Sucre

32 años de la visita de San Juan Pablo II a la Capital, Sucre

Juan Pablo II en Bolivia

Tras una noche de intensa lluvia, San Juan Pablo II llegó a Sucre casi de milagro, ya que por las condiciones aeroportuarias era imposible pensar en el aterrizaje de un avión en la Capital del Estado; pero al día siguiente, el 12 de mayo de 1988, fue una jornada de sol pleno.

En ese entonces el Estadio Olímpico Patria estaba en construcción, pero la misa se celebró ahí, con un altar que llevaba un telón rojo y el escudo del Papa como elemento decorativo. Miles se dieron cita en el lugar para escucharlo y mostrarle la presencia del pueblo creyente de Sucre.

Luego de la misa, el Santo Padre compartió un almuerzo con los obispos de Bolivia en el Arzobispado, donde reposó durante las horas que estuvo presente en la ciudad. Durante su visita a Sucre, también ofició una misa con personas enfermas en la Catedral Metropolitana, acercándose a la Capilla de la Virgen de Guadalupe para orar por la ciudad y el Departamento.

EL SERVICIO DE LAS RELIGIOSAS SIERVAS DE MARÍA

Las religiosas de la Congregación de Siervas de María fueron las encargadas de atenderlo. Ellas decidieron guardar algunos de los objetos que el Papa viajero usó en su visita. Un jabón, toallas, sábanas, un paño de hombros, un rosario y una medalla son las reliquias que la Congregación guarda y expone en una pequeña vitrina, en el Hogar 25 de Mayo.

Entretanto, la casulla que usó San Juan Pablo II en la misa oficiada en la Capital se resguarda en el Museo de la Catedral.

SU PASO POR BOLIVIA

Hace 32 años el ahora Santo, Juan Pablo II, llegó a Bolivia, exactamente un 9 de mayo a las 16:00 h., convirtiendo esa fecha en un recuerdo imborrable para las generaciones que fueron testigos de su mensaje a Bolivia. A su arribo al aeropuerto, su primer acto fue besar el suelo boliviano que lo recibía con una alegría que nunca había mostrado otro líder mundial.

San Juan Pablo II fue el primer Papa en llegar a Bolivia luego de cientos de años de vida de la Iglesia Católica y de sucesores de Pedro. Posteriormente, en 2015, fue Francisco quien visitó el país.

En mayo de 1988, millones se volcaron en las calles, aguardaron por su mensaje y su bendición, quizá sin pensar todavía que sería canonizado. Estuvo seis días en Bolivia, del 9 al 14 de mayo de 1988. La Paz, Oruro, Sucre, Tarija, Beni y Santa Cruz son los departamentos que presenciaron su andar y su palabra.

El Papa viajero llegó a Bolivia y en uno de sus primeros discursos reconoció en estas tierras un país azotado por la pobreza.

Las multitudes que acudieron a ver su llegada se apostaron a lo largo de la autopista que une las ciudades de El Alto y La Paz. En ese entonces se vitoreaba, a viva voz, el mensaje que acompañó la visita del Papa:  “Sembradores de justicia y esperanza”.

Sectores sociales y religiosos fueron los privilegiados en la visita del Sumo Pontífice. Encuentros con las familias de El Alto, con sacerdotes y jóvenes en Cochabamba,  con los mineros en Oruro, donde también decenas de mujeres entraron con ollas vacías como muestra del hambre que vivía el país. En Tarija se acercó a los niños y jóvenes, y allí uno le pidió ayuda para que Bolivia lograra una salida al mar.

En Santa Cruz se encontró con cientos de personas en la misa en el aeropuerto Viru Viru. Y en Trinidad fue saludado como “el trinitario” por su vocación a la Santísima Trinidad, aunque los lugareños lo usaron para identificarse con él, ya que “trinitario” es el gentilicio de esa ciudad.

De ese modo, el paso de San Juan Pablo II por Bolivia dejó una huella profunda en la memoria y fe de los católicos que tuvieron la oportunidad de recibir su bendición.

[Fuente: CENACOM]
[Imagen: paginasiete.bo]