Internacional

Concluyó el Encuentro de Comisiones Episcopales desarrollado en Perú

“La iniciación a la vida Cristiana a la luz de Aparecida”, fue el tema a reflexionar y abordar por los participantes del Encuentro de Comisiones Episcopales de Biblia, Catequesis, Misiones, Liturgia y Piedad Popular en Lima Perú del 20 al 24 de marzo, del encuentro participaron cinco países: Colombia, Ecuador, Perú, Venezuela y Bolivia, nuestro país representado por Mons. Waldo Barrionuevo, Obispo Auxiliar del Vicariato de Reyes, la Hna Cilenia Rojas, Coordinadora Nacional de OMP y Marcial Riveros, Colaborador de la Sección Biblia y Catequesis del Área de Evangelización de la Conferencia Episcopal Boliviana.

En el encuentro Padre Manuel compartió una reflexión y charla, hablando de la “naturaleza y la pedagogía de la Iniciación Cristiana al interior del proceso evangelizador”, dijo que el reto es entender lo propio de la iniciación cristiana y la manera como se relaciona y articula con los demás elementos, tanto con el primer anuncio como acción previa y la educación permanente como acción posterior.

“La iniciación cristiana es el servicio que pone la iglesia como comunidad para acompañar a aquellos que quieren llegar a ser discípulos de Jesús, es una pedagogía de acompañamiento comunitario donde una persona que ya está vinculada a la comunidad acompaña a otro que quiere ser discípulo de Jesús, le da la mano y lo entrena, le muestra lo que significa seguir a Cristo para que siga después en su crecimiento continuo vinculado a la vida de la comunidad”. “Lo propio de la iniciación cristiana es acoger esa conversión primera, de base, de adhesión y orientación de la vida, y de ahí explicitar el kerigma para llevarlo a una respuesta cada vez más madura”, explicó Padre Manuel.

Asimismo hizo énfasis en el servicio y la esencia de un verdadero catequista

“La catequesis está al servicio de la iniciación cristiana pero no se pueden identificar porque primero esta Dios que nos convoca, está la comunidad que sirve de mediación para hacer la llamada y el anuncio, está la persona que abre su corazón a Dios y acoge esa invitación, y está toda la comunidad que genera un ambiente de aprendizaje que se llama catecumenado, y también incluye los sacramentos de iniciación y la apertura de una iglesia al mundo y al servicio de los más pobres”.

El sacerdote da luces para los catequistas, para el servicio que realizan, para fortalecer el sentido de lo que es verdaderamente la iniciación de la vida cristiana, “se debe entender primero que el catequista es un servicio de Iglesia en colaboración y corresponsabilidad con otra cantidad de ministerios en la comunidad, él no es un profesor, ni enseñante, sino un “mistagogo”, significa que es aquel que acompaña a otro en ese caminar de adherirse a la experiencia de Dios, es un testigo, igualmente discípulo y tiene que estar siempre en condición de apertura, aprender del otro al que está acompañando y seguir creciendo en la fe”.