Análisis

CRISIS ECONÓMICA MUNDIAL

La economía mundial oscila entre el estancamiento y la recesión. Europa y Estados Unidos enfrentan graves problemas y amenazas para sus economías, y el ciclo económico positivo, que ya dura diez años, podría acabarse. Los países latinoamericanos miran confiados esta crisis pensando que en 2008 resistimos la crisis financiera internacional y que hoy pasará lo mismo. Sin embargo, si los precios de las materias primas bajan las cosas pueden ser muy distintas esta vez.

En efecto, buena parte del crecimiento económico del que ha disfrutado Latinoamérica en los últimos años se debe a la exportación de materias primas a precios multiplicados por tres, cuatro o cinco, con relación a los promedios de hace tan solo seis años.

No todos son iguales. Muchos han exportado alimentos expandiendo su capacidad productiva, incrementando notablemente la tecnología utilizada y mejorando sustancialmente la calidad de su logística. Brasil, Argentina o Chile son muy buenos ejemplos de economías que han elevado sus niveles de productividad y diversificado sus mercados, lo que les dará mayor resistencia frente a los problemas internacionales.
Otros, simplemente, han aprovechado los nuevos niveles de precios, pero no han elevado su producción ni mejorado su eficiencia. Bolivia y Venezuela son claros ejemplos de aquello. Ambos han disminuido su producción, no han invertido los excedentes de estos años en ampliar su base económica y han vuelto sus economías aún más dependientes de pocos recursos naturales (petróleo en el caso de Venezuela, gas y minerales en el de Bolivia).

Muchos latinoamericanos consideran estar a salvo porque ya no exportan a Europa y a Estados Unidos, sino a China. Sin embargo, como explica Manuel Hinds, exministro de Hacienda de El Salvador, no se dan cuenta de que en realidad enviamos nuestras materias primas a China para que este país las transforme y se las venda en su mayor parte a Estados Unidos y a Europa. Consecuentemente, si las ventas chinas bajan, la demanda de nuestras materias primas disminuirá y los precios de las mismas serán afectados, por lo que nuestros ingresos se deteriorarán.

Al igual que en las grandes economías, una de las principales amenazas para la economía de cada nación será el nivel y la calidad de su gasto público y, por lo tanto, el de su deuda. Aquí también hay dos tipos de países. Algunos tienen finanzas públicas sólidas, fondos de reserva estructurales y diversificación en el origen de las finanzas públicas. En otros, como en el caso de Bolivia, el Estado depende casi exclusivamente de la renta de recursos naturales y tiene un gasto público creciente e inflexible, lo que nos vuelve muy vulnerables.

Es hora de que tomemos previsiones y, sobre todo, que reorientemos nuestra economía para diversificar la producción y nuestros mercados de exportación. La dependencia de los recursos naturales no renovables nos ha dado algunos años de bonanza económica, mal aprovechada, pero podría volvernos a una realidad de pobreza rápidamente.