Heme aquí, Señor, para hacer tu voluntad (Hb 10, 7). 

El Arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre, el Obispo Auxiliar, el Presbiterio y familiares, invitan al pueblo santo de Dios, a participar de la solemne celebración eucarística en la que recibirán, por la imposición de manos de Mons. Jesús Pérez, las Sagradas Órdenes del Diaconado de los seminaristas:

Juan Carlos Ramírez Yucra

Marcelo Echalar Flores

Santiago Paredes Segarra

La celebración se realizará en la Basílica Catedral Metropolitana y Primada de Bolivia, el día jueves 21 de Febrero, a horas 18:30.

Vivamos en comunión este regalo de Dios a nuestra iglesia.

Categoria Sucre
Jueves 14 de Febrero de 2013 14:43

El 20 de marzo presentan al nuevo Arzobispo

El 20 de marzo, a las 18:30, será presentado el nuevo arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez, en una misa que contará con la presencia de los mayoría de los obispos del país.

Así lo confirmó ayer, miércoles, el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Pérez, quien detalló que ese día se le entregará la bula del Papa Benedicto XVI, en la que le nombra Arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre.

Pérez dejará de ser el pastor de la Iglesia chuquisaqueña debido a que presentó renuncia a su cargo al haber cumplido 75 años de edad y luego de haber sido cabeza de la Iglesia local durante 21 años.

Categoria Sucre
Jueves 14 de Febrero de 2013 14:31

Llaman al acercamiento en el inicio de Cuaresma

LOS CATÓLICOS CELEBRARON AYER, MIÉRCOLES DE CENIZA. 

La señal de la cruz con ceniza es el compromiso para vivir la Cuaresma de forma especial. 

Con un llamado especial de acercamiento de los feligreses a Cristo, la Iglesia Católica en Sucre dio inicio a la Cuaresma en la celebración del Miércoles de Ceniza en la Catedral de la ciudad.

El arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre, monseñor Jesús Pérez, indicó que este es el tiempo especial de acercamiento de los católicos, para que a través de la conversión y el sacramento de la reconciliación los creyentes estén más a Dios y por ende a la Iglesia.

De igual manera, convocó a los jóvenes a que tengan mayor contacto con el Señor a través de la oración diaria. "Háblenle como a un amigo", fueron las palabras del Arzobispo que aprovechó la celebración para pedir por el Papa Benedicto XVI y por el futuro arzobispo de la Arquidiócesis, monseñor Jesús Juárez.

"Conviértete y cree en el Evangelio", anunció el Arzobispo y los demás sacerdotes que concelebraban la misa al momento de la imposición de la cruz de ceniza en la frente de los creyentes.

En Santa Cruz, el cardenal Julio Terrazas señaló que la cruz con la ceniza "no es como recibir unas pintarrajeadas del Carnaval"; por el contrario, es un signo "para acordarnos que estamos iniciando el camino" a la conversión.

La ceniza en la frente es "para recordarnos que desde nuestra fe" debemos reflexionar con sencillez sobre la vida de cada uno, dijo Terrazas.

Esta celebración tiene sus orígenes en los pueblos del medio oriente, donde antiguamente las personas se llenaban toda la cabeza de ceniza al momento de hacer algún sacrificio; sin embargo, ahora sólo se hace la señal de la cruz en la frente y representa el compromiso del cristiano católico para vivir la Cuaresma de manera especial, a través de la oración, ayuno, sacrificio y limosna.

Desde ayer, Miércoles de Ceniza, en las celebraciones eucarísticas no se reza el credo y se omite el Gloria; además, los sacerdotes visten el color característico de este tiempo litúrgico: el morado, como símbolo de este proceso especialmente dedicado a la reflexión y a la preparación de los cristianos para la Semana Santa y la vivencia del Kerigma.

A partir de este viernes se llevarán a cabo las celebraciones de Vía Crucis a las 15:00 en la Catedral, además que los sacerdotes dedicarán horarios especiales para el servicio del sacramento de Reconciliación o Confesión.

