Internacional

BENEDICTO XVI HACE BALANCE DE SU VIAJE A ALEMANIA

(ROMA) “He reflexionado sobre el funcionamiento de la Iglesia en una sociedad secularizada, que tiene que liberarse de las cargas materiales y políticas para ser más reflejo de Dios”, dijo el obispo de Roma.

El pasado domingo, día 25, durante un encuentro con católicos alemanes en Friburgo (noroeste de Alemania) dijo que la Iglesia necesita una “fuerte renovación”, que tiene que “despojarse” de su riqueza terrenal y de su poder político y abrirse a las preocupaciones del mundo

En un fuerte discurso, el papa aseguró también que la diferentes épocas de secularización de la sociedad han contribuido a la purificación y a la reforma interior de la Iglesia.

Un viaje ha definido que ha sido “una fiesta de la fe”. Ha contado cada momento de las cuatro intensas jornadas reiterando como hizo en su discurso en Friburgo que “la Iglesia en esta nuestra sociedad secularizada debe liberarse de las cargas materiales y políticas para ser reflejo de Dios”.

El Papa ha resumido su mensaje a los católicos alemanes con una proyección de esperanza invitandoles a mirar al futuro, “porque donde está Dios hay futuro”.

Benedicto XVI repasó su tercer viaje a Alemania destacando su intervención ante el Bundestag, el parlamento federal alemán, en Berlín, en el que hizo una vehemente defensa de la ecología y de los movimientos ecologistas, afirmando que éstos suponen “un grito de aire fresco, que no se puede ignorar”.

También dijo que el hombre debe escuchar el mensaje de la naturaleza y responder de manera coherente, respetando la creación y no manipulándola.

Benedicto XVI volvió a defender las raíces cristianas de Europa y dijo que sobre la existencia de un Dios creador se ha desarrollado el concepto de los derechos humanos, la idea de la igualdad de todos los hombres ante la ley, la consciencia de la inviolabilidad de la dignidad humana de cada persona.

El papa Ratzinger subrayó hoy en la audiencia las palabras del obispo alemán Wilhelm von Ketteler “al igual que la religión necesita de la libertad, la libertad necesita a la religión”.

Además de Berlín, también viajó a Erfurt, en el estado de Turingia, en la Alemania excomunista. El papa dijo que esa es la “tierra de la reforma protestante” y que desde el primer momento quiso dar al viaje un relieve ecuménico, ya que en esa tierra vivió y ejerció Martín Lutero, el impulsor del protestantismo.

Durante el encuentro ecuménico con las iglesias alemanas protestantes, el papa elogió a Martin Lutero y las invitó a potenciar lo que las une y no lo que les separa.

Muchos protestantes alemanes expresaron su decepción por las palabras del papa, ya que esperaban “hechos” para la unidad. Benedicto XVI ya dijo antes del viaje que el camino hacia la unidad aún es largo y que lo importante era “reflexionar y orar juntos”.

El papa subrayó hoy que habían visto (las dos iglesias) lo importante que testimoniar juntos a Cristo “en un mundo, el de hoy, que muchas veces lo ignora o no se interesa por Él”.

En Erfurt se reunió con cinco víctimas de abusos sexuales por parte de clérigos alemanes. Benedicto XVI manifestó hoy que les expresó “su pesar” y su cercanía “por el sufrimiento” que padecen.

El papa Ratzinger expresó su satisfacción por ver “que la fe en mi patria tiene una cara joven, está viva y tiene futuro”.