Jueves, 19 Octubre 2017

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Los actos de entronización que se realizarán el viernes 22 de septiembre a las 11:30, estarán presididos por Giuseppe Bertello gobernador del Vaticano, con la presencia del pleno de la conferencia episcopal de Bolivia y el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede.

La gestión realizada para esta histórica presencia de la advocación mariana venerada en Bolivia, fue realizada por la embajada ante la Santa Sede. Julio Cesar Caballero jefe de esta misión diplomática boliviana, expresó su satisfacción por la profunda significación espiritual que tiene la “mamita de Copacabana” para su país, que la venera con diversas expresiones de fe, que demuestran la riqueza cultural de sincretismo religioso.

La imagen de la virgen de Copacabana es una hermosa obra de arte sacro que estará en los jardines vaticanos, primorosamente elaborada en la antigua técnica del mosaico italiano, enmarcada en mármol con detalles que evocan a su santuario en la población de Copacabana-Bolivia a las orillas del lago Titicaca, el más alto del mundo.

Su historia se remonta a los tiempos de la colonia española cuando en territorios del Alto Perú, los monjes dominicos encargaron el tallado en madera de la virgen de la Candelaria. Fue así que Francisco Tito Yupanqui, el indígena aimara que luego sería reconocido como siervo de Dios en proceso de beatificación, talló en madera la imagen de la Virgen María, con rostro moreno y ornamentos que realzan su origen.

Esta imagen con la advocación mariana fue nombrada como Virgen de Copacabana cuyo altar se encuentra en el municipio del mismo nombre en el departamento de La Paz. Es una expresión de fe del pueblo boliviano que la reconoce como patrona de Bolivia.

Ante el peligro inminente en el que se encuentra la Amazonía, la Coordinadora de las Organizaciones Indígenas de la Cuenca Amazónica (COICA) convocó para este viernes a una primera movilización internacional en defensa de las reservas naturales de la selva tropical.

De acuerdo a COICA, la Amazonía llega a los 6 millones de kilómetros cuadrados repartidos entre nueve países, de los cuales Brasil y Perú poseen la mayor extensión, seguidos por Bolivia, Colombia, Venezuela, Ecuador, Guyana, Guayana Francesa y Surinam.

Pero en los últimos años, el 12% de su territorio ha sido transformado y la organización advierte que a ese ritmo, en 2030 se llegará a un punto “de no retorno que hará irrecuperable esta reserva y su función ecológica planetaria”.

Las movilizaciones

Por esa situación, la organización ambiental determinó realizar una serie de manifestaciones en cada uno de los territorios que conforman la región amazónica. 

La primera se desarrollará hoy para denunciar y homenajear las vidas de los indígenas de pueblos no contactados que fueron asesinados en la región amazónica de Brasil por parte de mineros que buscan oro.

También se busca gestionar que una misión internacional de emergencia visite la Amazonía.

Actividades en Bolivia 

En Bolivia, ambientalistas alistan diferentes actividades en Santa Cruz, Cochabamba y La Paz.

En el caso de la sede de Gobierno, habrá una jornada cultural e informativa sobre el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), además de los proyectos de construcción de las represas El Bala y El Chepete. La cita es en la plaza del Bicentenario a partir de las 17:00.