CARTA PASTORAL

Tras la celebración de la misa, Pérez presentó a los feligreses a través de los medios de comunicación la Carta Pastoral de la Cuaresma 2013, para la reflexión de los cristianos.

Preparación

A partir de este viernes en la Catedral se llevarán a cabo Vía Crucis a las 15:00 y los sacerdotes dedicarán horarios especiales para el servicio del sacramento de la Reconciliación o Confesión.

Categoria Sucre

El Miércoles de Ceniza iniciamos, como Iglesia, el tiempo sagrado de la Cuaresma. Estos 40 días de reflexión y oración más intensa nos conducen a la celebración de la Pascua.

Invito al Pueblo de Dios a entrar de lleno, desde este Miércoles de Ceniza, en el itinerario hacia la Pascua.

El Miércoles de Ceniza, 13 de febrero, participamos en la Eucaristía a horas 9 de la mañana y, desde horas 2 a 5 de la tarde, el retiro de reflexión y oración, en la Iglesia Catedral Metropolitana.

Hermanos y hermanas: Dios nos espera porque nos ama infinitamente. Acerquémonos en la adoración a nuestro Dios y aprovechemos la Cuaresma para volver a vivir el amor a Dios más intensamente.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE

Categoria Sucre

Estamos en plenos carnavales, y en medio de estas fiestas tradicionalmente fuertes, Dios sigue hablando, comunicándose y llamándonos a todos. Algunos, también los jóvenes, aprovechan estos días para retirarse como suele decirse, del "mundanal ruido" y darse tiempo para escuchar la voz de Dios que nos habla en lo secreto del corazón.

Este domingo, quinto del tiempo ordinario –el próximo domingo es primer domingo de Cuaresma– se nos invita a reflexionar sobre la vocación. La vocación es el llamado de Dios, que hace a cada uno para que cumplamos la tarea que él en sus designios providenciales nos ha señalado. El seguir la vocación o llamada de Dios hace que nos ubiquemos ocupando el lugar que nos corresponde.

La vocación cristiana –sea a la vida matrimonial, al compromiso del testimonio en medio del mundo, a la vida consagrada, al ministerio sacerdotal– es y será siempre un misterio, pues Dios siempre lleva la iniciativa.

En la primera lectura, el profeta Isaías nos cuenta su propia vocación en aquellos momentos tan desastrosos en el entorno del destierro en Babilonia. Isaías, de unos veinticinco años, Dios le llamó y respondió decididamente: "aquí estoy, mándame" (Is 6,8). En el evangelio de Lucas 5,1-11, los apóstoles son interpelados por Cristo y les encarga: "serán pescadores de hombres". El ser pescadores de hombres, no conlleva ningún sentido peyorativo, como si buscara un proselitismo a ultranza. Lo que Cristo quiere es que sus discípulos no solamente crean en él, sino que se dediquen a evangelizar, a comunicar el conocimiento de Dios que están viviendo, a dar la buena noticia del amor de Dios a los demás.

Así como Cristo eligió a los doce, después a los setenta y dos, hoy también sigue llamando, quiere comunicarse con los hombres y mujeres a través de los bautizados. Todos los bautizados estamos llamados, sin duda, a seguir el llamado de Dios, llamado que nos involucra en la tarea de la evangelización, la cual es la gran tarea de toda la Iglesia: "vayan y anuncien a todos los pueblos el Evangelio" (Mt 28, 16).

Isaías acepta el llamado de Dios, confiado en la ayuda de Dios: "habla Señor que tu siervo escucha" (1Samuel 3,9), responde Samuel; la Virgen María dijo: "hágase en mi según tu Palabra" (Lc 1,38). Pablo, el apóstol, responde al llamado de Cristo "Señor, ¿qué quieres que haga?" (Hch 22,10). Todos ellos, como los apóstoles, nos dan una hermosa lección a la llamada de Dios, dejándolo todo se pusieron obedientemente al plan de Dios.

