Santa Cruz

Ayudemos a esta joven mamá y a sus hijos que duermen en la Plaza de Santa Cruz

(tomado del facebook de Mariana Berenice Bredow Vargas.) Charlábamos en una banca de la plaza 24 de Septiembre en Santa Cruz. Era media noche, mucha gente riendo, también nosotros. De pronto se sienta a mi lado un niño de 4 años, vendía chocolates, sus ojos reventados de cansancio. Le pregunté por su mamá, señaló la esquina Del Burger King. Le dije: quieres apoyar tu cabeza en mis piernas para dormir?… Si. Y se durmió profundo como los niños duermen.

Pasaron 2 horas, debía irme, no despertaba, lo moví suave, lo senté, lo alcé, nada.
Lo llevé cerca de su mamá. Echada bajó la ventana del restaurante, una joven mujer dormía sobre cartones y mantas, con 3 hijos más.

Puse al niño a su lado y me fui, ella apenas despertó para mirarlo, tenía a la bebé pegada a la leche de su pecho.

El corazón se me hizo amargo.

La imagen puede contener: una o varias personas

Días después volví a verlos, yo estaba de salida nocturna de fin de semana, me había puesto linda para la vida, ella con sus hijos, estaba linda sin esfuerzo ni máscaras.

Supe que se llama Alison, tiene 21 años, 4 hijos. Andrea de 7, Juan José de 4, Lucas de 2 y Oriadna bebé de pecho.

Traje chocolates para los niños, pero Andrea me dijo: ” No comemos, pica los dientes…”

Me comí los chocolates pero le di plata para comprar comida de donde ella sabe. Comimos sentadas en el cartón.

Alison se escapó de su casa de niña, un tío la violaba, cuando avisó no le creyeron, su madre en lugar de protegerla la culpó. Pero ella es valiente, no tuvo miedo a la soledad de las calles.

Creció como pudo, mantuvo su dignidad de mujer, no se metió en clefa ni degradó su cuerpo. Hoy mira lucida y sana la realidad…

“Yo nunca voy a dejar a mis hijos como me dejaron a mí, yo los voy a cuidar aunque tenga que vivir en la calle.“

Mira con la fortaleza de una leona protegiendo su manada. Es hermosa, grandiosa y seria, desconfía hasta saber que no hay peligro, han intentado quitarle a sus hijos, pero sacó las garras y no pudieron. Nos hicimos amigas, en verdad amigas.

Junté cosas que podrían serles útiles, un mat de yoga, platos de plástico firme, etc. Cuando la busqué, su hija Andrea me encontró.

La niña es asombrosa, capa para la supervivencia, recontra inteligente, ayuda a su madre en todo. Me muestra una carterita de lentejuelas blancas en forma de pez, en la que guarda el dinero que gana de los chocolates que vende… “Mi mamá me la regaló. Hace poco nos agarraron los de la defensoría del niño, mi mamá estaba vendiendo y no vio, nos llevaron a dormir allí, nos pegaron para despertar, ahí es horrible. Mi mamá y mi tía nos recogieron rápido, siempre tenemos que estar escapando de los policías que nos quieren llevar, mi mamá saltó gritando cuando se lo querían llevar a mi hermano el otro día, no les dejó. Esque mi hermano se duerme en todas partes y no despierta, pensaron que estaba enfermo, más bien una amiga le avisó a mi mamá, se están llevando a tu hijo! Pero no pudieron.“

Me llevó a ver a Alison, vendía refresco en un carrito, eran los días de navidad y había mucha gente alrededor de la plaza. La vi distinta, feliz, le estaba yendo bien con la venta en esos días de temporada alta.

Con esperanza me contó que con lo que estaba ganando, se iba a buscar un cuarto en el Plan 3000, le cuesta 400 Bs, ahora puede pagarlos. Sus ojos sonríen.

Pregunta a su hija Andrea por Juan José, el de 4, pero ella no sabe, debe haberse dormido por la plaza. Otra vez es más de media noche.