“Nuestro país no está en paz. La gente tiene miedo. La guerra civil, que hemos descrito con frecuencia como sin justificación moral alguna, continua”.El perpetrarse de estas situaciones ha llevado a los obispos de Sudán del Sur a emitir una carta pastoral enviada a la Agencia Fides, en la que denuncian los ataques contra civiles por parte del gobierno y de la oposición y alertan sobre la dimensión étnica que ha tomado el conflicto (véase Fides 24/08/2017). “A pesar de nuestros llamamientos dirigidos a todas las partes, facciones e individuos para que se detenga la guerra, sigue matando, robando, saqueando, provocando desplazados, atacando iglesias y destruyendo propiedades en todo el país. En algunas ciudades hay calma, pero la ausencia de armas de fuego no significa que haya llegado la paz. En otras ciudades, los civiles son 'prisioneros' debido a la inseguridad en las calles circundantes”, se lee en el documento.
La gente no tiene un lugar seguro para protegerse de la violencia: “Incluso cuando han venido a buscar refugio en nuestras iglesias o campamentos de refugiados de las Naciones Unidas, han continuado sufriendo abusos por parte de las fuerzas de seguridad. Muchos se han visto obligados a huir a los países vecinos”, señalan los obispos que, viendo el aumento del odio en el país, califican de “crímenes de guerra” todo tipo de violencia, asesinato, tortura y violación civil. “La gente ha sido encerrada en casas que luego han sido quemadas. Los cuerpos de las víctimas arrojados a tanques infectados. Se vive una total falta de respeto por la vida humana”.
Además, los Obispos han declarado que tomará un enfoque “más dinámico” para avanzar y que continuarán sus esfuerzos y compromiso para permanecer en contacto con otras iglesias cristianas, en un intento de construir una paz duradera. “A través del Plan de Acción por la Paz (APP) de nuestro Consejo de Iglesias de Sudán del Sur (SSCC) - se lee en el comunicado enviado a la Agencia Fides - tenemos la intención de reunirnos no sólo con el presidente, sino también con los vicepresidentes, ministros, parlamentarios, líderes y políticos de la oposición, funcionarios militares de todos los partidos, y cualquier otra persona que creamos que tenga el poder de cambiar nuestro país para mejor. Es nuestra intención reunirnos no sólo una vez, sino tan a menudo como sea necesario, para tomar medidas y no sólo para hablar”. El pasado mes de junio, la Santa Sede anunció la iniciativa “El Papa por Sudán del Sur”, que ha promovido la financiación de un fondo vaticano para ser utilizado en el país africano para la educación, la salud y la agricultura.

Las organizaciones de la sociedad civil, los grupos de solidaridad y las comunidades católicas están ayudando a señalar las zonas más afectadas por el violento terremoto que ha sacudido al país el 19 de septiembre y al mismo tiempo se han movilizado para llevar su solidaridad a las víctimas y a las personas desplazadas. Ayer por la noche se contaban 43 muertos solamente en Puebla, 163 iglesias con daños estructurales y 1.700 casas destruidas. Son cifras difundidas por las autoridades de esta zona tras el terremoto de magnitud 7,1 en la escala de Richter que ha golpeado sobre todo a Puebla. En todo México, son más de 217 las víctimas del terremoto, y el balance todavía es provisional.
La Iglesia Mexicana se ha movilizado para consolar a las víctimas y para aportar la asistencia necesaria. El obispo de Puebla, Mons. Felipe Pozos Lorenzini, celebró ayer una Misa por las 12 víctimas de la ciudad de Atzala antes de su entierro. En esta comunidad, el nombre de Arizbeth Escamilla será recordado porque con tan solo dos meses de vida ha sido la primera en morir enterrada por el colapso del techo de la iglesia donde iba a ser bautizada, en la iglesia de Santiago Apostol de Aztala, a unos 170 km al sureste de la ciudad de México. Bastaron pocos segundos del terremoto para que el techo de esta iglesia del siglo XVII se viniese abajo. Entre los sobrevivientes de la tragedia que ha marcado esta comunidad, se encuentra el párroco local.
Ayer, en la audiencia general, saludando a los fieles de habla española en la Plaza de San Pedro, el Papa se dirigió hacia el país latinoamericano devastado por el terremoto con estas palabras: “En este momento de dolor, quiero expresar mi cercanía y oración a toda la querida población mexicana”, invitando a los presentes a elevar “una oración a Dios para que acoja en su seno a los que han perdido la vida, conforte a los heridos, sus familiares y a todos los damnificados”.
El terremoto se ha producido apenas doce días después del terremoto de magnitud 8,2 que azotó el país a principios de septiembre, causando al menos 98 muertes. El epicentro se registró en esta ocasión a 12 km al sureste de Axochiapan, en el estado de Morelos, a unos 160 kilómetros de la capital. México, precisamente el 19 de septiembre recordaba un trágico suceso similar, es decir el terremoto de 1985 del que nunca se supo el número de víctimas reales: 3200 según cifras oficiales hasta llegar a 10 mil según otras fuentes. 
El Secretario de la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM), Mons. Alfonso G. Miranda Guardiola, ha enviado a la Agencia Fides una declaración de los Obispos de México en la que se pide “al pueblo de Dios que se solidarice con los hermanos y hermanas que sufren por las diversas calamidades que han azotado nuestro país”. Muchas instituciones religiosas han reconocido la eficacia de la red de ayuda y solidaridad de la Cáritas Mexicana y de la Conferencia Episcopal, que ha trabajado sin pausa para apoyar a los hermanos afectados por el terremoto del 7 de septiembre, particularmente en los estados de Oaxaca y Chiapas. Esta red también es una preciosa ayuda ante este nuevo desastre. (CE) 

