Cochabamba

Arzobispo de Cochabamba escribe una carta con motivo de Pentecostés

Con motivo de la fiesta de Pentecostés, el arzobispo de Cochabamba, Mons. Tito Solari, ha escrito una carta a los feligreses de esta Iglesia pasrticular.

Esta la carta en su integridad:

 

“Acojamos el fuego del Espíritu Santo”

Queridos hermanos

Sacerdotes, Religiosos/as. Laicos:

Es para mi una gran alegría dirigirme a ustedes, a cada parroquia, a cada grupo y comunidad, a cada familia, a cada uno, como a un miembro de mi familia, como a un hermano, a una hermana mía, como a una hija o a un hijo querido del Padre.

Les saludo con un afecto y alegría en el día de nuestro cumpleaños. Sí, hoy es Pentecostés, aniversario del nacimiento de la Iglesia. Por eso les escribo, para felicitarles, para felicitarnos.

“Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos  los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar. De repente, un gran ruido que venia del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde ellos estaban. Y se les aparecieron lenguas como de fuego que se  repartieron, y sobre cada uno de ellos se asentó una. Y todos quedaron llenos del Espíritu Santo” (Hch.2,1-4)

Todos los creyentes lo estaban esperando, en oración, junto con la Virgen María. Jesús se lo había prometido y les dijo que: “Les conviene que yo me vaya. Porque si no me voy, el Defensor no vendrá para estar con ustedes; pero si me voy, yo se lo enviaré”.

El Espíritu Santo es el mismo amor del Padre y de Jesús que se derrama en nuestros corazones. Este amor de Dios nos hace hijos y hermanos; nos cambia la vida, la naturaleza. Ya no somos simples criaturas, somos hijos de Dios; ya no somos extraños entre nosotros, sino hermanos.

Y el amor que el Espíritu Santo ha derramado en nuestros corazones es para que lo sembremos en nuestras familias, en nuestras comunidades y en la sociedad y se cambie por fin nuestra manera de vivir y de actuar y lleguemos a ser auténticos cristianos.

El Espíritu Santo,  al donarnos el amor de Dios, nos lleva a la unidad, siembra en la Iglesia el espíritu de comunión, nos hace familia de Dios.
Son estas maravillas las que celebramos hoy en el día del nacimiento de la Iglesia, y es una oportunidad para recordar quiénes somos? Dónde estamos? Y hacia dónde vamos?.

Como Iglesia de Cochabamba, de manera sencilla y creativa, en los últimos tres años hemos ido dando respuesta a estas tres grandes preguntas desde el objetivo propuesto para los siguientes 10 años: “Ser una iglesia servidora y misionera que evangeliza y forma en comunión corresponsable, a partir de nuestra realidad cultural, promoviendo una pastoral orgánica y de conjunto” (PPD 77).

Objetivo que cada uno de ustedes, viene asimilándolo en familia, en casa, en especial en la comunidad parroquial. Pues sólo así y como hijos de un mismo Padre podemos responder:

¿Quiénes somos?… una Iglesia al servicio del hermano y de la misión. Sirve al hermano porque está atenta a sus necesidades y le acompaña en su proceso de fe y vida. Una Iglesia misionera porque “va al encuentro del hermano”, acercándose, acogiéndolo y conociéndolo para que desde esta experiencia redescubra a Cristo en su Vida, como lo vengo redescubriendo cuando me encuentro con ustedes mis hermanos en la fe.

¿Dónde estamos?… en Cochabamba, evangelizando a partir de nuestra realidad cultural. Esta llajta (tierra nuestra), “casa común”, ha de ser lugar de historias y de transformaciones de vida; de la vida de cada uno de ustedes. Lugar donde se leen los acontecimientos, donde “los signos de los tiempos” emerjan cuando redescubro a Dios en el “otro”, en la creación y en los hechos que nos definen y que nos permiten crecer desde nuestra realidad. Aún cuando la misma, sufra, gima y viva momentos desesperanzadores.

¿Hacia dónde vamos?… hacia una Iglesia en comunión corresponsable. Toda ella servidora, toda ella misionera, toda ella en comunión. Expresión de este ideal, es la corresponsabilidad. En palabras sencillas todos Ustedes son responsables (co-responsabilidad) en promover nuestra “igual dignidad de hijos de Dios”, en reconocer que el Espíritu Santo actúa en la vida de cada uno de nosotros y finalmente en aunar esfuerzos para hacer causa común en la construcción de nuestra Iglesia, Misterio de comunión.

Queridos hermanos, hoy debemos recordar más que nunca la promesa del Padre “yo derramaré mi Espíritu sobre todo mortal” (Jl 3,1); porque solo el Espíritu, amor del Padre y del Hijo, que habita en nuestros corazones es capaz de llevarnos al encuentro del hermano. Encuentro necesario para servirle, aquí y ahora en Cochabamba, para anunciarle la vida que hay en Jesucristo y para confiar en él responsabilidades que ayuden en la edificación de nuestra Iglesia en comunión co-responsable.
Así nos toca celebrar un año más de vida, un año más de esfuerzo, un año más de esperanza. Un año más que el Espíritu Santo, el Espíritu del Cristo resucitado, nos acompaña, nos sostiene y nos invita a seguir creciendo como hermanos e hijos de un mismo Padre. Porque cuando cada uno de nosotros cumple años, está siempre pensando en lo que es, en donde ahora se encuentra y hacia dónde se dirige.

Que Nuestra Madre, la Virgen de las Mercedes, como en el cenáculo con los discípulos, ahora nos ayude a responder coherentemente desde nuestra vocación cristiana.

Con mucho afecto y mi bendición.

Mons. Tito Solari Capellari
Arzobispo de Cochabamba