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Arzobispo de Santiago bendijo nueva capilla y Casa de Acogida en La Bandera tras voraz incendio de 2009

Monseñor Ricardo Ezzai destacó que la nueva construcción refleja ” la belleza del amor de Dios y del amor a los más pobres”. La comunidad “Nuestra Señora de América”, ubicada en la población La Bandera, alberga un centro abierto, y una residencia para personas en situación de calle.

El Padre Javier Concha, vicario parroquial, contó que la antigua capilla se incendió en noviembre de 2009, por lo que fue necesario una campaña para construir una nueva, la que fue entregada recién hace un mes. El recinto cuenta con un centro de acogida para personas en situación de calle, alrededor de 80, que diariamente desayunan y almuerzan en Centro Abierto Padre Pío. Además, una casa de acogida en la que viven 15 personas en riesgo social. También hay salas para actividades pastorales de la comunidad.

Ingrid Guajardo, subcoordinadora de la capilla, que trabaja con la coordinadora, Francisca Mora, explicó que quienes viven allí duermen en camas limpias y reciben ropa de vestir. El almuerzo es preparado por voluntarias de la capilla e incluso de comunidades de Las Condes. Los alimentos son donaciones que consigue párroco, padre Pablo Palma, y de diversas comunidades de base. Respecto de la bendición de la capilla, Ingrid dijo que “para nosotros es maravilloso, estamos muy contentos y felices de tener un centro y una hospedería tan lindos, de material sólido, muy superior a lo que teníamos antes del incendio”.

Al comenzar la eucaristía, el padre Pablo Palma agradeció la presencia del Arzobispo de Santiago y dijo estar “contentísimo de consagrar el altar de esta hermosa capilla que Dios ha regalado en este sector, el más antiguo de La Bandera en cuanto a vida católica”. Monseñor Ricardo Ezzati se mostró “impactado” por la nueva construcción y la labor social y pastoral en la capilla. Luego, bendijo el agua con la que asperjó a los presentes y purificó los muros del templo.

Dar brillo a la belleza de la creatura humana

En su homilía, dijo que el lugar que iba a bendecir “es fruto del mor de Dios manifestado en al amor de tantas personas que colaboran una vez al año con la arquidiócesis de Santiago cuando se pide que la limosna de ese domingo sea para construir nuevos templos”.

El pastor destacó que con también con el aporte, el trabajo, el servicio y la entrega de las personas de la propia capilla N. S. de América para los pobres del sector, están haciendo presente el amor de Dios.

Luego, a propósito de la belleza del nuevo templo, señaló que “cada uno de nosotros ha sido creado por amor y cada uno de nosotros es una maravilla, a veces escondida tras unos harapos o tras algún límite humano que se puede observar, pero cada uno de nosotros es una maravilla del amor de Dios, y a nosotros corresponde darle brillo a esa belleza de cada creatura humana”. Resaltó la dignidad con que se trata a los más pobres en el Centro Abierto y la residencia y “la limpieza, la belleza” de trabajo de los voluntarios.

Fin del mundo: no creer a falsos profetas

Por último, monseñor Ezzati, refiriéndose a los textos de la misa de este domingo, dijo que los últimos tiempos a los que se refiere el Evangelio “no son aquellos que predican falsos profetas que nos dicen que luego va a llegar la destrucción del mundo. La Palabra del Señor nos habla de los últimos tiempos como un tiempo de vida, como un tiempo de justicia, de fraternidad, de cielos nuevos y de tierra nueva”. Agregó que ese día de liberación y plenitud llegará, “pero a nosotros nos corresponde la tarea de anticipar ese día en la tarea concreta de cada día, en la medida en que nos amamos, nos perdonamos, en la medida en que hacemos crecer la solidaridad, en que vamos creando en nuestras poblaciones espacios de acogida fraterna, como el que bendecimos hoy”.

Después de la homilía, el arzobispo presidió el rito de Consagración del Altar, que comenzó con el canto de las Letanías de Todos los Santos. Posteriormente, procedió a ungir con el Crisma el altar, el que luego fue incensado y revestido con los manteles y los cirios, con lo que quedó consagrado para celebrar en él la Eucaristía.

La misa fue concelebrada por el párroco, padre Pablo Palma; el vicario, padre Javier Concha; el ex párroco, padre Adrián González, y el padre José Antonio Varas, además de cuatro diáconos permanentes.

Finalmente, monseñor Ricardo Ezzati recorrió las diversas dependencias externas de la capilla, ente ellas la residencia y el Centro Padre Pío, para bendecirlas, tras lo cual impartió la bendición a todos los asistentes, con los cuales compartió terminada toda la liturgia.