Análisis

ALCANCES DEL VOTO NULO

La suerte está echada: en los comicios de octubre la pulseada real será entre el voto válido y el nulo. De por medio, el blanco, como infiltrado en la gresca. El Gobierno, en el primer bando, con direccionales a escala regional y nacional, trazadas de forma vedada, para que el electorado se incline mayoritariamente a favor de una buena mayoría de los candidatos a magistrados, en la cual, según denuncias de la oposición, figurarían tipos que lucen escarapelas del MAS en la chaqueta. La oposición, en la segunda cuadrilla, convocando a la gente a invalidar su voto.
Así las cosas, ¿cuál puede ser el epílogo? ¿El voto nulo reduciendo a la nada la legitimidad de los resultados electorales finales o, al revés, derrotado por el sufragio a favor del oficialismo?
Es obvio que tanto en la troncal La Paz-El Alto-Cochabamba-Santa Cruz como en la subtroncal Oruro-Potosí-Tarija-Sucre-Trinidad-Cobija, de clase media para arriba, será manifiesta la inclinación al voto nulo. Aludimos a segmentos sociales que de forma diferenciada tienen acceso a deficiencias e irregularidades sobre el tema y a los principios jurídico-constitucionales a observar en toda consulta popular. Conocen las fallas al respecto y, lo que es peor, ignoran quiénes son y qué valen, profesional y culturalmente hablando, los candidatos a magistrados que aparecen en la respectiva nómina. Es posible, en consecuencia, que se congreguen en torno al voto nulo, porque no les gustaría para nada votar por desconocidos.
Pero en los sectores populares urbanos del occidente, principalmente, la campaña oficialista alentaría el ‘voto mecánico’. Es decir, aquel que se circunscribe a las meras marcas de papeleta. Esto ocurriría particularmente en pueblos rurales de La Paz, Cochabamba, Oruro, Potosí, Chuquisaca y Tarija. El Gobierno tiene muy bien organizados ‘movimientos sociales’ para inducir tanto a campesinos como a ciertos sectores de la agregación rural a la demografía urbana (El Alto, laderas de La Paz y barrios suburbanos de casi todas las ciudades) a marcar de forma correcta las papeletas de sufragio. Igual cosa harían en comunidades rurales de Santa Cruz, Beni y Pando, a las que arribaron ‘colonizadores’ de occidente.
Actualmente, en la demografía nacional, el mayor peso corresponde a lo urbano, área en la que se concentra la mayor parte de la población boliviana. A pesar de todo lo referido, se torna incierto el epílogo de la pulseada entre el voto nulo y el válido.