Las tres llamadas que consideramos en las lecturas de hoy son consecuencia de un encuentro, de una experiencia de Dios. La fe nace del encuentro con Dios. Cristo nos lleva al Padre, pues Él es el camino. La vocación supone una experiencia de Dios, que nos vuelve hacia Él, para dejar lo que sea y responder fielmente al llamado. El conocimiento de Dios nos induce a hacerlo conocer, a trabajar por el Reino, "venga a nosotros tu Reino" (Mt 6,10; Lc 11,2;).

Lo más importante en la vocación es la persona que llama. Es Dios quien llama. Las llamadas de Dios pueden darse de muchas maneras. Dios nos llama a todos a servir, como Jesús, "no he venido a ser servido sino a servir". La vocación matrimonial es una llamada al servicio y a la evangelización. Los esposos evangelizan a los hijos a quienes han dado la vida y han procurado transmitir la fe. Los esposos se evangelizan mutuamente.

Aparecida ha dado a los cristianos católicos una llamada urgente, diciéndonos e instándonos a todos los bautizados a ser "discípulos misioneros". La misión ha sido dada por Jesús y parece imposible. Isaías se veía incapaz de hablar, de anunciar el mensaje de Dios con sus labios impuros, al igual que Pedro que se considera pecador, como el apóstol Pablo que ha perseguido a Cristo en los cristianos. Todos se ponen en las manos de Dios para ser sus instrumentos.

Pareciera, no pocas veces, que Dios pide lo imposible. Cuando Dios pide, cuando Dios llama, lo imposible se convierte en posible pues "para Dios nada es imposible" (Eclo 48,13; Mt 19,26; Mc 10,27; Lc 1,37). Dios da siempre las posibilidades de cumplir para aquello para lo cual él llama. La fe nos impulsa a pedir lo imposible.

Para responder "si" a la llamada de Dios a ser discípulos misioneros, para estar ubicados en el lugar que Dios nos quiere, para que sea realidad el llamado de Dios es necesario la experiencia de Dios. A esto nos ayuda el retiro, la oración, la Palabra de Dios, y, especialmente la participación frecuente en la Santa Misa.

A partir del Miércoles de Ceniza la Madre Iglesia nos invita a tener una experiencia fuerte y profunda de Dios. En el encuentro con Dios vamos a descubrir si estamos en el lugar donde Dios nos ha asignado, donde Dios quiere que estemos.

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE

Categoria Sucre

Ven a vivir mi aventura...

Un pequeño, pero animoso grupo de siete jóvenes, participaron los pasados días 11 al 17 de Enero en el Curso Vocacional que organiza todos los años el Equipo Formador del Seminario San Cristóbal de Sucre.

Este Curso está dirigido a chicos bachilleres y universitarios con inquietudes vocacionales y con la intención de ingresar en el Seminario en esta Gestión 2013.

Temas de reflexión como La Vocación, La espiritualidad del presbítero diocesano, Los consejos evangélicos, El Seminario como comunidad de discípulos, La crisis vocacional y Al servicio de la Iglesia y del mundo, fueron desfilando a lo largo de las jornadas y los chicos mostraron gran interés en cada uno de ellos.

Mons. Jesús Pérez, Arzobispo, celebró la Eucaristía de inauguración el día sábado, 12, y el resto de los días fue presidida por los padres formadores.

Sin duda que este Curso fue toda una aventura para los jóvenes participantes.

 

 

Categoria Sucre
Miércoles 02 de Enero de 2013 23:33

Mons. Jesús Pérez: Mensaje para el Año Nuevo

Hermanas y hermanos: Paz y Bien.

Aunque para la liturgia, el inicio del Año Nuevo no tiene especial relieve, para ella ya lo iniciamos el primer domingo de Adviento, como parte de esta realidad humana, dirigimos nuestras súplicas al Señor, para pedir que este año 2013, sea un año de paz y bienestar. El saludo franciscano lo expresa maravillosamente: "Paz y Bien".

