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Comunicado Arzobispado de Cochabamba respecto a publicación periodística “10 sacerdotes “rebeldes”

El Arzobispado de Cochabamba lanza un comunicado respecto a los sacerdotes de las autodenominadas “Iglesias católicas reformadas”, dicho comunicado aclara que sacerdotes dejaron el ministerio por diversos motivos, pero no debemos ser engañados, la Eucaristía es comunitaria y por tanto la Eucaristía deber realizarse en templos y capillas, y no en lugares particulares.

A continuación el comunicado emitido por el Arzobispado de Cochabamba:

Comunicado sobre los Sacerdotes y la Eucaristía

Considerando la publicación periodística denominada “10 sacerdotes “rebeldes” de la Iglesia Católica siguen dando misa”; difundida el pasado domingo en “Informe Especial”, sobre sacerdotes de las autodenominadas “iglesias católicas reformadas”, con afirmaciones imprecisas y confusas, el Arzobispado de Cochabamba comunica lo siguiente:

Los sacerdotes de nuestra Arquidiócesis son entregados y comprometidos con su labor pastoral y sus fieles. La Iglesia Católica exige para el ministerio sacerdotal el compromiso del celibato, que es una gran ayuda para la vida espiritual y pastoral del sacerdote; el cual antes, de su ordenación, se compromete libremente a aceptarlo y vivirlo con la ayuda del Señor; asumido para el mejor servicio de los fieles siguiendo el ejemplo de Nuestro Señor Jesucristo, a favor del Reino de Dios. Trabajan con generosidad pastoral en comunión con los Obispos para llevar adelante la misión evangelizadora de la Iglesia.

La castidad es entrega al servicio del Reino (Cf. Mateo 19,12). Aquellas excepciones que resultan de la fragilidad humana y la realidad del pecado no justifican el abandono de la castidad sacerdotal. Nuestras fallas, son llamadas a la humildad y a la búsqueda de la fuerza que viene de Dios para vivir con madurez y gozo la vocación que recibimos del Señor. Nos duele, pero comprendemos y respetamos, la decisión de algunos hermanos nuestros en el sacerdocio que por diversos motivos han abandonado el celibato y el ministerio sacerdotal y han emprendido otro camino en su vida familiar y profesional. Como Iglesia se ha colaborado con sacerdotes que dejaron el ministerio, hasta que estos puedan sustentarse.

La llamada de Dios al sacerdocio y recibir el Sacramento del Orden Sacerdotal requiere el discernimiento del interesado y también de la autoridad eclesiástica, que invierte años en la formación de los futuros sacerdotes. La Ordenación Sacerdotal no se pierde, sin embargo, ante el incumplimiento de compromisos como presbítero, la Iglesia no les permite a estos sacerdotes el ejercicio de su ministerio sacerdotal.

La Eucaristía es el acto Eclesial por excelencia, de por sí es comunitaria. Es por ello que la celebración de la Eucaristía deber realizarse en templos y capillas debidamente consagrados y no en cualquier lugar o lugares particulares. Solo por excepción, en otros ambientes. Recordamos que Jesús hizo preparar con cuidado el ambiente para la Última Cena donde nos dio simultáneamente la Eucaristía y el Sacerdocio (Cf Mateo 26,17). En este sentido no nos parece honesto y se presta a engaño el que estos sacerdotes se presenten como miembros de una llamada Iglesia Reformada y sigan celebrando “misas” en las casas de los fieles católicos. No se dejen engañar por estos “nuevos pastores” ni participen de “estas eucaristías”, porque en ellas no se vive la comunión con el Papa ni con el Obispo de la diócesis. La Eucaristía siempre ha de estar en comunión con toda la Iglesia.

Nada prohíbe que los sacerdotes visiten a las familias, compartan su hospitalidad, oren con ellas y bendigan a sus hogares. Ellas son “Iglesia doméstica”. “La Iglesia quiere llegar a las familias con humilde comprensión, y su deseo «es acompañar a cada una y a todas las familias para que puedan descubrir la mejor manera de superar las dificultades que se encuentran en su camino” (Amoris Latitae 200), lo que requiere una cercanía personal de parte de los sacerdotes, además la organización de la pastoral familiar en cada parroquia.

Remarcamos que el domingo es el día de la Comunidad por excelencia. Es el día de la Resurrección. Por ello, los fieles y familias deben acudir a la Santa Misa en la Catedral, en el templo parroquial o en una iglesia cercana, porque es Jesucristo mismo el que nos convoca.
Aunque los fieles dan una ofrenda para el digno sustento de los sacerdotes, y colaboran con las actividades pastorales y las obras solidarias de la Iglesia, jamás se debe comercializar ni privatizar los Sacramentos. La Misa y la Gracia de Dios no son objetos de consumo, sino participación en el Misterio Pascual de Cristo, en su muerte y resurrección con que Dios Padre edifica a su Iglesia como Pueblo de Dios con la acción del Espíritu Santo.

La Iglesia crece por comunión, nunca por división o rebeldía. Pedimos a nuestros fieles que no se dejen engañar por representantes de supuestas “iglesias católicas reformadas”, y que más bien se integren en la vida de su Parroquia, “familia de familias (Amoris Latitiae 87 y 202), conociendo y amando a sus pastores como verdaderos padres, rezando por ellos y apoyándoles en bien de la Iglesia y a favor del Reino de Dios.

07 de mayo, 2016, Arzobispado de Cochabamba