Santa Cruz

CARDENAL TERRAZAS: QUE SE IMPONGA LA VIDA DE DIOS ENTRE NOSOTROS

“Que vuelva a nuestro país el lenguaje del hermano, que se imponga de una vez por todas, la vida de Dios entre nosotros  y no la vida mezquina que se trata de edificar sobre cosas que pasan y no llegarán jamás a gozar  de la presencia definitiva de nuestro Dios”, de esta manera, el Cardenal Julio Terrazas pidió durante su homilía dominical respeto a la vida, esto debido a los linchamientos sucedidos en este tiempo.

“Yo les voy a dar ese alimento-dice Jesús-para que tengan vida y para que esa vida la comuniquen al mundo”. Ahí está el toque especial que da el Señor, Él no nos comunica la vida divina para encerrarnos, para estar solo entre nosotros, es para comunicar esta vida divina al mundo que está azotado por la muerte constante, por los linchamientos inhumanos, por la pobreza y miseria de muchos de nuestros hogares, ahí tenemos nosotros que llevar la promesa de la vida de Dios volcada en nuestros corazones”, dijo.

Explicó que “Es una participación nuestra en la vida de Dios, eso se hace patente, claro y asequible aquí en la Eucaristía. Pero recibir la sangre y el cuerpo del Señor aquí en la Eucaristía tiene que abrirnos  también para decirle al mundo que hay muchos signos de muerte, que nosotros creyentes no nos complicamos con los que quitan la vida, que nosotros realmente  esperamos que la vida de Dios transforme la vida humana para hacerla más aceptable a la vista de Dios e inclusive de todos nosotros”.

El Arzobispo pidió participar de la vida divina, compartir esa vida con los otros “ Cada Eucaristía  nos pone en esta perspectiva, de que se realice lo que el Señor ha prometido, recibimos la carne y la sangre del Señor de la vida pero eso mismo nos impulsa para que al salir de nuestros templos podamos hablar de esta vida, podamos defender esta vida, podamos invitar a todo el mundo a que se deje llenar de la vida de Dios”, dijo.

“Hoy cuesta hablar de la vida, si el linchamiento ya se está haciendo una costumbre, la costumbre más brutal y estúpida que puede imaginar una persona, quemar al adversario vivo, eso no puede ser aplaudido, eso no puede ser consentido, no sabemos quiénes y porqué  pueden mover a unos hermanos a realizar estos actos  que van denigrando la dignidad de nuestros pueblos”, acotó.

No podemos estar de acuerdo con los linchamientos, no podemos estar  de acuerdo con aquellos que matan porque dicen que pueden hacer justicia por su propias manos, puntualizó el Prelado.