El Año civil que comenzamos el primero de enero coincide con la Jornada Mundial de la Paz. Las celebraciones de este día debieran ayudarnos a motivar el gesto de la paz. Lamentablemente, en muchos casos, se ha disminuido el sentido profundo de darse la paz en la eucaristía. Cada persona a la que saludamos diciéndole "la paz contigo", con la fe que le anima, debiera sentir la paz de Cristo.

El gesto sencillo de darnos la paz debe ser, a la vez que don, un compromiso para trabajar por la paz. Francisco de Asís oraba así: "Haz de mí, oh Señor, un instrumento de tu paz". Por ello, al dar la paz a unas pocas personas, queremos desearla a todos los hermanos presentes y ausentes. La oración que precede al rito de darse la paz, es una súplica al Señor por la unidad y la paz de toda la Iglesia. La iglesia la formamos todos los bautizados, aunque no estén en comunión con la Iglesia Católica. Esta oración, es una oración con profundo espíritu ecuménico.

El Papa, como todos los años, nos ha dirigido un bello y profundo Mensaje que tiene como tema: "Bienaventurados los que trabajan por la paz". Él inicia este mensaje con una frase de esperanza: "Cada nuevo año trae consigo la esperanza de un mundo mejor". Eso es lo que buscamos en la reflexión y la oración a la que nos invita la Jornada de la Paz.

El Papa nos dice: "Las bienaventuranzas proclamadas por Jesús (cf. Mt 5,3-12; Lc 6,20-23) son promesas". Añade el Pontífice Benedicto XVI: "La bienaventuranza de Jesús dice que la paz es al mismo tiempo un don mesiánico y una obra humana. En efecto, la paz presupone un humanismo abierto a la trascendencia. La paz concierne a la persona humana en su integridad e implica la participación de todo el hombre. Se trata de paz con Dios viviendo según su voluntad. Paz interior con uno mismo, y paz exterior con el prójimo y con toda la creación" (Benedicto XVI, Mensaje Jornada de la Paz).

La fiesta del primero de enero está dedicada a la maternidad de María, "Santa María Madre de Dios". Este título de la Virgen es el principal y fuente de todos los demás títulos que se pueden dar a la bienaventurada Virgen María.

Esta fiesta de la Virgen María, como las celebradas a lo largo del año, especialmente en el Adviento y la Navidad, nos ayudan a vivir el misterio de un Dios que a través de la humanidad, revela al Dios invisible. María está asociada como nadie al misterio de la redención o salvación. Es la fiesta más antigua en oriente y occidente. Esta fiesta nos invita a iniciar el Año Nuevo bajo la mirada y compañía de María.

Esta fiesta de la Maternidad de María nos debiera fortalecer en la fe, en Cristo, "creer en Jesucristo es por tanto, el camino para poder llegar, de modo definitivo a la salvación" (Porta fidei 3). Nos invita de manera especial a "celebrar la parte que tuvo María, en el misterio de la salvación y a exaltar la singular dignidad de que goza la Madre Santa, por la que venimos a recibir al Autor de la vida" (Paulo VI, Marialis Cultus 5).

Fue el Papa Paulo VI quien al finalizar el Concilio Vaticano II quien dijo: "proclamamos a María Madre de Dios y Madre de la Iglesia". A María se la invoca en la letanía lauretana: "Reina de la paz". La Iglesia pone el año nuevo y la paz por la que todos oramos en esta Jornada, bajo la mirada de María, la Madre de Dios, la Madre de Jesucristo, "Príncipe de la Paz".

Hace una semana que venimos contemplando a Cristo nacido en Belén, como Redentor y Salvador, la mirada en este primer día del año se posa sobre María. La miramos y la invocamos como Madre de Dios y nuestra. Ella ha sido el instrumento en manos del Todopoderoso para que Cristo se hiciera el hermano de todos, el Salvador. Por María vino el autor de la paz al mundo.

