Jueves, 19 Octubre 2017

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Al comenzar su homilía Mons. Sergio Gualberti saludó al Pueblo de Dios y a manera de informe de la Visita Ad Limina que realizó junto a los Obispos de Bolivia en días pasados, presentó el saludo del Santo Padre y las afectuosas palabras con las que el Papa le manifestó su remembranza de la Visita Apostólica que realizó a Bolivia.

Asimismo transmitió el mensaje para los jóvenes bolivianos que en sus puntos centrales dice que no se dejen engañar, que conserven la fe, que no se jubilen antes de tiempo y que no sean “quedaistas”.

Por otro lado Mons. Gualberti rememorando las Palabras muy fuertes de Jesús, que cuestionan al pueblo de Dios que descuida la viña del Señor, criticó a aquellos fieles que cuando con el pecado le dicen no a Dios, cuando los fieles se guían por la soberbia y orgullo y quiere hacer su vida sin Dios, aquellos seres que no reconocen a los demás como hermanos y son injustos y prepotentes.

Mons. Sergio indico que estas palabras del Evangelio valen también para toda situación social y en cualquier lugar: cuando los políticos, en nombre de una mal entendida laicidad del Estado, no actúan con autoridad moral y según los principios fundamentales de una ética humana universal, cuando no defienden la vida y la dignidad de la persona humana desde el primer momento de la concepción hasta la muerte natural, cuando no respetan a la libertad religiosa y de expresión, cuando no reconocen a la objeción de conciencia, cuando se aferran al poder en contra de la voluntad expresa del pueblo y cuando se enriquecen con prácticas corruptas con grave perjuicio para el país, en especial para los más pobres.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
PRONUNCIADA EL DOMINGO 8 DE OCTUBRE DE 2017

Me alegra reencontrarme con todos ustedes en esta Eucaristía, a mi retorno de la Visita ad limina, en la que todos los obispos de Bolivia hemos vivido en Roma unos días inolvidables de gracia, de fe y comunión eclesial, en especial en el encuentro con el Papa Francisco. Ustedes ya habrán conocido su saludo para todo nuestro país, sin embargo, me parece importante que lo escuchemos juntos:

“Primero que yo no me olvido de lo que viví en Bolivia, lo llevo en mi corazón. Segundo, que no tengan miedo que conserven la fe. La Iglesia no tiene compañía de seguro para la fe, o la aseguran ellos o la pierden. O sea que no se dejen engañar, conserven la fe. Y a los jóvenes que no se jubilen antes de tiempo, vayan adelante con ideales. Que los recuerdo, que cuiden y conserven la fe, que no sean “quedatistas” que no se queden. Y todo esto a través de los Obispos que son los que responden al Papa y están en comunión con el Papa y en los cuales el Papa se confía totalmente”. Tres veces repite: “Conserven la fe” y unidos a los obispos. De parte nuestra, todos los Obispos hemos expresado al Papa gratitud, plena comunión y total adhesión por su testimonio y empeño valiente en su esfuerzo para que la Iglesia responda a los grandes desafíos de hoy en fidelidad al Evangelio.

Pasamos ahora a la lectura del profeta Isaías y al Evangelio, que nos presentan la imagen del viñador y la viña, para expresar la Alianza de Dios con el pueblo de Israel, una amistad marcada de luces y sombras, de fe y de infidelidad. “Esperaba que diera uvas pero dio frutos agrios”, es el clamor de Dios ante la respuesta malagradecida de Israel elegido libremente como su pueblo y cuidado con amor a lo largo de toda su historia.
“¿Qué más se podía hacer por mi viña que yo no lo haya hecho? El esperó de ellos equidad, y hay efusión de sangre; esperó justicia y hay gritos de angustia”. En esta frase sentimos toda la decepción y tristeza de Dios ante su pueblo que, al alejarse de los preceptos divinos, fue instaurando un régimen idolátrico, injusto y opresor en el país, dejándolo dividido y a su merced.

En el evangelio también encontramos la misma denuncia de parte de Jesús, con la “parábola de los viñadores homicidas”, dirigida a los jefes del pueblo. Dios es el viñador que “plantó la viña” y encargó a las autoridades, los viñadores, para que la cultivaran con esmero y diera frutos abundantes de justicia y fidelidad.

Dios cuidó con mucho cariño a su pueblo enviando una y otra vez a lo largo de toda su historia a los profetas con la misión de mantener viva la Alianza, de hacer conocer su palabra y guiar con su mano providente el caminar del pueblo. Sin embargo, las autoridades y el pueblo rechazaron, persiguieron y hasta mataron a estos enviados de Dios. “Pero los viñadores se apoderaron de los siervos y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon”.

