Jueves, 19 Octubre 2017

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La Eucarisita en la segunda jornada del V Congreso Educativo de la Iglesia Católica, fue celebrada por Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, quien recordó a los profesores y directores que todos ellos son discípulos misioneros que acogen la Palabra de Dios, que anuncian al Señor y tienen como primera tarea el hacer conocer a Dios.

Al iniciar la homilía Mons. Oscar Aparicio, recordó a los participantes del Congreso que existe toda una historia de Salvación que Dios hace en la vida de cada uno, que permite que los maestros y directores de unidades educativas puedan cumplir de mejor manera con su vocación.

A su vez, les reitero su identidad de Discípulos misioneros creyentes que acogen la Palabra de Dios, anuncian al Señor, y tienen como primera tarea hacer conocer a Dios.

Asimismo dejó el saludo de la mamita de Urkupiña, Patrona de Cochabamba y la Virgen Bella, a quién se la celebró este 24 de agosto, ya que según dijo: “Cochabamba es un pueblo mariano”.

Por otro lado el Arzobispo destacó la festividad de San José de Calasanz, Fundador de las “Escuelas Pías”, a quien se celebra este 25 de agosto y cuya Orden de Escolapios cumple 400 años. Dicha fiesta “indica algo fundamental… la preocupación de la Iglesia en la educación de niños y jóvenes”, expresó.

Al finalizar recordó también la advocación de la Virgen de Chaguaya, Patrona de Tarija, se dirigió a la asamblea para recordarles que la Virgen les acompaña y deseó para ellos que la Virgen les de luces para que puedan hacer conocer al Señor.

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  • Fuente Iglesia Viva

En este décimo noveno domingo del Tiempo Ordinario, Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de la Arquidiócesis de Cochabamba celebró una Eucaristía especial en el Santuario de la Virgen María de Urcupiña, en Quillacollo, que desde tempranas horas miles de feligreses con sus familias se dirigen a los pies de la Mamita, trayendo velas y flores para ofrecerlas a la Virgen.

Durante su homilía, Mons. Aparicio recordó que María es misionera, anunciadora de la presencia del Señor en nuestras vidas, es aquella que nos dice ¡ánimo no tengan miedo!, es aquella que fortalece la Iglesia. “María con toda ternura nos acompaña, nos anuncia renovar nuestra fe, sabiendo las adversidades que podamos tener de crisis, soledad o desamparo, el Señor no nos abandona y la presencia de la virgen es real” expresó.

“¿Qué nos mueve hasta aquí?, es encontrarse con la vida, con la misericordia de Dios. Elías está en un momento de crisis, se retira para orar, y el Señor se presenta en brisa suave que acompaña y anima a Elías a retornar al camino de Dios. Es este el Evangelio que anunciamos, por ejemplo, anunciamos el hecho de que el ser humano es concebido y tiene vida”.

Por otro lado, llamó a la reflexión sobre el cuidado y protección de la naturaleza a raíz de los incendios registrados en los parques del Tunari y en Tarija; así mismo animó a levantar la voz en el anuncio de la vida, pues “la familia que está siendo atacada, es también el Evangelio que el Señor nos está regalando, es una familia constituida a la imagen de la Sagrada Familia de Nazaret”.

Al finalizar la homilía expresó que “estamos llamados a anunciar en nuestra vida cotidiana el Evangelio del Señor”, y que “la maternidad de María renueve nuestro espíritu, nuestra vida, y desde aquí, desde el Santuario la Virgen nos acompañe y el Señor Jesús sea nuestra salvación”.
Fueron palabras del Arzobispo de Cochabamba, tierra bendita que acoge a miles de feligreses que peregrinan desde tierras lejanas, hasta el Santuario Mariano de Urcupiña. Expresión de fe y renovación de las personas que vienen a agradecer y pedir a la Virgen María.

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  • Fuente Infodecom

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, durante la celebración litúrgica por los 192 años de la independencia de Bolivia, en la Catedral Metropolitana expresó una reflexión, a los ojos de la fe, sobre la situación actual de nuestro país.

Inició explicando el mensaje de las sagradas escrituras, mostrando que el Señor también nos habla por medio de las escituras y nos muestra que esa misma realidad se vive en este tiempo. Pidió que como los discípulos que participaron de la transfiguración, seamos capaces bajar a nuestra realidad y ser partícipes de ella. Que busquemos todos juntos un mejor país, para el bien de cada boliviano. Que como pueblo de Dios se pueda renovar el compromiso de servicio a nuestra Patria, buscando el bien de todos; cuidando y respetando la vida pese a ideologías que afectan gravemente a la familia y la sociedad boliviana; cuidando nuestra casa común, cuidando nuestros parques y medio ambiente.

La Transfiguración del Señor
6 agosto de 2017
Te Deum - Cochabamba

Amados hermanos y hermanas:

Hoy, seis de agosto, fecha en la que recordamos los 192 años de Independencia, también celebramos la fiesta de la Transfiguración del Señor. Ponemos sobre este altar a nuestra querida tierra boliviana y los pies de la Virgencita de Urcupiña depositamos nuestra esperanza y nuestra confianza para que ella, con su regazo maternal nos siga protegiendo.

