Análisis

Con sabor amargo

La trilogía del incario plantea el ama llulla, ama qhella y ama suwa (no seas mentiroso, no seas flojo y no seas ladrón), una forma de vida que permitía disponer de principios para regular el comportamiento de sus habitantes en cualquiera de sus jerarquías sociales.

La Constitución Política del Estado en su Capítulo II, Principios, Valores y Fines del Estado. Artículo 8, Párrafo 1 señala que el Estado asume y promueve como principios ético-morales de la sociedad plural: ama qhilla, ama llulla, ama suwa, además del vivir bien y de otras formas de vida comunitaria.

Cuando Evo Morales asumía la presidencia de la República, hace siete años, en su discurso de posesión, además de los tres principios se refirió a un cuarto: el ama llunk’u, es decir, no seas adulón, servil, tira saco o chupamedias, una llamada de atención para respaldar a los valores que deberíamos tener interiorizadas como práctica de vida.

A raíz del incidente de la diputada Rebeca Delgado al interior del Movimiento Al Socialismo (MAS), ha retomado el término de ama llunk’u para señalar que las autoridades no pueden asumir una actitud servil cuando se piensa que sus aliados dejen de ser libre pensantes y respalden el “centralismo democrático” dejando de lado su postura crítica y reflexiva, siempre saludable en cualquier ámbito de lo social y político.

Pero, tampoco es aceptable emitir juicios de valor contra una autoridad de gobierno que, habiendo desarrollado un trabajo positivo en la Cámara de Diputados, reconocido por la propia bancada de diputados, se la llame “infiltrada”, “lacaya”, “libre pensante”, “que ha originado problemas al interior del partido”, “que con su intervención ha impedido la aprobación de Ley de Extorsión de Bienes”, “que no hubo coordinación con el Ejecutivo”. Una serie de argumentos por solo pensar diferente y de manifestarlo públicamente a los medios de comunicación.

Las autoridades de gobierno y los representantes del MAS pueden argumentar lo que quieran para defenestrarla a Rebeca Delgado, pero queda en la conciencia de los bolivianos, de los esfuerzos que ha realizado la expresidenta de la Cámara de Diputados para aprobar nuevas leyes, democratizar la información y hacer sus informes en diferentes espacios de la sociedad civil.

En su Informe Legislativo 2012 – 2013 “Nueva Legislación con Participación Ciudadana”, se refiere a 116 proyectos de ley aprobados y sancionados hasta el 9 de noviembre de 2012, 16 proyectos de leyes sancionados por la Cámara de Diputados, 17 proyectos de ley en revisión provenientes de la Cámara de Senadores, en respuesta a las necesidades del país.

Por otra parte, el informe destaca el trabajo de aprobación de 71 Homenajes Camarales, 20 Declaraciones, 258 Resoluciones y 197 Minutas de Comunicación, que se evidencian en el trabajo de construcción de leyes en respuesta a las necesidades del país y que sería justo reconocer este valioso aporte como contribución al proceso de cambio con el cual Delgado –a pesar de todo– se siente identificada.

Lo ocurrido en estos últimos tres meses entre Rebeca Delgado y las autoridades de gobierno nos deja un sabor amargo, porque se prefiere premiar la ineficiencia de sus mandos medios, y no reconocer el trabajo de la Cámara de Diputados.

El ama llun’ku, en este caso, está bien utilizado por Delgado, para recordar que el trabajo político implica un servicio al país por encima de intereses personales, dejando de lado actitudes serviles que no le hacen bien a nadie.

El autor es periodista y docente universitario