Dios, con un gesto de bondad humanamente inexplicable, envió por último a su Hijo, “Respetarán a mi hijo”, sin embargo, “los viñadores, al verlo, se dijeron: `Este es el heredero, vamos a matarlo para quedarnos con su herencia'. Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron”. Con las palabras: “fuera de la viña”, Jesús preanuncia su trágica muerte en el Gólgota, fuera de la ciudad de Jerusalén.
El asesinato del Hijo es el culmen de toda una historia de rechazos a Dios, de oposición a su Reino y de infidelidad de parte de las autoridades a pesar de las apariencias de fieles cumplidores de los preceptos y mandamientos del Señor. Jesús, luego interpela directamente a los ancianos y autoridades: “¿Cuándo vuelva el dueño, que hará con esos viñadores?” Ellos responden sin dudar: ”Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros!”.

Con esta respuesta ellos se están condenando a sí mismos, ya que son entre los que darán la muerte al Mesías. Por eso, ellos mismos se están excluyendo del Reino de Dios, de la salvación que Jesús vino a traer, de la que en cambio gozarán los últimos, los pobres y sencillos que están dispuestos a acogerlo a Jesus. “Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos”.

Palabras muy fuertes de Jesús, que cuestionan nuestro actuar, cuando nosotros nos portamos como esos viñadores y descuidamos la viña del Señor, cuando con el pecado decimos no a Dios, cuando nos guiamos por nuestra soberbia y orgullo y queremos hacer nuestra vida sin Dios, cuando no reconocemos a los demás como hermanos y cuando somos injustos y prepotentes.

Estas palabras del Evangelio valen también para toda situación social y en cualquier lugar: cuando los políticos, en nombre de una mal entendida laicidad del Estado, no actúan con autoridad moral y según los principios fundamentales de una ética humana universal, cuando no defienden la vida y la dignidad de la persona humana desde el primer momento de la concepción hasta la muerte natural, cuando no respetan a la libertad religiosa y de expresión, cuando no reconocen a la objeción de conciencia, cuando se aferran al poder en contra de la voluntad expresa del pueblo y cuando se enriquecen con prácticas corruptas con grave perjuicio para el país, en especial para los más pobres.

Jesús, termina su comentario aplicando a si mismo las palabras del Salmo 118: “La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular”. Jesús, la piedra rechazada por las autoridades, despreciado y llevado a la muerte, es puesto por Dios como la piedra angular y fundamento del nuevo Pueblo de Dios, la Iglesia.

Seamos agradecidos a Dios por el don que nos ha hecho de llamarnos a ser “sus siervos” que trabajan en su viña por los cielos nuevos y la tierra nueva y demos con entusiasmo una respuesta libre y consciente a su amor, para que, en su nombre, demos frutos abundantes en la misión que nos ha confiado. Esto será posible solo si estamos unidos a Jesucristo, la piedra angular, y haremos que nuestra vida de frutos de bondad, amor y solidaridad, con la esperanza de heredar un día la viña del Señor.

Al terminar, encomiendo a sus oraciones a los delegados de nuestra Arquidiócesis que nos representarán esta semana en el VII Congreso Misionero Nacional en Sucre, con el lema: “El Evangelio es alegría: anúncialo”, para que con generosidad y entusiasmo compartan su testimonio misionero y regresen fortalecidos en su compromiso de servidores del Reino de Dios. Amén

 

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  • Fuente Infodecom

Desde esta hermosísima Basílica de Santa Maria Maggiore, mis augurios mas sinceros en esta efemérides de Santa Cruz, para toda la población y las autoridades, para que celebren con gozo y con gratitud, un año mas de vida, un año mas de regalos de dones que Dios concede a nuestro departamento.

Al mismo tiempo que es momento de gozo y gratitud, es también un momento para reafirmar firmemente nuestras raíces cristianas, una ciudad que ha sido fundamentada en la cruz, la cruz que no es solo un signo de sacrificio, que es sobre todo signo de amor del Señor para con nosotros, para que no olvidemos esas raíces y todos los valores que el cristianismo ha ido sembrando a lo largo de estos 500 años.

Por eso mis felicidades para todos ustedes, estoy totalmente unido con ustedes en mi mente, aun de lejos estoy viviendo este día con mucha alegría para que de verdad podamos sentir que el Señor es el único que nos guía en el camino de la vida, del bien y del amor.