El Obispo de Niigata y Presidente de Cáritas Japón, Mons. Isao Kikuchi, comentó el mensaje del Papa Francisco entregado por el Cardenal Filoni y leído delante de gran parte de los Obispos japoneses reunidos en la Nunciatura en Tokio.

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  Cardenal Filoni

"Nosotros habíamos recibido la traducción en japonés de la Nunciatura. El mensaje después fue entregado en las manos del Presidente de la Conferencia Episcopal, el Arzobispo Takami, de Nagasaki", explicó.

Después de manifestar la gratitud y felicidad de los Obispos japoneses por haber recibido "un mensaje personal e íntimo del Santo Padre", el prelado contó que ese mensaje "es un estímulo para todos nosotros, para repensar nuestra actitud en relación a la misión ad gentes".
"Me puse feliz por el buen conocimiento de la historia de los mártires japoneses demostrado por el Santo Padre, que también es un don precioso para la comunidad eclesial del Japón de hoy", declaró.

Además, Mons. Kikuchi demostró alegría por el énfasis que el Papa Francisco dio al tema de los desafíos de la evangelización en Japón, una vez que la comunidad católica es una minoría en el país. "Muchas veces nosotros pensamos que estas situaciones de desafío a la evangelización en la sociedad sean muy grandes para poder cambiarlas, pero el mensaje del Papa es un estímulo para todos nosotros, no solamente para los Obispos, sino para toda la comunidad eclesial en Japón para repensar nuestra actitud en relación a la misión ad gentes".

En la opinión del Presidente de Cáritas Japón, los esfuerzos caritativos de los últimos seis años organizados por toda la comunidad católica en Japón y apoyados por la Cáritas Japón, "son un ejemplo luminoso de cómo ser luz en el mundo por medio de nuestras acciones entre aquellos que sufren. Espero que el Cardenal pueda testimoniar esta realidad en su visita a Sendai el viernes, 22 de septiembre. Yo estaré allá y llevaré al Cardenal próximo a Fukushima, donde aún mantenemos una base de voluntarios". (EPC)

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/90064-Obispo-japones-comenta-mensaje-que-el-Papa-Francisco-envio-al-pais#ixzz4tSPkz8wp 
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente. 

El papa Francisco recibió en audiencia a los directores nacionales de la Pastoral para los Migrantes, que participan en Roma de un encuentro promovido por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa, que se desarrolla del 21 al 23 de septiembre. 

En la Sala Clementina del Palacio Apostólico, el Santo Padre se dirigió a los presentes, a quienes agradeció “por sus esfuerzos en los últimos años a favor de tantos hermanos y hermanas migrantes y refugiados que llaman a las puertas de Europa en busca de un lugar más seguro y una vida más digna”. 

“Frente a los flujos migratorios masivos, complejos y variados, que han puesto en crisis las políticas migratorias adoptadas hasta ahora y los medios de protección sancionados por los convenios internacionales, la Iglesia tiene la intención de permanecer fiel a su misión: la de ‘amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados; entre estos, están ciertamente los emigrantes y los refugiados’”, recordó Francisco. 

El Papa aseguró que “el amor maternal de la Iglesia para estos hermanos y hermanas pide manifestarse concretamente en todas las fases de la experiencia migratoria”, de manera que “todos los órganos de las iglesias locales situados a lo largo de la ruta sean protagonistas de la única misión”. Reconocer y servir al Señor en estos miembros de su "pueblo en el camino", destacó el Pontífice, “es una responsabilidad compartida por todas las Iglesias particulares en la profusión de un esfuerzo constante, coordinado y eficaz”. 