La palabra de Dios que acabamos de escuchar nos invita a meditar y llevar adelante la experiencia del grupo de los discípulos de Jesús. Los discípulos aceptan que Jesús es el Mesías, el Señor, el Salvador, pero en un primer instante lo hacen con la visión de un mesianismo equivocado, o por lo menos no con los criterios de Jesús; de alguna manera lo hacen con la ambición de situarse en el poder que creen que se establecerá, lo hacen con la idea de tener algún sitio o algún puesto que pueda darles ventajas.

El mesianismo de Jesús se presenta de manera diferente, nuevamente Jesús sitúa a sus discípulos al inicio de su llamada, les exige entrar en otros esquemas, en otra manera de concebir el mesianismo, el poder y la autoridad; por tanto no se trata de un Mesianismo al estilo del Antiguo Testamento, es decir un Mesías de tipo político, vengador, nacionalista o triunfalista.

De hecho, el profeta Daniel, desde el exilio, nos invita a ver la historia en esta perspectiva de gloria, acontecimiento que va más allá de toda circunstancia pasajera y transitoria que siempre será relativa frente a la magnificencia de Dios. El apóstol Pedro, en la segunda lectura, hace referencia a una experiencia renovada de la presencia de Dios en nuestro caminar, en nuestra propia responsabilidad de trasformar nuestras vidas y nuestra realidad a la luz de nuestro Maestro y Señor.

Por otro lado, esta misma Palabra nos sitúa de inmediato en este gran misterio realizado por Dios Padre en la persona Jesucristo nuestro Señor, es decir, que también se anuncia nuestra participación en la Gloria de Dios, aunque se trata de una gloria que pasa necesariamente por la Pasión de la Cruz.

De todos modos, el evangelista Mateo nos muestra a un Jesús revestido de la gloria de Dios, transformado en un blanco deslumbrador. Allí nos pedirá, también a nosotros, el escuchar a Jesús “Este es mi Hijo, muy querido, escúchenle”. Pero, por otro lado nos exigirá el entrar en un nuevo esquema del mesianismo, ya no en la búsqueda de beneficios de tipo personal o buscando un lugar de privilegio, sino más bien en el esquema del servicio y entrega a los demás.

Hoy también nos hemos reunido en esta Catedral, para celebrar Te Deum, es decir: “A Ti Oh Dios”. Alabamos, bendecimos, glorificamos a Dios por todo lo que hace en medio de nosotros; sobre todo lo glorificamos por nuestra Patria, por nuestro País, le agradecemos y glorificamos por BOLIVIA. Lo hacemos en comunión con todas las otras jurisdicciones eclesiásticas que caminamos como Iglesia en todo el territorio nacional. Lo hacemos como creyentes y con toda persona de buena voluntad. Decimos junto con todas nuestras autoridades: A Ti oh Dios nuestra alabanza y gloria, nuestro gracias y reconocimiento por tu gran misericordia para con nuestro pueblo.

Por tanto, damos gracias a Dios ya que en esta celebración se entrelazan perfectamente todos estos hechos. La transfiguración ilumina nuestra historia, historia marcada muy claramente, en estos días, por nuestra constante búsqueda de identidad y por tanto de independencia y libertad. Incluso la festividad de Nuestra Señora de Urcupiña, a celebrarse dentro de poco, nos recuerda este hermoso modo de ser de Dios, porque él se manifiesta en lo sencillo, en lo cotidiano, en las personas humildes y que escuchan su Palabra y la ponen en práctica. Él se manifiesta también en nosotros si sabemos reconocerlo como Padre, si lo aceptamos y nos dejamos iluminar, si nos esforzamos en la construcción positiva de nuestra sociedad, si nos preocupamos de ser humildes y sencillos a ejemplo de María nuestra Madre.

La transfiguración del Señor frente a sus discípulos, es la invitación a asumir el compromiso en la transformación permanentemente de nuestra historia, en el quehacer cotidiano, donde el Señor nos invita a prestar un servicio efectivo y concreto.

Les invito hermanos a escuchar el mensaje de hoy que nos trae un mensaje de optimismo, y de esperanza firme, nos propone la opción posible de un hombre en permanente renovación, en permanente transformación de cambio positivo, porque la vida y nuestro pueblo así lo exigen.

Aunque también es verdad que la primera experiencia de los discípulos, ante éste acontecimiento, en la persona de Pedro, es la de querer quedarse en ese lugar, porque se está bien. Esta experiencia es muy natural a todo hombre, pues sus expectativas se hacen realidad, “la de estar bien”. Pero Jesús no es un hombre que con facilidad se queda en un lugar o situación, sino por el contrario está en permanente acción, en constante movimiento, lo cual para todos nosotros es una invitación a caminar siempre hacia adelante, afrontando con valentía, serenidad, todos aquellos desafíos que implican, ver la vida con optimismo, aunque pareciera que no hubiera ninguna posibilidad positiva.

Es Jesús que, nuevamente baja a la ciudad con sus discípulos, precisamente a anunciar esa nueva y buena noticia a los demás, a construir el Reino de Dios en medio de los hombres, y ese Reino esta en medio de nosotros, y el compromiso de todo creyente es la de construirlo, para ello es necesario hacer una lectura permanente de los acontecimientos de la vida cotidiana desde el mensaje evangélico, que no es ajeno a ningún hombre, que es capaz de despojarse de sus propios intereses, para así descubrir, dentro de sus valores éticos, la presencia del otro, de los otros, de los hermanos, una presencia que no sólo se limita a los más cercanos, sino que tiene en cuenta al conjunto de todo un pueblo, en la riqueza de su diversidad.

