Internacional

Demos Posada a la Justicia Social, a la Verdad y a la Paz

(Oxaca / México) Las posadas en nuestro país son ya parte de la cultura popular, una buena costumbre cargada de enseñanzas que conviene fortalecer, disfrutar y transmitir. En el contexto que estamos viviendo, las posadas  son realmente un respiro y oxigenación para muchas personas y para la misma sociedad porque nos muestran que sí es posible relacionarnos  de otra manera  más constructiva,  que es posible convivir sanamente y en paz personas  y  familias diferentes en los barrios, colonias y comunidades.

Las posadas nos estimulan a abrirnos a los demás, a compartir, a convivir y alegrarnos juntos; basta una piñata, algunas golosinas y, si es posible, algún antojito. En las posadas populares todos caben y son bien recibidos; son una  escuela práctica de valores básicos para la vida social y la sana convivencia;  allí se propician y fortalecen las relaciones y la unidad entre las familias, barrios y comunidades.

No olvidemos el origen y el sentido religioso de las posadas; nacen en el siglo XVI en los atrios de los conventos con una finalidad evangelizadora. Los indígenas representaban a José y a María en su recorrido por Belén pidiendo posada; en ambiente de oración, entre cánticos y versos representaban acompañar a los santos peregrinos en su angustia tocando puertas para pedir posada, experimentando rechazos; todo era compensado con la alegría compartida cuando una familia abría su casa a los santos peregrinos. Una manera plástica de mostrar y de inculcar que donde se abren las puertas del hogar a Dios, los frutos de vida sana y alegre no se hacen esperar.

Celebremos así las posadas en todos los rincones de nuestro Estado de Oaxaca para derribar resentimientos y prejuicios, para sanar heridas pasadas y colaborar en la salud de nuestra sociedad. Necesitamos crear espacios y momentos de interrelación y de convivencia sana sin marginar a nadie; necesitamos hacer un mayor esfuerzo para acercarnos y relacionarnos mejor hasta curar heridas y hechos lamentables. Los que vivimos en Oaxaca no somos enemigos sino hermanos que compartimos la misma tierra, que sufrimos las mismas  necesidades y rezagos sociales; los enemigos de todos son la ambición, la corrupción, la injusticia social, la pobreza y la violencia.

Nuestro llamado a todos los católicos, especialmente a los padres de familia, a los sacerdotes y agentes de pastoral para promover así la celebración de las posadas en cada barrio, colonia y comunidad; para abonar y cultivar la reconciliación entre familias y comunidades, para darnos la oportunidad de convivir en paz y con más alegría. Demos posada a la justicia social, a la verdad y a la paz auténtica que nos traen los santos peregrinos.

La superación y felicidad de cada persona depende de los valores que asuma haciéndolos vida y de  las relaciones sanas con los demás, principalmente con Dios. El mes de diciembre es tiempo propicio para revisar, restaurar y mejorar nuestras relaciones con los demás, para fortalecer la vida y unidad de nuestra familia; las variadas fiestas en honor de la Santísima Virgen, los aguinaldos, vacaciones, las posadas y la Navidad son espacios extraordinarios que no podemos desaprovechar.

Con nuestro saludo y bendición para todos.

+ José Luis Chávez Botello
Arzobispo de Antequera-Oaxaca