El Papa manifestó también su preocupación “por los signos de intolerancia, discriminación y xenofobia que existen en diferentes regiones de Europa”, motivados a menudo “por la desconfianza y el miedo hacia el otro, al diferente, al extranjero”, y lamentó sobre todo constatar “que nuestras comunidades católicas en Europa no están exentas de estas reacciones defensivas y de rechazo, justificadas por un no especificado ‘deber moral’ de preservar la identidad cultural y religiosa original”. 

Francisco recordó a su vez que “la Iglesia se ha extendido a todos los continentes gracias a la ‘migración’ de los misioneros que estaban convencidos de la universalidad del mensaje de salvación de Jesucristo, destinado a los hombres y mujeres de todas las culturas”. 

En la historia de la Iglesia, reconoció el obispo de Roma, “no han faltado tentaciones de exclusivismo y atrincheramiento cultural, pero el Espíritu Santo siempre nos ha ayudado a superarlas, asegurando una apertura constante hacia el otro, considerada como una verdadera oportunidad de crecimiento y enriquecimiento”, y nos ayuda también hoy “a mantener una actitud de apertura confiada, que nos permite superar cualquier barrera, saltar por encima de cualquier muro”. 

Francisco advirtió también un profundo malestar en las Iglesias particulares de Europa ante la llegada de inmigrantes y refugiados, malestar que, explicó, “debe ser reconocido y entendido a la luz de un momento histórico marcado por la crisis económica, que ha dejado heridas profundas”, agravado también “por la cantidad y la composición de los flujos migratorios, por una falta sustancial de preparación de las sociedades de acogida y de políticas nacionales y comunitarias a menudo inadecuadas”. 

Por otra parte, reconoció que “en los últimos años, muchas Iglesias locales en Europa se han enriquecido con la presencia de inmigrantes católicos, que han traído sus devociones y su entusiasmo litúrgico y apostólico”. 

“Los flujos migratorios contemporáneos constituyen una nueva ‘frontera’ misionera, una ocasión privilegiada para anunciar a Jesucristo y su Evangelio sin moverse del propio ambiente, de dar un testimonio concreto de la fe cristiana en la caridad y en el profundo respeto por otras expresiones religiosas. El encuentro con los migrantes y refugiados de otras confesiones y religiones es un terreno fértil para el desarrollo de un diálogo ecuménico e interreligioso sincero y enriquecedor”, añadió.+

La visita de las reliquias de San Pío de Pietrelcina, conocido bajo el familiar título de Padre Pío, a la Catedral de San Patricio en Nueva York, Estados Unidos, fue reportada por el diario secular The New York Times, que comparó la gran afluencia de devotos a las muchedumbres convocadas a los conciertos, que en lugar de llegar a un estadio llegaron al importante templo a venerar las reliquias de una capa y un guante impregnado con su sangre.

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Reliquias de San Pío de Pietrelcina en la Catedral de San Patricio en Nueva York. Foto: Fundación San Pío.

Los fieles formaron grandes hileras para poder pasar a venerar personalmente las reliquias y algunos de ellos portaron camisetas con mensajes católicos que llamaron la atención de los reporteros. Entre los testimonios de los devotos se encuentran descendientes de fieles que conocieron personalmente al Santo en Italia. Uno de ellos era Jackie Brown, cuya abuela visitó San Giovanni Rotondo y pudo encontrarse con el religioso. "Ella lo tocó y él saltó alejándose como si se tratara de fuego", recordó la devota. "Era así de Santo". Su hija, también presente en la Catedral, padece cáncer y se acercó para pedir la intercesión del Santo en su favor.

Otro de los peregrinos nació en la Casa Sollievo della Sofferenza, el hospital fundado por el Santo, y explicó a The New York Times el sentido que para él tiene venerar una reliquia. "Cuando tú vives de cierta manera y llegar a tener cierta cantidad de Dios, en todo lo que tocas dejas una esencia", indicó. "La reliquia es casi como un portal, como una puerta". La doctrina católica no enseña que las reliquias tengan un valor en sí mismas, sino que se veneran en relación a los Santos, quienes a su vez se veneran en relación a Dios, como un culto de honor y respeto que ayuda a vivir mejor la vida cristiana, sin que llegue al auténtico culto de adoración exclusivo de Dios.