No podemos estar ajenos a los grandes desafíos que nuestra patria enfrenta en el inmediato presente: el rumbo que empieza a tomar el país es algo que nos concierne a todos, las decisiones a tomarse en este tiempo son nuestro futuro, este futuro hace que nos manifestemos y, por tanto, actuemos como un pueblo unido construyendo la paz, es decir, el pueblo de Dios que vive a la luz de esta Palabra, a la luz de esta transfiguración, con la fuerza del mensaje que transforma nuestra historia. Por eso creo que como pueblo de Dios estamos aquí para renovar nuestro compromiso de servicio a nuestra Patria, buscando el bien de todos; cuidando y respetando la vida pese a ideologías que afectan gravemente a la familia y la sociedad boliviana; cuidando nuestra casa común, cuidando nuestros parques y medio ambiente.

Seamos capaces de crear un nuevo espacio, actuemos con generosidad, desprendimiento y apertura del corazón y la mente, escuchemos las miles de voces que claman por una Bolivia, que acoja a sus hijos, y les proporcione todas las posibilidades de desarrollarse sin distinción alguna, y así construir una patria libre y próspera.

De todo esto, podría resumir en tres palabras este hermoso y desafiante mensaje: PAZ, AMOR Y LIBERTAD. Que nuestro Dios nos conceda su Paz, nos haga capaces de responder a su amor y así ser hijos suyos para ser verdaderamente hermanos entre nosotros, y agradecer porque Él nos ha creado libres, capaces de construir nuestro mundo y trasformar nuestras miserias.

Una vez más, apoyados en nuestra Madre, en Nuestra Mamita de Urcupiña, glorifiquemos a Dios y pidámosle su bendición.

Así sea.

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  • Fuente Arquidiócesis de Cochabamba

El pasado domingo, 17° del tiempo ordinario, Mons. OScar Aparicio, Arzobispo de Cochabamba, presidió la Eucaristía dominical en la Catedral Metropolitana de San Sebastián.

Durante la homilía, habló a los fieles, expresando la importancia de hacer presente en medio de este mundo el Reino de Dios. Que pese a que algunos quieran quitar la paz y la armonia al mundo, alejando la alegría del Evangelio, tengamos que luchar por lograr hacer presente el Reino de Dios en medio nuestro. Recordó además cómo la visita de la Mamita de Urcupiña trajo consigo la paz y la unidad, signo de la presencia de Dios y su Reino.

Homilía Mons. Oscar – 30 de julio -17

Muy amados hermanos y hermanas una vez más, igual que el anterior domingo, Jesús nos explica la presencia del Reino de Dios en parábolas. Decíamos el anterior domingo que la parábola es una forma de entresacando ejemplos de la vida cotidiana. Jesús saca de esto los ejemplos para explicar que el Reino de Dios está presente en medio nuestro. Es lo que les decía al inicio: cuando Jesús inicia su misión, Él anuncia esta presencia del Reino de Dios, es los que dirán luego sus discípulos, que dirán que el Reino de Dios está presente en la persona de Jesús.

El contenido por tanto del anuncio del Evangelio, el contenido de alianza que se está dando está muy claro y evidentemente, es la presencia de Jesús en medio nuestro, que hace mención o señala que el Reino de Dios ha llegado ha llegado a nosotros, conviértanse y crean en el Evangelio. O lo que el Papa Francisco constantemente nos irá diciendo la alegría del Evangelio, es decir: es el hecho de saber que esta presencia del Reino de Dios también nos trae la alegría y la paz. Es una realidad certera, es algo que acontece en medio nuestro. Así como sabemos que también el mal está presente en medio nuestro, que existe. Decíamos en la anterior semana, la cizaña y el trigo crecen juntos.

Tenemos la certeza por tanto que el Reino de Dios en este mundo está presente. Y a nosotros también se nos ha confiado que esta presencia del Reino de Dios, de Jesucristo la anunciamos la vivamos, la hagamos realidad y construyamos el mismo Reino de Dios. Un Reino de paz, de justicia de fraternidad. Un Reino de la misericordia y del perdón, de Dios, entre nosotros. Por tanto hermanos míos cómo no vamos estar alegres, como no vamos estar serenos y contentos por este anuncio, que El Señor nos involucra, en su misión, en esta presencia del Reino de Dios. Hoy las parábolas hablan en concreto de ser sabios e inteligentes, es la respuesta nuestra frente a la presencia del Reino de Dios o al que nos han involucrado.

Por tanto es como la hojita dominical habla, es el negocio inteligente, no es cierto. Buscamos el Reino de Dios. Queremos que el Reino de Dios esté presente en medio nuestro. Agradecemos profundamente a Dios porque aunque no podamos definir con palabras exactas lo que es el Reino de Dios, lo sentimos, lo vivimos lo percibimos nuestro espíritu y nuestro corazón sabe de aquello.

El Reino de Dios es semejante aquello que hemos vivido con la presencia, con la visita de la Virgen de Urcupiña en medio de nuestras familias. Cuántas familias, cuántas personas, cuentos de nosotros que hemos esperado, hemos sabido que la presencia de la Madre de Dios estaría en medio de nosotros hemos acudido a los caminos para verla pasar, para recibirla y nos ha dejado una paz profunda, la serenidad de saber que el amor existe. La serenidad de saber que la paz es posible, que la unidad entre hermanos es favorable para todos nosotros.