Andrea, mi primo Gabriel y yo lo buscamos durante 2 horas por todas partes, nadie sabe.

En la búsqueda conozco a quienes viven en la calle, por ahí todos conocen a Andrea y su familia, todos saben cómo se duerme el hermanito y el peligro de que se lo lleve la defensoría.

Nos encontramos con un grupo grande de niños y adolescentes cleferos, viven en pandilla, duermen al frente del refugio de Alison, por la Pascana.
Se nos acercan, empujan a Alison con agresividad para preguntarle por mí, ella les dice que soy su amiga y que no molesten.

Tengo miedo de esos niños, tengo miedo por la niña.Pienso en la historia de violaciones de su madre, pienso en su inocencia, de esas cosas no sabe nada, aun no se da cuenta, pero esos chicos son peligrosos, las noches son largas en la calle y el sueño es profundo, ya les han robado un auto con control remoto que le habían regalado a Juan José la gente que reparte juguetes en navidad.

Andrea tiene miedo, los acusa ante mí , y ellos también la acusan… “está mintiendo, no le crea a esta chica, es mentirosa”. Andrea me agarra la mano para irnos rápido. Ya no nos persiguen. Le hago jurarme mil veces que no va acercarse a ellos. Pero siento que no es suficiente.

Por fin encontramos a Juan José, dormido sobre un banco de lustrar botas. No despierta, estas fotos son de ese momento. Duerme como piedra.

Lo llevamos donde su mamá, ella extiende el mat de yoga, al lado del club social, lo tiende y no despierta.

Charlamos largo, le prometo ayudar, le prometo no abandonar su historia, le prometo cuidar de sus hijos, que la verdad… ya siento un poco sobrinos.

Necesita salir de la calle, corren peligro y lo siento.

Le cuento el encuentro con los cleferos y su forma de empujar a Andrea como una costumbre, le digo que temo acosos peores, Alison me dice ” Yo sé, yo sé bien como es eso, he crecido en la calle, yo la cuido” . Pero veo la enorme dificultad que enfrenta. Las manos no le alcanzan, los bebés corretean, el carrito está lleno de refrescos que debe cuidar, la bebé en un cochesito frágil de muñeca.

Mi primo y yo ayudamos a terminar el día de trabajo, la rutina de levantar todo para ir al refugio.

Cargo al niño dormido nuevamente, el camino se hace largo con el peso, la plaza ya está vacía. Acostamos a todos sobre el cartón, las mantas son de princesas. Andrea me presenta a su amiguita y me muestran las muñecas que recibieron por navidad, levanta una caja y les ha hecho una casita, también a la marioneta del Grinch que tanto insistió que le compre. Ahora tiene una camita verde como él.

Por unos instantes juego a darle voz y movimiento a esta marioneta, las niñas miran fascinadas, en verdad creen que es el Grinch quien habla, en verdad lo miran como a un ser vivo. Entiendo, todo está vivo en sus ojos.

Me voy con el corazón lleno de miel, mi primo hermano Gabriel me dice “Hay que ayudar, están en el punto clave en el que aún podemos evitar la tragedia”

Es palabra me da escalofríos, él sigue…

“Claro Mariana, ¿o qué crees.. que en unos años se van a sacar la foto de familia feliz en la calle, sin ningún problema? No… Va a venir la tragedia. “

Hace unos días me llama Alison, me dice que su mamá está en el hospital, que el médico le dijo que va a morir, el cáncer la tiene ya inconciente. Me pide ayuda puntual y clara: por favor traeme pañales para persona mayor, entregárselos a mi amiga que trabaja en el mercado Sucre, no le des a nadie más.

Compramos una bolsa grande, ¡son re caras esas cosas! No me alcanza para nada más. Vamos al mercado, en un sobre le dejamos lo que pudimos recolectar de dinero entre nuestros bolsillos, mi papá nos ayuda, nos encontramos con Juan José, el de 4, nos reconoce, dice que están durmiendo en casa de esa amiga. La amiga nos dice que les tuvo pena a los niños porque estaban durmiendo y llovía.