Las reliquias de San Pío recorren Estados Unidos por segunda vez en el año, después de una gran respuesta de los fieles en la primera peregrinación en el mes de mayo. Desde el 16 de septiembre y hasta el 01 de octubre, las reliquias visitarán Nueva York, La Crosse, Milwaukee, Bridgeport y Saginaw. La visita hace parte de las celebraciones por el aniversario 130 del nacimiento del Santo y el aniversario número 15 de su canonización.

Con información de New York Times

El papa Francisco recibió este viernes por la mañana en la Sala Clementina del Palacio Apostólico, a los directores nacionales de la pastoral para los migrantes.

Ellos están participando en un encuentro del 21 al 23 septiembre, promovido por el Consejo de las Conferencias Episcopales de Europa (CCEE) en curso en Roma, en la Bonus Pastor.

El Santo Padre no esconde su preocupación por los signos de intolerancia y rechazo de la inmigración que se verifican en Europa. Les recuerda que la misión de Jesús es estar cerca de los más indefensos y que los flujos migratorios contemporáneos constituyen una ocasión privilegiada para anunciar a Jesucristo y su Evangelio sin moverse del propio ambiente y de dar un  testimonio concreto de la fe cristiana en la caridad  y en el profundo respeto por otras expresiones religiosas.

Publicamos el discurso dirigido por el Santo Padre a los participantes en la audiencia.

Discurso del Santo Padre

“Queridos hermanos y hermanas,

Los recibo con alegría con ocasión de vuestro encuentro y agradezco al cardenal presidente las  palabras que me ha dirigido en nombre de todos. Quiero darles las gracias de todo corazón por los esfuerzos de los últimos años a favor de tantos hermanos y hermanas migrantes y refugiados que llaman a las puertas de Europa en busca de un lugar más seguro y una vida más digna.

Frente  los flujos migratorios masivos, complejos y variados, que han puesto en crisis las políticas migratorias adoptadas hasta ahora y los medios de protección sancionados por los convenios internacionales, la Iglesia tiene la intención de permanecer fiel a su misión: la de `amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados; entre éstos, están ciertamente los emigrantes y los refugiados´ (Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015: Enseñanzas II, 2 [2014], 200).

El amor maternal de la Iglesia para  estos hermanos y hermanas  pide  manifestarse concretamente en todas las fases de la experiencia migratoria desde la salida hasta el viaje, desde la llegada hasta el regreso, de manera que todos los órganos de las iglesias locales situados a lo largo de la ruta sean protagonistas de  la única misión, cada uno según sus propias posibilidades. Reconocer y servir al Señor en estos miembros de su `pueblo en el camino´ es una responsabilidad compartida por todas las Iglesias particulares en la profusión de un esfuerzo constante, coordinado y eficaz.

Queridos hermanos y hermanas, no les oculto mi preocupación por los signos de intolerancia,  discriminación y xenofobia que existen en diferentes regiones de Europa. A menudo están motivados por la desconfianza y el miedo hacia el otro, al diferente, al extranjero. Me preocupa todavía más la triste constatación de que nuestras comunidades católicas en Europa no están exentas de estas reacciones defensivas y de rechazo, justificadas por un no especificado `deber moral´ de preservar la identidad cultural y religiosa original.

La iglesia se ha extendido a todos los continentes gracias a la “migración” de los misioneros que estaban convencidos de la universalidad del mensaje de salvación de Jesucristo, destinado a los hombres y mujeres de todas las culturas. En la historia de la Iglesia no han faltado tentaciones de exclusivismo y atrincheramiento cultural, pero el Espíritu Santo siempre nos ha ayudado a superarlas, asegurando una apertura constante hacia el otro, considerada como una verdadera oportunidad de crecimiento y enriquecimiento.

El Espíritu, estoy seguro,  nos ayuda también hoy a mantener una actitud de apertura confiada, que nos permite superar  cualquier barrera, saltar por encima de cualquier muro.

En mi escucha constante  de las Iglesias particulares en Europa,  he percibido un profundo malestar frente a la llegada masiva de inmigrantes y refugiados. Ese malestar debe ser reconocido y entendido  a la luz de un momento histórico marcado por la crisis económica, que ha dejado heridas profundas.