Que todos aquellos que administran la justicia, los que son administradores de los bienes de la sociedad, o aquellos que tienen alguna responsabilidad puedan saber también que esta presencia de María nos ha dado esta capacidad. A veces no podemos explicar pero nos trae también serenidad y profunda paz profunda alegría. No hemos necesita ni platillos ni alcohol ni alienarnos que ninguna cosa para sentir que la presencia de la Virgen es comparada a la presencia del Reino de Dios. Nos trae paz, nos trae certidumbre, como nos dice el apóstol, Dios mismo nos ha dado un paso seguro en este mundo. Somos peregrinos con la certeza de que estamos predestinados a la gloria de Dios. Nacemos del corazón y de las entrañas de este mismo Dios. Peregrinamos a pasos seguros para vivir la gloria de Dios retornamos al corazón mismo de Dios y de su Trinidad.

Queridos hermanos que esta presencia del Reino de Dios nos llene también de alegría y de paz. Para poder gobernar que pide, para ser realmente y auténticamente un rey, para poder ser dócil a la palabra de Dios, para extender ese reinado suyo en este mundo. Concédeme la sabiduría. Esto queremos pedir para todos nosotros, para nuestros gobernantes, para los que tienen pequeña o gran responsabilidad, para los administradores de justicia.

Ha sido impresionante la visita de la Virgen de Urcupiña en el centro penitenciario del Abra. Cuanta paz y serenidad ha dejado. Cuánto se ha doblegado a sus hijos que sufren. Pero también he vivenciado una cosa, cuan fundamental es que se acelere la justicia. Cuantos inocentes privados de libertad.

Queridos hermanos y hermanas acojamos esta palabra, seamos sabios también a escoger y abrir nuestro corazón a lo esencial, a lo fundamental. Seamos constructores también del Reino de Dios en este mundo.

Hoy tenemos una intención en toda nuestra Arquidiócesis, rezar por nuestro pueblo hermano venezolano, herido a muerte, en una situación tan delicada y difícil. Queremos pedir al Señor que también allí se instaure el Reino de Dios, en medio de un pueblo que sufre. Y nuestra oración que vaya allá. Queremos de verdad no solo manifestar una solidaridad, sino manifestar un deseo profundo de paz. Hoy es un día muy delicado, no quisiera que se derrame ni un agota de sangre. Por eso yo quería antes de concluir este momento de reflexión, pedir a P. Carlos de nacionalidad venezolana, que es nuestro vicario general, que en síntesis nos puede acercar el sufrimiento de este pueblo y el por qué nosotros que nos poner en ámbito y en profunda actitud de oración y de pedido de que se instaure también el Reino de Dios en el pueblo venezolano.

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  • Fuente Arquidiócesis de Cochabamba

Mons. Oscar Aparicio presidió la eucaristía del décimo sexto domingo del tiempo ordinario en la Catedral de San Sebastián.

En su homilía se destaca la referencia especial a la actitud que muchos tomamos para juzgar a los hermanos. Nos invita a que podamos ser como Dios mirar con los ojos de Dios que es indulgente que ama a sus hijos tal y como son. Que podamos ser constructores del Reino de Dios en medio del mundo; para que crezca en nuestra vida y crezca como un árbol de mostaza, que pueda crecer como la levadura.

Fragmento de la homilía

Hermanos y hermanas muchas veces queremos cambiar al otro. Es interesante el sacramento de la reconciliación, digo por experiencia, muchas veces cuando la gente se confiesa, confiesa el pecado del otro o de la otra, muchísimas veces. O se confiesa par decir que mi esposo o mi esposa cambia, pero al estilo que yo quiero que sea. Y aquí hermanos se trata de paciencia, se trata de que el otro sea como es. No de moldearlo a nuestro gusto. A veces decimos porque Dios no actúa ya y nos hace justicia.

El Reino de Dios crece, crece con paciencia de a poco. La semilla aunque está en la tierra está activamente creciendo. Y cuando es pequeñita igual, hasta que tenga la altura suficiente. Que hermoso ejemplo para nosotros actuar como Dios indulgente y paciente, misericordiosos capaces también de perdonar. Capaces de hacer crecer el amor donde debe crecer. Capaces de ser aquellos que ven a nuestros hermanos como buena semilla. Porque el Reino de Dios es como este granito de mostaza. ¿Han visto alguna semilla de mostaza? Es increíblemente pequeña, pero cuando crece se convierte en un gran árbol, capaz de dar mucha sombra y capaz que también se aniden los pájaros.

Hermanos la vida es un poquito así. En la pequeñez y en la sencillez también está presente el Reino de Dios. Muchas veces por nuestro afán extirpamos lo mejor. Que el Señor nos ayude a que este pequeño lo sencillo, lo cotidiano, lo normal pueda crecer. Muchas veces nosotros tenemos ansias de grandeza. Queremos que las cosas ya vengan bien hechas, bien grandes, lindas, bellas y a veces pensamos que nuestras obras tengan que ser las mejores y nos frustramos tantísimas veces. Una pequeña gotita de agua en el mar parece que no hiciera nada, sin embargo es una gotita más. Si tú te has reconciliado hoy, si tú has hecho una obra de misericordia, por más pequeña que sea es una más. Influye el saludo, una pequeña atención que construye el Reino de Dios en este mundo. Hermanos míos por tanto dejemos que, de verdad, esta pequeña semilla sea depositada en la tierra y que crezca. Está en lo cotidiano, en la pequeñez, en la sencillez de nuestra vida.