Dios preparó una digna morada para sí en María. ¿Qué hubiéramos hecho nosotros si se nos hubiera concedido formar a nuestra Madre? Cristo formó su propia Madre. María es la Madre de Dios, pues Jesucristo es Dios. San Estanislao decía: "La Madre de Dios es también madre mía". Al afirmar y sentir que María es Madre de Dios y Madre nuestra, nos llenamos de una gran confianza que, la expresamos en esta oración: "Santa María Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora, y en la hora de nuestra muerte".

Benedicto XVI, termina su carta sobre el año de la Fe con estas palabras: "Confiemos a la Madre de Dios, proclamada 'bienaventurada porque ha creído' (Lc 1, 45), este tiempo de gracia". Quiero invitarles a poner el Año Nuevo en manos de María, a orar con María por la paz de nuestro mundo y a caminar también con María en este Año de la Fe, adhiriéndonos a Cristo, creyendo en Cristo y siendo con Él cooperadores de la paz. Cristo da un don a los que trabajan por la paz: "Dichosos los que trabajan por la paz porque ellos serán llamados hijos de Dios" (Mt 5,9).

Que María nos acompañe a todos en el peregrinar de la vida y que un día la podamos contemplar en el cielo donde se encuentra intercediendo, como Madre nuestra ante su Hijo.

¡Feliz Año Nuevo!

Jesús Pérez Rodríguez, O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE

Categoria Destacadas
Miércoles 26 de Diciembre de 2012 22:27

Arzobispo llama a vivir el año de la fe a católicos

EN SU HOMILÍA DE LA MISA POR NAVIDAD. 

En Santa Cruz, el Cardenal Julio Terrazas pidió al pueblo cristiano aceptar al "príncipe de la paz" y dejar lo material durante Navidad. 

En su homilía, el arzobispo de la Arquidiócesis de Sucre, monseñor Jesús Pérez, convocó a toda la comunidad a vivir el año de la fe, de manera más profunda. "Vivir en Dios que se acerca al hombre (...) un Dios que además quiere ser necesitado", mencionó.

El Arzobispo, además, convocó a la comunidad de la Iglesia Católica en la misa celebrada en La Catedral, a reconocer a Dios como un gran líder y a vivir la alegría de la revelación del nacimiento de Jesús e invitó a recibir la fe como un regalo de Dios, que ayuda a comprender a Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre.

"El Señor nos habla de paz, la paz que sólo la puede dar el príncipe de la paz", afirmó el Arzobispo al referirse a Jesús como el enviado de Dios para salvar al mundo de sus pecados. Además, el representante católico mencionó que el evangelio invita al pueblo a vivir la alegría profunda del nacimiento de Cristo, una alegría que no es histórica sino que se produce y se vive ahora en los hogares.

En Santa cruz, por su parte, el Cardenal Julio Terrazas en su homilía de la Noche Buena, al igual que monseñor Pérez, solicitó aceptar al "príncipe de la paz". El Cardenal pidió a la población dejar de lado lo material durante las fiestas navideñas.

Desde el Vaticano, el Papa Benedicto XVI, mencionó que el nacimiento de Cristo es un "brote de vida nueva" para la humanidad; por eso, respecto a los conflictos armados en Siria, pidió que cese la violencia y que se facilite el apoyo a los refugiados.

Como cada año la máxima autoridad de la Iglesia Católica, expresó su mensaje de Navidad en la plaza de San Pedro ante miles de personas.

Apunte

El Arzobispo de Sucre pidió a los cristianos a reconocer a Dios como el gran líder y a vivir la alegría de la revelación del nacimiento de Jesús e invitó a recibir la fe como un regalo del Padre, que ayuda a comprender a Cristo como verdadero Dios.

Categoria Sucre
Lunes 24 de Diciembre de 2012 21:26

Mons. Jesús Pérez: Mensaje de NAVIDAD

CELEBREMOS LA NAVIDAD CON SABOR CRISTIANO. 

Queridos hermanos y hermanas: Paz y bien.

La Navidad ya se siente desde los primeros días del mes de diciembre y, mientras se acerca el 24 y 25, ya el calor y el sabor de la Navidad nos llenaron de la alegría del Salvador, que nació para toda la humanidad. Los cristianos sabemos que en la Navidad celebramos el hecho maravilloso e incomprensible de un Dios que abraza a la vida humana con todas las deficiencias.

