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Mons. Sergio Gualberti Mons. Sergio Gualberti

Mons. Sergio Gualberti: Si el poder político quiere sustituir a Dios, el Cristiano tendría la obligación de rebelarse. Destacado

Oct 22, 2017

En su homilía dominical Mons. Gualberti manifestó su regocijo pues este domingo se celebra el día Mundial de las Misiones, animados por el lema: “¡Iglesia en salida, contagia tu alegría!”. En ese contexto indico que “Somos urgidos a ser misioneros por que el mundo necesita el Evangelio de Jesucristo”.

Mons. Gualberti exhorto al pueblo de Dios a anunciar que Cristo es el camino, verdad y vida y dar a conocer que Jesús invita a todos a participar de su misterio pascual. En ese contexto afirmo que Cristo busca sin descanso a quienes se han perdido.

Al referirse a La controversia histórica entre fariseos y herodianos, Mons. Gualberti indicó que esa diferencia permite revelar que Jesús es un maestro sincero y no un oportunista. En su momento Jesús aclaró la relación entre la religión y la política planteando que “Den al Cesar lo que es del Cesar y den a Dios lo que es de Dios” En ese contexto el prelado enfatizo que se debe cumplir con el pago de los impuestos y otras obligaciones, pero que se sepa que la vida, la naturaleza y todo lo demás es de Dios.

Por otro lado el Arzobispo de Santa Cruz indicó que los asuntos que tienen que ver con la vida humana y la sociedad no son competencia exclusiva de los actores políticos y asevero que los comprometidos con el actuar humano personal y social cumplen el mandato de Jesús. En ese contexto recordó que Jesús no contrapone el Cesar a Dios sino establece que Dios prima sobre el Cesar.
Mons. Gualberti manifestó que el poder político debe respetar la ley, la vida, la dignidad. Si el poder político quiere sustituir a Dios, el Cristiano tendría la obligación de rebelarse. Antes de concluir Mons. Sergio indicó que Dios nos anima a ser valientes y anunciar a Jesucristo como el único Señor

Homilía de Mons. Sergio Gualberti
Pronunciada el domingo 22 de octubre de 2017
Catedral de Santa Cruz

Somos urgidos a ser misioneros
Hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones animados por el lema: “¡Iglesia en salida, contagia tu alegría!”. Nosotros los discípulos que vivimos la alegría de haber encontrado a Jesús y el camino de la salvación, somos urgidos a ser misioneros y a asumir la responsabilidad de compartir la fe con los que todavía no conocen al Evangelio.

El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo
Al respecto escuchamos algunas frases del mensaje del Papa Francisco: “Este año la Jornada Mundial de las Misiones nos vuelve a convocar entorno a la persona de Jesús, «el primero y el más grande evangelizador», que nos llama continuamente a anunciar el Evangelio del amor de Dios Padre con la fuerza del Espíritu Santo… Esta es nuestra responsabilidad como creyentes, en un mundo confundido por tantas ilusiones, herido por grandes frustraciones y desgarrado por numerosas guerras fratricidas, que afectan de forma injusta sobre todo a los inocentes. El mundo necesita el Evangelio de Jesucristo como algo esencial.

Cristo camino, verdad y vida
Anunciar el Evangelio, la Buena Nueva que trae consigo una alegría contagiosa, porque contiene y ofrece una vida nueva: la de Cristo resucitado, el cual, comunicando su Espíritu dador de vida, se convierte en Camino, Verdad y Vida por nosotros.

Jesús invita a todos a participar de su misterio pascual
El Evangelio es una persona, es Jesús que continuamente se ofrece y continuamente invita a los que la reciben con fe humilde y laboriosa a compartir su vida mediante la participación efectiva en su misterio pascual de muerte y resurrección.

Cristo busca sin descanso a quienes se han perdido
Él, a través de la Iglesia, continúa su misión de Buen Samaritano, curando las heridas sangrantes de la humanidad, y de Buen Pastor, buscando sin descanso a quienes se han perdido por caminos tortuosos y sin una meta”. Hermosas y profundas palabras del Papa.

Dios es el Señor de la historia
En este espíritu misionero nos adentramos a las lecturas de este domingo que nos presentan a Dios como el Señor de la historia que rige los destinos de nuestra vida y de la humanidad y a descubrir y reconocer su presencia en todos los acontecimientos.

Jesús resuelve la controversia entre fariseos y herodianos
En el Evangelio asistimos a una controversia diríamos de “carácter político” entre Jesús y dos grupos judíos sus oponentes: los fariseos y herodianos. Éstos últimos eran miembros de un partido que apoyaba al rey Herodes y a los dominadores romanos, mientras que los fariseos eran practicantes tradicionalistas y contrarios al imperio romano, sin embargo, a pesar de ser enemigos entre ellos, en este caso se unieron para sorprender a Jesús. Inician el diálogo con un halago:” Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas con toda fidelidad el camino de Dios”.

Jesus es un maestro sincero y no un oportunista
Sus palabras son falsas y apuntan solo a congraciarse a Jesús, y no se dan cuenta que están diciendo una gran verdad. Sí, Jesús es un maestro sincero que enseña el camino de Dios y no un oportunista que busca su interés y el aplauso del auditorio. Luego esos hombres lanzan al maestro la pregunta clave: “¿Está permitido pagar el impuesto al César o no?”.