Y la levadura no necesita ser mucho. Ustedes mamas saben más que nadie, o los que hemos hecho alguna masita, sabemos muy bien que una pequeña porción fermenta toda la masa. Coraje entonces hermanos que el Señor nos ayude a ser indulgentes y misericordiosos, constructores del Reino de Dios en medio de nuestro mundo. Sabiendo que hay que hacer con paciencia, se sube las escaleras de un edificio en una gradita a la vez. Esa es nuestra capacidad. No vamos construir un gran edificio como esta catedral, si no es piedra sobre piedra, de a poquito.

Que el Señor nos conceda esta paciencia, que el Señor nos haga capaces de ver en los demás el Reino de Dios. Que en las acciones y en los momentos buenos de nuestra vida, seamos capaces de hacer crecer también el trigo y la cizaña. Que el Señor entonces nos conceda todo aquello que el mismo nos quiere dar. Y sobre todo, oremos que el Espíritu nos haga verdaderamente hijos e hijas de Dios, discípulos misioneros de nuestro Señor. ¡Amén!

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  • Fuente Arzobispado de Cochabamba

Mons. Oscar Aparicio, Arzobispo de la Arquidiócesis de Cochabamba,respecto al proyecto de ley que pretende despenalizar el aborto, reflexionó expresando que "estamos llamados a defender el regalo de Dios, la vida, que no es tuya ni mía, sino un don de Dios", pues "no podemos seguir descartando a los indefensos".

A continuación la Reflexión sobre el tema de la Despenalización del Aborto:

TEXTO DE LA REFLEXIÓN

Vivir en una sociedad como la nuestra anunciando al Señor, no es un camino fácil, a veces es ir en contra corriente. Llama la atención como autoridades nuestras, puesto en crear una serie de leyes o aprobar un cierto tipo de leyes que van, por ejemplo, contra las mismas personas.
No sé en qué pensamiento se puede estar, cuando hay que cortar, así muy disimuladamente cualquier tipo de expresión cualquier tipo de formación cristiana o religiosa. Por qué se incuba este tipo de situaciones concretas en las cuales, no se trata de ir en contra de la Iglesia, sino contra los principios evangélicos más fundamentales. Cómo es posible el aborto frente a la pobreza pero matando al más pobre.

Estas contradicciones, estas situaciones tan serias que se vive en nuestra sociedad. O como vive también nuestra sociedad inculcando la mentira frente a la verdad.

No podemos seguir descartando a los indefensos a los pobres. El mismo Papa Francisco nos pidió: “Toda vida es sagrada, hagamos avanzar la cultura de la vida como respuesta a la lógica del descarte y a la caída demográfica”, “Recemos juntos por los niños en peligro de interrupción del embarazo y por las personas que se acercan al final de su vida”, dijo el papa durante la llamada Jornada Mundial de la Vida.

Basta de plantear una y otra excusa para deshacerse de lo que muchos llaman “problema”. Hermanos y hermanas es una vida, un ser que podrá hacer mucho bien para nuestra sociedad. La historia nos muestra muchos casos en los que, por dificultades de la vida, las madres abortarían. Pero ellas hicieron lo correcto, dijeron Sí a la vida, y gracias a ello tenemos a grandes hombres y mujeres.

Se plantearán otras leyes que pretenden hacer callar la verdad, que buscan, bajo rótulos de discriminación evitar que la voz de los sin voz sea escuchada. Estamos llamados a defender el regalo de Dios, la vida, que no es tuya ni mía, sino un don de Dios. Nuestra cultura, nuestros pueblos son defensores de la creación, de la vida. No vayamos por corrientes que nos pretenden imponer, pensamientos que solamente piensan en uno mismo.

Queridos hermanos la palabra de Dios hoy llama también a transformar nuestro mundo, a que resplandezca la vida, el amor de Dios, a que el reino de Dios se instaure en medio de nosotros, convirtiéndonos. Hay que comenzar en casa.

Se trata que nosotros tengamos este corazón convertido, que nosotros renovemos la confianza en el Señor. Que sabiendo, aunque hay dificultades, siempre apoyados en este Dios que nos da la vida. Si defendemos la vida, somos los primeros promotores y el respeto fundamental de la vida también del que está cercano.

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  • Fuente Infodecom

Como ya es costumbre en las parroquias del país, enero es un mes que trae el cambio de párroco. El pasado 20 de enero el clero de Cochabamba finalizó su retiro espiritual realizado en el Seminario San José. Al final del retiro Mons. Oscar Aparicio, que cumplió dos años como nuevo pastor de esa Iglesia local, informó a los sacerdotes de los cambios que ha decidido realizar.

Independientemente que ya existen Vicarios Foráneos, Mons Aparicio aclaró que las zonas pastorales de Cochabamba tendrán nuevos responsables de estas zonas pastorales, con una o más vicarías.

La zona del Valle Alto continuará bajo la responsabilidad de Mons. Luis Sainz, arzobispo Auxiliar emérito de Cochabamba.

En la zona Andina (compuesta por Tacopaya, Bolivar, Independencia, Cocapata, Morochata y Capinota) estará bajo la animación del padre Alejo Gerling.

La zona del Valle Bajo, muy extensa, estará a cargo del Vicario General, padre Carlos Curiel.

La zona de Sacaba se apoyará en el vicario foráneo, padre Richard Sahonero.

