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Mons. Sergio Gualberti Mons. Sergio Gualberti Arzobispo de Santa Cruz

Mons. Gualberti ¿Cómo hablar de alegría frente al desconocimiento de la democracia, el bien común, la libertad y la paz? Destacado

Dic 17, 2017

En su homilía dominical, el Arzobispo Sergio Gualberti indicó que Dios libra a la humanidad de toda clase de esclavitudes por tanto debemos alegrarnos por que ya está por llegar el Señor Jesucristo en toda su grandeza.

Por otro lado Mons. Gualberti exhortó a los creyentes a centrar su atención en el Mesías. Para conocerlo indicó que hay que convertirse y emprender el camino de la fe.

Destacó que Jesucristo, el elegido, inicia la misericordia, la liberación y la salvación de todos los pueblos pues Él es el Mesías de los pobres, de los descartados, de los que se abandonan en las manos de Dios.

Por ello pidió al pueblo a reconocerse pobres y sufridos para traer justicia, salvación y alegría. Asimismo propuso que frente al desconocimiento de la democracia, el bien común, la libertad y la paz, confiar en la Palabra de Dios que convoca esperanza, alegría y justicia.

Jesús es el fundamento de la esperanza, Cristo viene en Navidad para quedarse en medio de nosotros, por ello el Arzobispo exhortó a orar para acoger a Dios y solidarizarse con los hermanos y tener el cuidado de construir nuevas relaciones escuchando y reconociendo al que piensa distinto.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
PRONUNCIADA EN LA CATEDRAL DE SANTA CRUZ
DICIEMBRE 17 DE 2017

Dios libra a la humanidad de toda clase de esclavitudes

“Yo desbordo de alegría en el Señor, porque Él me vistió con las vestiduras de salvación y me envolvió con el manto de justicia”, “mi alma se estremece de gozo en el Señor” “Estén siempre alegres...” el profeta Isaías, la Virgen María y san Pablo expresan con estas palabras su gran alegría porque Dios ha intervenido en la historia humana para salvarla y librarla de toda clase de esclavitudes y nos invitan a alegrarnos con ellos.

Alegrémonos por que ya está por llegar el Señor Jesucristo
Con razón este tercer Domingo de Adviento es conocido en la Iglesia como el "Domingo gaudete = alégrense", y nosotros nos alegramos porque ya está por llegar nuestro Señor Jesucristo, anuncio que a su tiempo Juan el Bautista hizo en un diálogo con los sacerdotes y levitas enviados por los judíos. Estos preguntaron tres veces a Juan sobre su identidad y él a cada pregunta respondió siempre con un “no” firme: “¿Quién eres Tu? “Yo no soy el Mesías”. “¿Eres Elías?... No”. “¿Eres el Profeta?” el nuevo Moisés. “Tampoco”.

El cristiano debe disminuirse para anunciar la grandeza de la Buena Noticia

Luego el Bautista, compenetrado de su misión, les aclara que él solamente es un servidor y portavoz del Señor enviado a anunciar y preparar la inminente venida del Mesías: "Yo tengo que disminuir para que el Mesías crezca...". Con esa actitud clara y segura, Juan se nos propone como modelo de todo cristiano, ya que nuestra vocación es la de anunciar y testimoniar la Buena Noticia de Jesucristo y su Evangelio, poniendo mucha atención a que él aparezca y no nosotros mismos, a no mandarnos la parte, menos aún a actuar con otras intenciones o intereses que no sean la de anunciar la alegría de la buena noticia de la salvación.

El creyente debe centrar su atención en el Mesías

Después el Bautista invita a esos enviados a que concentren su atención sobre el Mesías que ya está presente entre ellos: "En medio de ustedes hay uno que no conocen...".
Jesús el desconocido de ese entonces y el desconocido también hoy en nuestro mundo, y no solo en lugares donde no han tenido la gracia de escuchar la Buena Noticia de Jesús, sino también en los países como el nuestro donde el Evangelio ha sido anunciado desde siglos.

Para conocer a Jesús hay que convertirse y emprender el camino de la fe.

Las palabras de Juan son muy cuestionadoras y actuales para todos los cristianos, llamados a descubrir y profundizar el conocimiento de Jesús y a hacer conocer su rostro desconocido. Como para los judíos que acogieron la invitación del Bautista, también para todos los que queremos conocer a Jesús, hace falta convertirnos y emprender el camino de la fe, siguiendo los pasos del maestro como fieles discípulos misioneros. Solo cuando hayamos realizado este recorrido podremos conocer quien es verdaderamente Jesús de Nazareth: el Hijo de Dios, el Salvador.

El elegido inicia la misericordia, la liberación y la salvación de los pueblos.

