vocacional. Superada la crisis, significó que era necesario para él escuchar  la Palabra de Dios. “me sedujiste, Señor”, o sea, “me engañaste”. La palabra de Dios es demasiado fuerte, ella era en mis entrañas fuego ardiente, Intentaba comerla y no podía”. La lectura del domingo pasado, parece incompresible el cambio y la actitud de Pedro. En ese evangelio, Pedro reconoce a Jesús  de Nazaret como el Mesías y Salvador esperado. Jesús, a su vez, le alaba y le da las llaves del reino de Dios. En este pasaje de hoy, le llama Satanás, Diablo, le pide que se aleje de él: “pasa  atrás de mi Satanás, tú me harías tropezar. Tus ambiciones y tus planes no son los de Dios. A la gran mayoría, al mundo, no le gusta la cruz,  a los mismos  cristianos le resulta incómoda, hasta el punto que no guardamos todos los mandamientos. Aquí  Pedro fue desaprobado por  Jesús, no era para menos. Pedro recibió la sabia enseñanza de Jesús.  Una acción en cierta manera a la que sucedió en medio  de la tormenta en el lago. Pedro tuvo que seguir aprendiendo la enseñanza de la cruz, del asumir la propia responsabilidad. También nosotros debemos en esforzarnos para conocer mejor la palabra de Dios, ayudados por Santa María de GUADALUPE.

Sucre, 3 de septiembre de 2017

Fray Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

Arzobispo emérito de Sucre

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  • Autor Mons. Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.

El Ministro Provincial de la Orden de los Hermanos Menores en Bolivia y la Familia Mamani Espinosa, invitan al Pueblo de Dios a la ORDENACIÓN DIACONAL DE:

FRAY NELSON MAMANI ESPINOZA.

La ordenación será conferida por Mons. Jesús Pérez Rodríguez, OFM, Arzobispo Emérito de la Arquidiócesis de Sucre, hoy jueves 24 de agosto de 2017 a hrs.19:00 en el templo de Santa Ana de La Recoleta.

Agradecemos su presencia y sus oraciones.

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  • Fuente Vicaría de Pastoral