En medio de la noche aparecen unos ángeles a los pastores y les dan una Buena Noticia: "¡Les anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo; hoy les ha nacido en la ciudad de David un Salvador que es el Cristo Señor!" (Lc 2,10-11). Este hecho histórico, es a la vez, una verdad de fe. La Navidad sin fe carece de la alegría profunda y auténtica. Se queda en una fiesta más, sin hondura, y, en un hecho histórico, sin duda, pero la Navidad es mucho más.

San León Magno, Papa, decía en una de sus homilías de Navidad: "Hoy, el Hacedor del mundo ha nacido del seno virginal. El que ha creado todas las cosas se ha hecho hijo de aquella que él mismo ha creado. Hoy, el Verbo de Dios se ha manifestado revestido de carne: la naturaleza divina que nunca había sido visible a ojos humanos, ha empezado incluso a poder ser tocada por nosotros. Hoy, los pastores han sabido por las palabras de los ángeles que el Salvador ha sido engendrado en la naturaleza humana con su carne y con su alma. Hoy, a los pastores de la grey del Señor ha sido dado el modelo de la evangelización, de manera que también nosotros, unidos a la multitud del celestial ejército, aclamemos diciendo: ¡Gloria a Dios en lo alto del cielo y paz en la tierra a los hombres que él ama!".

La fiesta de Navidad que se extiende más allá de los cristianos, es ante todo, una fiesta de fe, por ello hay que celebrarla con sabor cristiano. Los pastores eran creyentes, conocían las promesas de Dios a su pueblo, por ello el anuncio gozoso, la noticia de una alegría tenía un gran sentido para ellos. La aparición de los ángeles llenos de luz en medio de la noche les recordaría las palabras de Isaías que se leen en las misas de Navidad: "el pueblo que camina en tinieblas vio una luz grande... porque un Hijo se nos ha dado" (Is 9, 1-2.5).

Para el no creyente, la Navidad es una fiesta más, una fiesta con sabor de familia y de mayor cercanía a los amigos, para los niños es la fiesta de los regalos... Los cristianos, iluminados por la fe de nuestras eucaristías, somos alimentados por los textos de la celebración de Navidad. Escuchamos a lo largo de este tiempo de Navidad, que se prolonga hasta el día de Reyes, 6 de enero: "alegrémonos todos en el Señor", "acreciste la alegría y aumentaste el gozo: se gozan en tu presencia", "alégrense el cielo y la tierra, delante del Señor", "les traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo". Sólo desde la fe, podemos sentir y alegrarnos con el Nacimiento del Salvador.

Siempre, pero mucho más en este Año de la Fe, debemos comunicar la fe a los demás, siendo testigos de lo que creemos. Vale la pena que, proclamemos la divinidad de Jesús de Nazaret nacido en Belén y todo lo que nos viene con el Nacimiento de Jesús: paz, justicia, salvación, liberación, victoria, vida, alegría, filiación divina. No importa que algunos no nos escuchen. Nuestro mensaje de alegría y felicidad lo debemos relacionar con el infinito amor de Dios, "tanto nos amó que nos dio a su Hijo" (Jn 3,16). Los cristianos sabemos lo que celebramos y de lo celebrado es lo que compartimos. Por ello, en estos días de celebración de la Navidad, es necesario reavivar y celebrar la fe en el Hijo de Dios, y que la luz de la fe habite con rutilante resplandor en los corazones de todos.

Al celebrar la Navidad lo hacemos con las connotaciones de las costumbres familiares y sociales. Pero no nos quedemos anclados en aquellas tradiciones que se han convertido en una rutina. Las tradiciones son enriquecedoras cuando permiten que el pasado inspire e invada el presente. Las tradiciones pueden traicionarnos. De ahí el coraje de dar forma a las tradiciones de acuerdo a lo que más nos pueda ayudar a vivir con sentido profundo la Navidad. La Navidad es fiesta de fe que nos lleva al amor auténtico.