El profeta Isaías nos ayuda en este camino de conocer al desconocido. Él se dirige al pueblo de Israel, que estaba desanimado y abatido por las adversidades y sufrimientos del exilio, para darles aliento y esperanza, anunciando que Dios estaba por enviar un «consagrado», un elegido con la tarea de "llevar la buena noticia a los pobres, a vendar los corazones heridos, a proclamar la liberación a los cautivos y la libertad a los prisioneros, a proclamar un año de gracia del Señor". Ese elegido tiene la misión de dar inicio al tiempo de la misericordia del Señor, de la liberación integral de todas las esclavitudes materiales y espirituales y de traer la salvación a todos los pueblos. 

Jesus es el Mesías de los pobres, los descartados, los que se abandonan en las manos de Dios.

Y Jesús, al iniciar su misión evangelizadora, después de haber leído ese texto del profeta Isaías en la sinagoga de Nazareth su aldea, afirma con firmeza: "Hoy se han cumplido estas palabras". Jesús se identifica con ese consagrado de Dios, con la misión de instaurar su Reino. Él es el Mesías de "los pobres", los últimos y descartados de la sociedad, aquellos que no ponen su confianza ni en las riquezas, ni en sus propias fuerzas, ni en los poderosos, sino que se abandonan en las manos de Dios y que sólo confían en Él. Estos son los que esperan al Señor y es para ellos que llega el Salvador.

Reconocerse pobres y sufridos para traer justicia, salvación y alegría

Esta es la actitud que el Señor pide a todos nosotros: reconocernos pobres ante Él. Aunque poseamos muchos bienes y riquezas, siempre somos existencialmente pobres, somos tan solo creaturas ante el Creador que nos ha dado la vida, conscientes de que toda nuestra existencia, lo que somos, lo que tenemos, lo que hacemos, todo depende de Dios y llamados un día a volver donde Él. Solo si aceptamos esta realidad, nuestro corazón se colma de alegría y esperanza ante el anuncio de que el Señor vuelve a nacer hoy para intervenir a favor de los pobres y sufridos, y para traer la justicia y la salvación. “Así como la tierra hace germinar sus brote, así el Señor hará germinar la justicia”.

¿Cómo hablar de alegría frente al desconocimiento de la democracia, el bien común, la libertad y la paz?

Sin embargo, ¿Cómo hablar de alegría ante las circunstancias difíciles que vive hoy nuestra sociedad, marcada por el desconcierto y sentimientos de impotencia, a causa de prepotentes que desoyen el clamor del pueblo, que imponen leyes de muerte, que avasallan la justicia, que desconocen los valores y principios básicos de la convivencia democrática, como el bien común, la libertad y la paz?.

La palabra de Dios convoca esperanza, alegría, justicia

Sin embargo y a pesar de tantos signos de muerte, se levanta la palabra de Dios que convoca a la esperanza y a la alegría, pues con el Mesías que viene, Dios hará brotar la justicia.

Jesús es el fundamento de la esperanza cristiana

La esperanza cristiana se funda en la persona de Jesús, por él y solo por él se celebra la Navidad, el “Emanuel” el Dios que viene para quedarse entre y con nosotros, que se solidariza y asume sobre sí nuestros dolores, desánimos y soledades.

Hay que orar para acoger a Dios y solidarizarse con los hermanos

Por eso la Alegría de saber que su presencia es la que nos fortalece y acompaña en ser testigos de la vida y el amor del Señor. No cualquier alegría que nos aturde y distrae, sino la alegría que es don de Dios y fruto del Espíritu Santo, como nos dice san Pablo, quien además nos exhorta a orar y a un constante dinamismo para abrirnos y acoger a Dios y a los hermanos, en particular, a solidarizamos con los pobres y afligidos.

Llamados construir nuevas relaciones escuchando y reconociendo al que piensa distinto

Llamados a ser testigos de la alegría y esperanza de la Navidad y a reafirmar sin temor nuestra identidad cristiana y a comprometernos todos, cada cual de acuerdo a sus funciones y responsabilidades, a trabajar para construir nuevas relaciones en nuestro país. Relaciones no basados sobre la desconfianza, los prejuicios y la lógica de la prepotencia y del más fuerte, sino en la escucha y reconocimiento del que piensa distinto, en el respeto de su dignidad de persona, en la reconciliación y el perdón, para que nuestra sociedad sea cimentada sobre la roca de la justicia, la solidaridad, la libertad, el bien común y la paz.

En Navidad hay que conocer al desconocido y seguirlo

Entonces la venida de Jesús traerá frutos en nuestras vidas y en la de nuestro país y la Navidad será un paso importante en el camino de conocer al desconocido y de seguirlo en el camino hacia la alegría del encuentro definitivo con Dios Padre.

Amén

Información adicional

  • Fuente: Infodecom

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