Ese malestar, además,  también se  ha visto  agravado  por la cantidad  y la composición de los flujos migratorios, por una falta sustancial de preparación de las sociedades de acogida y de políticas nacionales y comunitarias a menudo inadecuadas.

Pero el malestar también es indicativo de los límites del proceso de unificación europea, de los obstáculos con los que se debe medir la aplicación real de la universalidad de los derechos humanos, de los muros contra los que se estrella el humanismo integral, que constituye uno de los frutos más hermosos de la civilización europea. Y para los cristianos todo esto debe interpretarse,  más allá del inmanentismo laicista, en la lógica de la centralidad de la persona humana creada por Dios, única e irrepetible.

Desde una perspectiva puramente eclesiológica, la llegada de tantos hermanos y hermanas en la fe ofrece a las iglesias en Europa una nueva oportunidad de realizar plenamente su catolicidad, un elemento constitutivo de la Iglesia que confesamos en el Credo cada domingo. Por otra parte, en los últimos años, muchas Iglesias locales en Europa se han enriquecido con la presencia de inmigrantes católicos, que han traído sus devociones y su entusiasmo litúrgico y apostólico.

Desde una perspectiva misionológica, los flujos migratorios contemporáneos constituyen una nueva `frontera´ misionera, una ocasión privilegiada para anunciar a Jesucristo y su Evangelio sin moverse del propio ambiente, de dar un  testimonio concreto de la fe cristiana en la caridad  y en el profundo respeto por otras expresiones religiosas. El encuentro con los migrantes y refugiados de otras confesiones y religiones es un terreno fértil para el desarrollo de un diálogo ecuménico e interreligioso sincero y enriquecedor.

En mi Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado del próximo año destaqué que la respuesta pastoral a los desafíos de la migración contemporánea se deba articular en torno a cuatro verbos: acoger, proteger, promover, integrar.

El verbo acoger se traduce después en otros verbos como ampliar los medios legales y seguros de entrada, proporcionar un primer alojamiento adecuado  y decoroso, y garantizar a todos la seguridad personal y el acceso a los  servicios básicos.

El verbo  proteger se especifica en la oferta de información fiable y certificada antes de la salida, la defensa de los derechos fundamentales de los migrantes y refugiados, independientemente de su estatus migratorio, y en la defensa de los más vulnerables, que son los niños y  las niñas.

Promover significa esencialmente asegurar  las condiciones para el desarrollo humano integral de todos, migrantes y autóctonos. El verbo integrar se traduce en la apertura de  espacios de encuentro intercultural, en favorecer el enriquecimiento mutuo y promover  programas de ciudadanía activa.

En el  mismo mensaje mencionaba la importancia de los Pactos Globales, que los Estados se han comprometido a elaborar y aprobar a finales de 2018. La Sección Migrantes y Refugiados del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral ha preparado 20 puntos de acción que las Iglesias locales están invitadas a utilizar, completar y profundizar en su pastoral: estos puntos se basan en las `mejores prácticas´ que caracterizan la respuesta tangible de la Iglesia a las necesidades de los migrantes y refugiados.

Los mismos puntos son útiles para el diálogo que las diferentes instituciones eclesiásticas tengan con sus gobiernos en vista de los Pactos Globales. Os invito, queridos directores, a conocer estos puntos y a promoverlos en vuestras Conferencias Episcopales.

Los mismos puntos de acción conforman también un paradigma articulado de  los cuatro verbos mencionados anteriormente, un paradigma que podría servir como metro de estudio  o de verificación de las praxis pastorales en las Iglesias locales, de cara a una actualización cada vez más oportuna y enriquecedora.

La comunión en la reflexión y la acción sea vuestra fuerza, porque cuando se está solo, los obstáculos parecen mucho más grandes. Vuestra voz sea siempre puntual y profética, y, sobre todo, esté precedidas por una obra coherente y basada en los principios de la doctrina cristiana.

Renuevo mi agradecimiento por vuestro gran esfuerzo en el contexto de una pastoral migratoria tan compleja cuanto de candente actualidad y les aseguro mi oración. Y también ustedes, por favor no se olviden de rezar por mí. Gracias”.