Análisis

AEROPUERTO EN CHAPARE

Para tomar decisiones sobre inversiones públicas, los países tienen diferentes métodos, que generalmente incluyen estudios de pre y factibilidad, que comprenden análisis sobre la utilidad de las obras, culminando en la tasa de retorno de la inversión.
A pesar de que existen todos esos antecedentes, que también se pueden encontrar en los archivos del país, el Gobierno del presidente Evo Morales ha tomado la decisión de invertir cerca de 40 millones de dólares en la construcción del aeropuerto internacional de Chimoré, en el corazón del Chapare.

Al hacer el anuncio, el primer mandatario dijo que el aeropuerto servirá a todo el mundo, “menos a los gringos”. Es decir que estará vetado para los ciudadanos de Estados Unidos. Ninguna nave procedente de ese país, o con matrícula de ese país, podrá jamás aterrizar en el mencionado aeropuerto.

Lo importante aquí, sin embargo, es la aprobación de una inversión pública tan grande para Chapare, justamente cuando los maestros del país están en estado de emergencia porque el Gobierno no cumplió el compromiso de concederles un incremento de 12% y solo les ha dado un 10%. Para cumplir completamente con ese compromiso el Gobierno nacional necesitaría menos dinero que el que quiere destinar al mencionado aeropuerto.

Los expertos se preguntan si no sería mejor invertir en mejorar los aeropuertos internacionales en servicio, que son una vergüenza nacional.
Además, en este caso, no se sabe cuál es la demanda del tráfico aéreo internacional para usar un aeropuerto en el centro de Bolivia, en el corazón de la zona cocalera, conocida por ser conflictiva.

Quizá todas estas dudas no tengan sentido y haya un estudio serio referido a la demanda de contar con ese aeropuerto. Si ese fuera el caso, el Gobierno nacional tendría que mostrar al país esas cifras y explicar que, en realidad, líneas aéreas de diferentes países y aviones de diferentes procedencias están ansiosos de contar con el aeropuerto de Chimoré.

Que se sepa, la producción de la zona consiste en hojas de coca. Eso es lo que se sabe. Lo que no se sabe es cuánta droga se produce en la zona, porque ninguna oficina del Estado lleva el control de esa actividad.

De todos modos, ninguno de esos productos podría ser embarcado en vuelos internacionales desde Chimoré porque, como se sabe, en el mundo entero la hoja de coca es considerada como una droga en sí misma. Cualquier avión que quisiera cargar coca en Chimoré y llevarla al exterior sería detenido fuera de nuestras fronteras y sus tripulantes sometidos a toda la jurisprudencia que castiga el tráfico de estupefacientes.

Los hoteles que se instalaron en la zona fueron cerrados por la prepotencia de los cocaleros. Las plantaciones de bananas fueron virtualmente exterminadas por los mismos cocaleros. Los famosos bloqueos de los cocaleros acabaron la producción de frutas perecederas y solo la coca quedó como opción.

Por lo tanto, si no hay turismo interesado en llegar a Chimoré, si no hay productos que se pueda sacar de la zona, ¿qué sentido tiene construir un aeropuerto internacional en medio del territorio cocalero de Bolivia?