Análisis

¡AFUERA LOS GRINGOS!

El ex ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, ahora presidente de la poderosa Agencia  para el Desarrollo de Macroproyectos de Zonas Fronterizas, ha vuelto a saltar a la actualidad con el anuncio de expulsar a USAID, de inmediato. Quintana se sumó a los autores de frases que van haciendo historia. Refiriéndose al anuncio de la expulsión de USAID, decía: “Así como desmantelamos el golpe cívico prefectural (ocupación militar y derrocamiento del gobernador Pando capitaneados por J.R. Quintana), con esa decisión valiente del presidente Evo para expulsar al embajador de Estados Unidos, con la misma valentía, con el mismo coraje, con la misma templanza, tenemos que expulsar inmediatamente a USAID. Este es un acto patriótico” (por cierto que la palabra “templanza” significa lo contrario de ira, que es el temperamento que parece dominar el anuncio de expulsión).

Al día siguiente de este primer anuncio, el actual ministro de la Presidencia, Carlos Romero, le enmendaba la plana a su belicoso antecesor. “El gobierno nacional no ha hablado de la expulsión de USAID -dijo Romero-. Es decir, han hablado algunas voces que observan la labor de USAID. El gobierno nacional ha expresado su preocupación. Por esto estamos trabajando un acuerdo marco con Estados Unidos y este es uno de los temas que forman parte de este acuerdo marco”, dijo el ministro de la presidencia.

La pregunta del ciudadano desconcertado es: ¿Aquí quién manda, Quintana, ex ministro de esa cartera, o Romero, el titular?  El primero habló sin lugar a dudas de expulsión inmediata  El segundo se queda en un ambiguo “veremos” y a la espera de que los EE.UU. aguante con paciencia las maldades que le atribuyen y acepte negociar “con templanza” un “acuerdo marco” con sus pertinaces detractores.

Me cuesta creer que esta y otras contradicciones que se producen en Palacio y que se ventilan al instante a los cuatro vientos, vayan a derribar a la -hasta ahora- primera potencia del mundo. “Hasta ahora”, digo, porque, el gobierno boliviano deja entender que negociando exitosamente con China, Irán, Venezuela y otros gobiernos “indignados” contra el imperio, logrará descabalgar a los EE.UU. de su primer puesto entre las grandes potencias mundiales. Me cuesta creer que por el hecho de expulsar a los estadounidenses y a sus instituciones imperialistas, Bolivia emprenda, por fin, el desarrollo de la industria petroquímica, construya carreteras y vías férreas para trenes de alta velocidad que atravesarán selvas y perforarán montañas, tendrá un par de satélites que controlarán el vuelo de una mosca, y que la policía política no necesitará “pinchar”  los teléfonos de los ciudadanos. El satélite Tupac Katari será como un espejo acústico que lo ve y lo escucha todo y lo clasifica en un sistema de sórdido espionaje. Me cuesta creer que todo esto y mucho más se ponga a funcionar cuando salga de Bolivia el último estadounidense con todas sus armas y bagajes.