Hay valores o principios cristianos en la Navidad, que no se pueden olvidar para que sea fiesta de fe: Dios envía a su Hijo para salvarnos de los pecados, Dios hecho hombre es nuestro Redentor, Dios es amor y por amor se ha hecho uno de nosotros. Dios nos hace sus hijos, con el Nacimiento de Cristo. En Navidad Dios nació para nosotros y en el bautismo nacimos para Dios. De aquí aquella exclamación y exhortación de San León Magno: "Oh cristiano, recuerda cuán grande es tu dignidad". En la Navidad celebramos el hecho de que Dios abraza la vida humana con todos sus errores, luchas y limitaciones.

La celebración de la Navidad tiene su centro en la eucaristía y especialmente a medianoche. El Dios Poderoso que aparece en medio de la noche quiere iluminar nuestras noches, tinieblas, por ello dejémoslo entrar en lo profundo del corazón. Honremos la sacralidad de nuestra humanidad, de nuestro cuerpo y vivamos profundamente la vida humana. Compartamos con los seres queridos la vivencia de la fe. Revivamos todo lo celebrado, con aquellos que podamos, con aquellos que más queremos. Continuemos celebrando el acontecimiento de Navidad hasta la fiesta de Reyes.

La Navidad es un momento importante del año – ojalá que todo el año fuera Navidad – para vivir y revivir a Dios que nos abraza, nos quiere así como somos, nos habla cuán hermoso es ser humanos. "El Hijo de Dios se hizo hombre" (Jn 1,14), pertenece a la historia de la humanidad.

Hagamos un programa para celebrar espiritual y humanamente esta gran fiesta cristiana. Consideremos cada uno desde la perspectiva de la fe si los preparativos –el Adviento tiempo de preparación espiritual– sirven para vivir con fe la Navidad del Señor. Procuremos avivar la fe y crear costumbres cristianas en la familia y entre los amigos. La Navidad es más, muchísimo más, que un día de nuestro calendario cristiano y humano. Hagamos el esfuerzo que nuestras tarjetas navideñas resalten el Misterio de la Navidad y recordemos con fe, en la oración, a las personas queridas que les deseamos la felicidad de la Navidad. Que el gozo de la Navidad les haga mensajeros del Evangelio.

La Navidad es un tiempo propicio para amarnos los unos a los otros en Cristo y por Cristo. Un tiempo para más alegría, amistad, paz, tolerancia, amor. Navidad es Dios con nosotros. Mi mejor saludo y felicitación, deseándoles la más grande alegría en la Navidad del Señor. ¡Feliz Navidad del Señor Jesús!

Jesús Pérez Rodríguez O.F.M.
ARZOBISPO DE SUCRE

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INVITAN A PARTICIPAR DE LA MISA DE GALLO. 

En Santa Cruz, monseñor Estanislao Dowlaszewicz, en su homilía dominical pidió a la población boliviana retomar la esencia de la Navidad que es el nacimiento del niño Jesús, dejando de lado aspectos materiales. Mientras, en Sucre, el arzobispo monseñor, Jesús Pérez, invitó a celebrar la fiesta con alegría y esperanza y participar de una procesión a las 23:00 y en la misa de Gallo a las 24:00 de hoy.

A pocas horas de esta tradicional fiesta, el representante de la Iglesia además pidió a los fieles ser más humanos y menos superficiales. Recordó que la fiesta de la Navidad significa demostrar el amor entre las familias dejado por Jesucristo y no el de entregar o recibir cosas materiales.

"Lo importante para que nosotros estamos listos en estas fiestas, no debe faltar el gran protagonista, la persona más importante a la que no se puede reemplazar: Jesús niño Dios, si no hay lugar para Él nuestra fiesta será muy superficial, sin Él la Navidad no tiene sentido. Las luces brillantes sólo demostrarán gran oscuridad, el árbol aunque bien adornado no tendrá raíces bien puestas, su valor", expresó en la homilía.

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