La zona de Chapare aún espera la organización debido a la situación geográfica, social y político. Además por que comparten la zona del trópico con la Prelatura de Aiquile.

La zona de la ciudad con sus tres vicarías estará dinamizada por el mismo obispo.

CAMBIO EN LAS PARROQUIAS

La opción pastoral continúa siendo crear equipos sacerdotales desde donde se atiendan varios centros.

Algunos cambios son:

Vacas y Arani serán atendidos desde Arani, así que al párroco Lázaro Torrico se añade P. Israel Rodríguez como vicario, apoyará las dos parroquias (Arani y Vacas).

En la parroquia de Tarata el padre Ademar Onofre será vicario para hacer equipo sacerdotal con el párroco desde hace varios años P. Virgilio Anturiano.

En la parroquia Santivañez el nuevo párroco será P. Fernando Bustos, aunque de martes a jueves residirá en el seminario San Luis como director espiritual.

En Colcapirhua hay cambios interesantes: el padre Hugo Sarabia que por varios años trabajó en Cochabamaba regresó a Argentina, desde donde había llegado. El nuevo párroco es Gonzalo Quisbert con su vicario el padre Eloy Ríos, además apoyados por de los jóvenes sacerdotes MIJES (Misioneros de Jesús Eterno Sacerdote).

La otra novedad de la Arquidiócesis de Cochabamba está la complementación del Equipo Formador del Seminario Diocesano San Luis. El sacerdote bergamasco, P. Sergio Gamberoni, continua como rector y a esto se suman P. Fernando Carrillo como formador, asimismo, seguirá acompañando a la parroquia Divino Maestro junto con el P. Edwuar López, sacerdote MIJE. Finalmente, P. Fernando Bustos que hace unos meses atrás retornó de la misión en la Diócesis de Bérgamos, tomará la tarea de ser Director Espiritual.

VICARIO GENERAL A TIEMPO COMPLETO

La ocasión también fue propicia para agradecer a la comunidad de los Escolapios que han liberado al padre Carlos que ahora se dedicará a tiempo completo a la Vicaría General, y continuará viviendo en la residencia de Mons. Aparicio haciendo comunidad, "Dando testimonio de que estamos unidos", dijo monseñor.

Sobre los nuevos obispos auxiliares para Cochabamba, Aparicio, indicó que tienen la venia del Santo Padre Francisco para pedir dos auxiliares con el corazón puesto de que sean del clero nativo.

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  • Fuente Infodecom

Son las palabras del Arzobispo de Cochabamba, con las que invitó, a autoridades y población, para hacer un trabajo en beneficio del Departamento.

Ayer por la mañana, en la Catedral Metropolitana de San Sebastián, se realizó el Te Deum por el Aniversario 206 del grito libertario del departamento de Cochabamba. Celebración que fue presidida por el Arzobispo y concelebrada por los obispos de la jurisdicción y algunos sacerdotes. Participaron de la liturgia altas autoridades nacionales, departamentales y locales.

En la homilía Mons. Aparicio expresó la necesidad, de primeramente dar gracias a Dios por todo aquello que recibimos de su providencia, y en este espíritu de agradecimiento, todos unidos, buscar la solución a las problemáticas que aquejan el departamento.

Mencionó que hay muchos signos de muerte, des sufrimiento, pero solo con Cristo que venció a la muerte se puede vivir plenamente “La Cruz, por tanto, que es antítesis se convierte en una cruz gloriosa, que se levanta en el mundo entero, y se levanta aquí en Cochabamba”

Homilía de Mons. Oscar Aparicio

Celebración Eucarística por los 206 años de Cochabamba

Muy amados hermanos y hermanas.
Tiene un sentido profundo el que estemos presentes acá todos los estamentos de nuestra nación, autoridades, el pueblo de Dios, la Iglesia, todos aquellos que componemos esta nación y este departamento, porque lo que queremos hacer, a lo que hemos venido, es a dar gracias a Dios, como decía al inicio de hecho la Eucaristía es acción de gracias, es nuestro modo de reconocer que Dios está presente en nuestra vida, que la conduce, que se hace historia, la lleva hacia adelante y nosotros queremos agradecerle por eso.

Pero si ya la Eucaristía es acción de gracias, Te-Deum es casi como doblemente decir “a ti, oh Dios gracias”; de hecho ustedes saben que la metodología de la Iglesia es ésta, se hace un documento, lo publican normalmente en lengua latina, y las primeras palabras toman el nombre, o del documento o lo que sea, Te-Deum, son las primeras palabras de latín que dice: “A ti, oh Dios”.

Estamos para celebrar TEDEUM, para agradecer al Señor, para decirle “A ti, oh Dios”, aunque sea reiterativamente, te agradecemos profundamente porque estas en medio de nosotros, porque te has revelado, te has manifestado. Hemos venido a dar gracias a un Dios, que es el Dios de la vida, es el Dios, el Padre Misericordioso, es nuestro padre y el padre de Jesucristo. Es este Dios, el Dios de nuestros padres Abraham, Issac, Jacob de los profetas de Jesucristo nuestro Señor, y por tanto nosotros reconocemos esta fe desde este don que él mismo nos ha regalado le decimos “A ti, oh Dios”, Te-Deum. A tí la alabanza, a ti el honor, a ti la gloria, a ti el reconocimiento total porque nos has salvado, porque has hecho posible que nuestra historia, la historia de Cochabamba sea conducida también por la fe. Que seas tú quien nos lleve hacia adelante, nos lleve hacia el progreso, al desarrollo, la libertad. De hecho, recitaremos nosotros el Te-Deum, más tarde. Y diremos: A ti, oh Dios te alabamos, A ti Señor te reconocemos, A ti eterno Padre te venera la creación y nosotros también te veneramos por esta tierra, por este pueblo, por esta nación, porque has puesto en nuestros corazones el deseo y el ansia también de libertad.