Jesus aclara acerca de la relación entre la religión y la politica
Jesús, conociendo la malicia los desarma pronto: “Hipócritas, porque me tienden una la trampa”. En efecto, si él responde que “no está permitido”, los herodianos lo denunciarán a las autoridades romanas como un revolucionario y subversivo, y si responde que hay que está permitido los fariseos y el pueblo se volcarán en su contra porque colaborador del imperio. Por eso Jesús, con mucha inteligencia, aprovecha esa provocación para aclarar acerca de la relación entre dos dimensiones importantes del ser humano: la religión y la política.

Den al Cesar lo que es del Cesar y den a Dios lo que es de Dios
Comienza por llevar al plano práctico la discusión que sus adversarios habían planteado en el plano ideológico: “Muéstrenme la moneda con qué pagan el impuesto” y luego les pregunta: “¿De quién es esta figura y esta inscripción?” Jesús parte de la constatación de que los judíos reconocían de hecho la dominación de Roma ya que utilizaban las monedas del emperador en sus operaciones comerciales. La respuesta de los interpelados es obvia: la imagen es “Del Cesar”. Jesús ahora termina la discusión con esa afirmación magistral, que ha pasado a la historia: ”Den al Cesar lo que es del Cesar y den a Dios, lo que es de Dios”.

Paguen los impuestos pero sepan que lo demás es de Dios
Jesús no acepta la alternativa: o Dios o el César, sino que pone las cosas en su lugar. Si ellos se portan como súbditos del imperio y gozan de sus servicios, devuelvan al Cesar lo que es suyo, cumplan con las obligaciones y paguen los impuestos, pero sepan que todo lo demás es de Dios, la tierra y cuanto contiene, en particular las personas creadas a imagen suya.

La vida humana y la sociedad no son competencia exclusiva de los politicos
Algunos se basan sobre esta frase de Jesús para impulsar una visión laicista del Estado, donde la Iglesia, el Evangelio, los Obispos, los sacerdotes y los laicos comprometidos deben limitarse a la sacristía y a los templos. Según esta concepción, temas como la vida humana y la sociedad, la economía, el trabajo, la cultura, la violencia, la injusticia, la pobreza serían de competencia exclusiva de los políticos, los gobernantes y los sindicatos.

Los comprometidos con el actuar humano personal y social cumplen el mandato de Jesús
Si esta fuera la visión de Jesús, sería en contradicción con sus enseñanzas, su actuación y su mandato: “El Espíritu del Señor… me ha ungido para anunciar la Buena Noticia a los pobres, proclamar la liberación a los cautivos y la vista a los ciegos, a dejar en libertad a los oprimidos y a proclamar un año de gracia del Señor…” Jesús confía esa misma misión a sus discípulos.” Vayan por todo el mundo y anuncien la buena noticia a todos los pueblos”.
Por tanto, la Iglesia al comprometerse con los valores humanos y de acuerdo al evangelio en la sociedad, la cultura, la economía y la política solo está siguiendo el ejemplo del Señor y cumpliendo su mandato.

Jesus no contrapone el Cesar a Dios sino establece que Dios prima sobre el Cesar
La correcta interpretación de las palabras de Jesús, no contrapone el Cesar a Dios, lo político y lo religioso, lo temporal y lo espiritual, sino establece un orden de importancia donde Dios prima sobre el Cesar. En este sentido, todo el actuar humano personal y social, incluyendo el político, está bajo la autoridad de Dios y su autonomía se limita a su propio ámbito y de ninguna manera puede estar al nivel o por encima de Dios. Lo último y esencial no es el César, sino Dios, que por amor quiere nuestra salvación.

El poder político debe respetar la ley, la vida, la dignidad
En esta perspectiva, no hay cabida para la divinización del poder político, ni para las ideologías totalitaristas y la absolutización del pensamiento único, como ha pasado en la historia humana hasta el día de hoy, donde sobran los ejemplos de los “cesares de turno” que buscan constituirse como “señores y dioses” de los pueblos y naciones. Por el contrario, la vocación del poder político es la de servir a la persona y a la sociedad, respetando las leyes fundamentales que el Señor ha puesto en el interior del ser humano, como la vida, la igual dignidad de toda persona, los derechos humanos, la justicia, la verdad, el bien común y la paz.

Si el poder político quiere sustituir a Dios, el Cristiano tendría la obligación de rebelarse.
En el caso de que el poder político se extralimitara y quisiera sustituirse a Dios imponiendo su dominio y acallando las voces disonantes, entonces el cristiano tendría la obligación de rebelarse, siguiendo el ejemplo el apóstol Pedro que, ante las autoridades judías que le prohibían predicar en nombre de Jesús, respondió: “Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.

Dios nos anima a ser valientes y anunciar a Jesucristo como el único Señor
La palabra de Dios de este Domingo mundial de las Misiones nos anima a ser valientes y a salir a anunciar a Jesucristo como el único Señor, como hemos escuchado en la lectura del profeta Isaías: ”Yo soy el Señor, y no hay otro”. Un Señor que ejerce el poder no de la dominación y de la opresión, sino del amor y del servicio para que todos tengamos vida en abundancia. Con esta certeza consoladora, seamos de verdad miembros activos de la “¡Iglesia en salida, que contagia su alegría!” a todo el mundo.

Amén

Información adicional

  • Fuente: Infodecom
Modificado por última vez en Lunes, 23 Octubre 2017 07:38

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