Análisis

APRENDIENDO A MENTIR

Hace dos días, me encontraba sumido en mi tristeza al saber que los marchistas benianos se encontraban bloqueados por indígenas adictos al Gobierno, mientras una fuerza policial impedía la llegada de alimentos y medicinas que algunas entidades y personas enviaban a los primeros para aliviar su larga y penosa marcha.

Felizmente, escuché a continuación una conferencia de prensa del Presidente en ejercicio, quien desmintió aquella situación tan trágica y nos pintó aquel sombrío panorama que cambió mi ánimo y me brindó nuevas perspectivas.

A los pocos minutos, timbró mi teléfono y reconocí la voz de mi tía Clotilde von Karajan Quiroga.

— Tía querida, ya sé que me estás llamando para felicitarme por la llegada de la primavera a Bolivia y, en especial, a Cochabamba.

— No, sobrino, te llamo angustiada por lo que está sucediendo en el Beni con los magchistas que defienden su hábitat en el parque Isibogo Secugé.

— No comprendo tu angustia, tía Clotilde, si don Álvaro acaba de decir que el Gobierno siempre quiso dialogar con ellos y mandó a sus ministros más veraces y serios, convertidos en mensajeros del amor que portaban flechas de Cupido para intercambiarlas con las flechas de los indígenas benianos.

— No, sobrino, la televisión eugopea, que es muy seria, ha infogmado que los marchistas están bloqueados por indígenas de las tierras altas que quieren tierras cercanas al camino que se está construyendo y por cocaleros que le exigen a su dirigente Evo más tierras para producig coca y convegtirla en cocaína.

— ¡Qué mentirosos esos periodistas de la televisión europea! Tienes que decirles que vengan a Bolivia por mayor tiempo y así comprobarán que el problema es distinto porque, según dice el Presidente interino, Evo firmó el contrato con la empresa constructora OAS hace cuatro años y que este documento no fue secreto y que luego Evo firmó un decreto autorizando el contrato que él mismo suscribió! Por fin, a quién vas a creer más: ¿a los periodistas europeos, a los que no conoces, o a nuestros paisanos Evo y Álvaro que nos gobiernan diciendo la verdad…?

— No estoy de acuegdo contigo, quegido sobrino, y más bien te digo que ese mandamiento moral que dice “ama llulla” fue prescrito porque los hombres de esa raza ya eran unos mentirosos.

— No me vas a decir mentiroso, tía Clotilde, porque bien sabes que como periodista sólo digo mentiras chiquitas pero nunca digo mentiras grandes destinadas a engañar a todo nuestro pueblo, como estás queriendo insinuar.

— Está bien, sobrino Paulino, pero te digo que me parece que nuestro Presidente en ejercicio ha debido sabeg que el ministro de Propaganda de Hitler, el cojo Goebbels, dijo muchas veces que había que mentig hasta que la mentira parezca seg la vegdad.

— Está bien tía Clotilde. Aufidensen y olvídensen