Entiendo que Alison está muy ocupada con el estado de su mamá, siento la urgencia.

Hoy me llama porque recibió los pañales y el sobre. Su mamá despertó, está mejor y ya sabe que morirá pronto.

Alison y sus hijos tuvieron que salirse de la casa de la amiga del mercado porque ya no podían alojarlos más. Ahora está buscando un cuarto.

Le digo : ¡Si ! encuentra el cuarto, yo buscaré el dinero para que siempre puedas pagarlo.

Le pido permiso para escribir su historia en las redes, para que amigos nos ayuden a recolectar el dinero con constancia. Sé que aquí hay siempre gente capaz de dar en verdad dar.

Ella, con vértigo me da permiso de contar su historia, pero me pide que sólo les diga a mis amigos, yo le digo que no tengo suficientes amigos para estar segura de conseguir algo. Ella me da permiso para hacer pública su historia

Y aquí estoy, se hizo larga, la verdad exacta. Doy mi palabra porque nada hay de escondido en mis palabras ni intenciones, quienes me conocen saben. Quienes saben estarán conmigo en esto.

Les pido que me ayuden a ayudar, me gustaría garantizar que Andrea pueda empezar el colegio este año, su mamá espera poder darles la estabilidad que necesitan para crecer a salvo.

Juro y doy mi palabra de mujer, que cada centavo y donación será empleado en en mejorar sus vidas. Pueden confiar, daré reportes de cada gasto, comida, ropa y lo que puedan.

Quienes quieran ayudar por favor avíseme. También quienes quieran apoyarnos trabajando con nosotros.

Lo que queremos hacer :

  • – Garantizar a Alison el pago del alquiler de un cuarto para todo el año, pagar el año entero o garantizar el pago firme cada mes.
  • -Comprarle una cocina y un refrigerador, camas, un ropero grande, mesa y sillas para armar su casa
  • – Llevar a Juan José a ver buenos doctores para curar aquello que le hace dormir así, descubrir la causa.
  • – Velar por que Andrea y Juan José puedan ir al colegio, con los útiles necesarios, y la ropa.

Si logramos sostener esto, el dinero que Alison gane con su trabajo podrá destinarlo a dar una buena alimentación a sus hijos, garantizar que pueden descansar bien seguros y sostener una mejor calidad de vida.

Confío y garantizo plenamente a Alison, su impecable salud mental, su lucidez, su seriedad… no consume ninguna droga ni alcohol ni cigarrillo. Es una fuerte mujer de principios firmes e ideas claras. Quienes quieran conocerla solo tienen que avisarme.

Me comprometo a mantener mi servicio a esta mujer que admiro, también mi primo Gabriel, y sé que mi familia me nos apoyará como siempre.

Para que ustedes puedan dar sin duda ni desconfianza, les paso la cuenta que acabamos de abrir para Alison:

BANCO FASSIL
5151751
Alison Carmona Cespedes.
C.I: 14811103 Santa Cruz

Muchas veces he dudado de la gente que pide dinero en nombre de la necesidad de otrxs, y por eso tengo miedo de que ustedes descofien de mí y les juro de nuevo que soy una persona exageradamente sincera, todo llegara a Alison y a sus hijos.

Si todos damos un poquito, podemos hacer algo sólido, no esporádico sino firme y constante, ahora que todavía es tiempo, ahora que la tragedia no ha llegado…

Gracias infinitas por leer y dar.

Mariana Berenice Bredow Vargas.
C.I. 4503306 Cba
Celular :70440498

Pueden dejarle donaciones en el Café Lorca: Plaza 24 de Septiembre de Santa Cruz, sobre la Sucre.
También en Casa Melchor Pinto, centro cultural en la calle Sucre media cuadra de la plaza.

La imagen puede contener: posible texto que dice "Mariana Berenice Bredow Vargas 3h Cuenta de Alison: BANCO FASSIL 5151751 ALISON CARMONA CESPEDES C.I.: :14811103 S.C."