206 años no son en vano, una historia continua, de una relación de Dios que está presente; una revelación y una intervención de parte de Dios misericordiosa, atenta también a los problemas y sufrimientos nuestros o a los anhelos de progreso que podamos tener, por eso nos alegramos, nos alegramos no solamente por los 206 años de libertad, por la festividad de nuestra efeméride cochabambina, nos alegramos porque a Dios, a él lo alabamos y bendecimos, reconocemos como hemos dicho en el Salmo: “no olvidemos nunca las hazañas del Señor”. Reconocemos que él está con nosotros, también en los momentos de mayor alegría, de mayor gloria, de mayor festividad, y en momentos de penuria, de sufrimientos, nos acompaña.

De hecho acabamos de festejar el mes de agosto centrada en la imagen de la Virgencita de Urcupiña, aquí está nuestra imagen de la Virgen de la Merced, que junto a las Heroínas a estado en la Coronilla; la Imagen de María, nuestra madre que también nos acompaña, y allí en Urcupiña muchos de nosotros que hemos estado también allá, hemos reconocido que la integración, la fe, la unidad; lo que dice propiamente el Himno cochabambino: un pueblo pujante, un pueblo generoso, un pueblo constante, un pueblo que busca la libertad, pero también que está enraizado en su fe y en su devoción, si eso decíamos de María, ahora decimos de Jesucristo. Si eso decíamos de María y lo decíamos del pueblo de Dios, lo reconocemos también en Dios Padre, nuestro padre, a él la Gloria, la alabanza, a “A ti, oh Dios” que te alabe toda la creación, y nosotros seamos capaces de reconocer; porque definitivamente hermanos si hay fuerza, si hay ánimo, si hay libertad, si hay progreso, si hay vida, es porque Dios nos lo ha regalado.

Qué bueno que coincida esta festividad, nuestra festividad cívica con la Exaltación de la Santa Cruz, estamos celebrando esta festividad a nivel universal de la Iglesia. Qué tiene que decirnos, qué nos tiene que proponer a nosotros aquí en Cochabamba, qué nos está insinuando esta festividad: yo creo que las lecturas ya lo anuncian muy fácilmente, y que saquemos una buena y grande conclusión.
La primera lectura nos anuncia este mal presente en el mundo, estas divisiones o también lo que significa la muerte, Moisés tiene que levantar en alto estas serpientes de bronce, no es otra cosa que el sentido profundo del mal en este mundo, del pecado, del rechazo a Dios, de la confrontación entre hermanos, de no reconocerse como tales, de no reconocer a Dis como único padre, “renegar de él”, así ha dicho el pueblo de Israel. Cuál era el castigo: esas pequeñas serpientitas que mordían a los israelitas y que los mataba; cuál la solución, cuál el antídoto, levantar la cabeza y mirar esta serpiente, levantar en alto como signo de que el mal, el odio, la división, la confrontación, la muerte queda destruida también en Jesús que es clavado en la cruz.

La Cruz, hermanos, es signo también de algo nefasto, la cruz es signo de la muerte, la cruz de hecho es la antítesis de la vida humana, o es mejor la manifestación del pecado del ser humano, por tanto del pecado nuestro, de ti y de mí. Es allí donde el justo es clavado, es allí donde el hijo de Dios el inocente da la vida para que nosotros tengamos vida, para que nosotros seamos salvados. La Cruz, por tanto, que es antítesis se convierte en una cruz gloriosa, que se levanta en el mundo entero, y se levanta aquí en Cochabamba. Dios es el Dios de la vida que nos salva, Jesucristo es el Señor que conocemos como tal, como Rey soberano, a él también nuestra gloria y al Espíritu Santo, aquel que ha sido clavado en la cruz, en lugar nuestro.

Hermanos míos, este hecho de celebrar la festividad de la exaltación de la Cruz y celebrar este aniversario cívico, está estrechamente ligado, por tanto nos ayuda, nos ilumina y nos indica el camino que hay que seguir. Somos testigos que hace tiempo se está haciendo todo un trabajo de unidad, que no es fácil, incluso recuerdan las autoridades nacionales que cuando en Urcupiña decíamos, tenemos que hacer un testimonio aquí en Cochabamba, que es posible enfrentar problemas comunes - grandes, unidos, es posible; porque si los desafíos y los problemas, son tan grandes, son macros, solo y únicamente unidos, es posible enfrentarlos.

Más allá de lo que pueda ser nuestro pensamiento, o más allá de lo que pueda ser nuestra postura también o lo que tengamos que hacer, es el bien de ésta nación, el bien de este departamento. Hermanos míos aquí la exaltación de la Cruz nos vuelve a decir lo mismo: hay muchos signos de muerte, hay muchas cruces, hay muchos y graves problemas que enfrentar, los hemos hasta enumerado, uno a uno. ¿Seremos capaces de enfrentarlos? si Dios nos acompaña yo creo que sí, si Dios nos mueve, el Espíritu nos da esta semillita de esta capacidad de construir un mundo nuevo, de construir un mundo donde también Dios reina, es posible. A él la gloria, a él la alabanza, por eso nos hemos reunido todos acá para celebrar Te-Deum, para decirle “A ti, oh Dios” la alabanza, la gloria y el honor; reconocemos que eres tú el que nos guía, nos acompaña y nos unirá, nos dará las fuerzas hoy día desde aquí a las autoridades que sigan en este camino , y pediría a los demás, también a los del gobierno central que ayuden este modo de salvar, de ayudar, de enfrentar estas situaciones y estos problemas. Es el camino de Dios, que seamos capaces de aquello. También al pueblo de Dios, a todas las instituciones, bien que nos hemos reunido todos aquí, entonces tengo la oportunidad de decir esto: Unamos así nuestro espíritu, nuestro esfuerzo, nuestra fe, para que sea posible un pueblo que reconoce a un Dios, que lo alaba por el bien que nos ha hecho y que podemos hacerlo entre nosotros.
Amén

 

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  • Fuente Infodecom (Homilía, Relacionista Arzobispo)

Mons. Oscar Aparicio Céspedes, presidió la Eucarsitía de fiesta en el Serminario Mayor Arquidiocesano San Luis de Cochabamba, donde se reunió la comunidad del seminario junto a vecinos y benefactores, que apoyan en la formación de los futuros sacerdotes. La celebración además se realizó en memoria de Mons Angel Gelmi, que partío a la Casa del Padre el pasado viernes.

Al iniciar la homilía el Arzobispo invitó a cantar, nuevamente, el Aleluya como felicitación al Seminario San Luis por un aviersario más, al servicio de jóvenes que dieron el sí para su compromiso como ministros del Señor. Haciendo énfasis en el evangelio, sobre la pregunta que Jesús hace a sus discípulos, de: «¿Quién dice la gente que soy Yo?», expresó que un ejemplo de respuesta fue la vida de Mons. Angel Gelmi. "Él respondió poniendo a Jesús como su vida, dedicado a las zonas rurales de Cochabamba", recordó además el servicio y entrega de este pastor, que prefirió atender a los fieles desde las parroquias más elajadas.

Con este testimonio de vocación, Mons. Aparicio lanzó también la pregunta a quienes estaban presentes en la Eucaristía, sobre quién es Jesús para ellos. En base a esa pregunta refirió que la respuesta de cada uno está condicionada y conlleva un compromiso con el mismo Jesús y su iglesia. De esta manera responder con acciones que nos ayuden a vivir como los discipulos del Señor, sin predicarlo a voces sino con nuestro ejemplo en el diario vivir. "San Luis también nos presenta su respuesta de amor, siendo seminarista tomó su compromiso cristiano y de vocación"

Concluida la celebración se realizó una procesión con la Imagen de San Luis de Gonzaga, por las calles aledañas del Seminario.

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  • Fuente Fuente: Infodecom

El domingo del Buen Pastor, Mons. Oscar Aparicio Céspedes, Arzobispo de Cochabamba presidió la Eucaristía dominical en la Catedral de San Sebastián.

Durante su homilía reflexionó sobre la importante misión del Pastor. Mencionó que “No hay Pastor sin rebaño”, refiriéndonos a que somos el Rebaño que Dios ama y por ende cuida y acompaña, en los momentos de alegría como de penar.
“Dios está atento a nuestras necesidades, nos ama y nos tiene en sus manos. Dios resucitado nos sujeta en sus manos, las manos crucificadas, heridas por los clavos son las que nos cuidan y acurrucan para no dejarnos”. Dijo Mons. Oscar refiriéndose a Cristo el Buen Pastor que por su resurrección se convierte en el eterno pastor de su grey. “Estamos tatuados en las manos de Dios”. Se refirió también al cariño y cercanía de Dios, que como una madre no dejará que le pase nada a ninguno de sus hijos. “Dios nos lleva en sus hombros”.

Invitó a poner confianza en el Buen Pastor principalmente reconociendo la fragilidad humana que necesita del amor. También invitó a orar por vocaciones. “Oremos por las vocaciones, pero principalmente por las familias que son los espacios para hacer crecer la vocación”.

Remarcó de forma particular la situación de los pastores de cada jurisdicción eclesial de Bolivia, quienes viendo la realidad de sus comunidades expresan su preocupación por lo que sucede. Es el caso de la Carta Pastoral sobre Narcotráfico y drogadicción “Es una preocupación la realidad de nuestra sociedad, que destroza las familias por eso hicimos un llamado a todos para enfrentar este flagelo, a todas las instituciones, para cuidar a nuestra niñez y juventud.

También se refirió a la situación del aborto, que disimuladamente quiere ingresar en las leyes en Bolivia. “Pedimos respeto a la vida, principalmente desde la concepción. Cualquier cosa que incite al aborto es algo que va contra Dios.

Expresó su pesar por las acciones de los discapacitados. “Pedimos atención a los más pobres, a los más necesitados. Pedimos que nuestros hermanos que están marchando sean atendidos. “Les invito a poner la mirada en nuestros hermanos discapacitados, que sufren por reclamos sobre sus necesidades”.

Concluyó su homilía diciendo: “Estamos para trabajar con nuestro pueblo. Si preocuparnos por las problemáticas de los que sufren en encerrase en las sacristías. Las sacristías están en las calles, en este mundo, en los más necesitados”.

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  • Fuente Fuente: Infodecom