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  • Fuente Infodecom

Los Obispos de Bolivia que se encuentran en la Santa Sede participando de la Visita Ad Limina, hicieron un alto para proceder a la entronizacion de la imagen de la Virgen de Copacabana en los jardines del Vaticano, en la ocasion el Arzobispo de Santa Cruz formuló un saludo a la feligresia boliviana:

"Un muy cariñoso saludo desde los jardines del vaticano, frente a la imagen de la Virgen de Copacabana que acaba de bendecirse a toda la Iglesia que peregrina en santa cruz, sacerdotes laicos, vida consagrada, hemos vivido un momento de mucha alegría, de mucha intensidad, poder decir que la reina coronada de Bolivia esta presente aquí en medio de nosotros, al lado de otras imágenes de la virgen y podemos decir que los jardines del vaticano se han vuelto ya en los jardines de la virgen maria.

Fundamentalmente la virgen latinoamericana con otras imágenes muy queridas por todos nosotros, esta presencia nos recuerda que la Iglesia es una Iglesia universal, no tiene muros, no tiene confines, toditos somos hijos de la misma madre y por eso les invito de verdad a todos ustedes queridísimos y amados feligreses de Santa Cruz, de esta Iglesia tan querida, que se pongan en sus manos, son manos certeras y seguras, ella nos va a llevar por los caminos firmes hacia su hijo Jesus que es el sentido profundo de todos nosotros, que es aquel que nos llama a seguir sus pasos sobre el camino de la vida, del amor, del gozo y de la esperanza.

Nuevamente saludos y nos veremos pronto, si Dios quiere para seguir caminando con mucho entusiasmo en nuestro compromiso que nos espera de esa conversión misionera que es tan importante para también prepararnos a vivir un momento tan grande como será el V Congreso Americano Misionero que se realiza en Bolivia pero concretamente en nuestra Igleisa en Santa Cruz"

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  • Fuente Infodecom

Bolivia atraviesa un año conflictivo, comenzando por la aprobación de la ley de aborto hasta la aprobación de la ley de intangibilidad del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).
Sin duda la Iglesia Católica exhorta a defender la vida y la naturaleza, creación de Dios. Todos estamos llamados a defender nuestro hogar, nuestro territorio; y los hermanos indígenas del TIPNIS luchan por defender su espacio de trabajo y sus tierras que los vieron nacer.
Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, durante su homilía en celebración por los 192 años de independencia de Bolivia, expresó – cita textual- “Entre las múltiples y graves consecuencias de los daños medioambientales hay que mencionar, sobre todo, los conflictos sociales que éstos generan provocando sufrimiento y muerte de personas, como el más recientemente planteado en Bolivia por la proyectada carretera por el TIPNIS… Hoy, reconocemos con más claridad que la protección de la casa común es principalmente un problema ético y moral”. Lamentablemente, esa denuncia sigue muy actual con la parcial aprobación hace dos días de la ley que levanta la intangibilidad del TIPNIS. Ley impuesta con prepotencia y sin diálogo, olvidando los hechos de sangre y los sufrimientos de los hermanos indígenas, sus derechos y su firme rechazo a la misma”.
Así mismo, expresó que "el argumento de que se quiere impulsar el desarrollo en el Parque parecería más un pretexto que una respuesta a necesidades. El desarrollo no puede darse a costa de conflictos sociales y del daño a la hermana ‘madre tierra’ porque su costo es más alto que el beneficio económico”.
Tras estas palabras, la ministra de comunicación, Gisela López, no se dejó esperar y saltó a las redes sociales para decir que la "Iglesia Católica no decide más sobre territorios indígenas"; específicamente se dirigió a Mons. Gualberti, publicando en su cuenta de Twitter: “Ud y la iglesia católica no deciden más sobre territorios indígenas. Pueblos TIPNIS decidieron su destino en consulta previa”; insistiendo que “El Papa pidió perdón por la invasión, sometimiento, violaciones y apropiaciones de las riquezas de nuestros pueblos. Lección para Gualberti”.
López aclaró que los originarios “ahora son autónomos”, pero, ¿a qué tipo de autonomía se referirá la ministra de comunicación?, si vemos a los hermanos indígenas en protesta por defender el territorio y éstos son violentados por la policía boliviana. Pues a Naciones Unidas le importa mucho el respeto de los derechos de los pueblos indígenas, de su autodeterminación, el derecho a la consulta, una consulta informada y de buena fe”, como expresó el coordinador residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia, Mauricio Ramírez.

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  • Atención Las opiniones de este sector son de la total responsabilidad de sus autores, Infodecom no se identifica necesariamente con las opiniones vertidas en esta sección
  • Autor Dayana B. Escalera Mendoza

En su Homilia dominical, Mons. Sergio Gualberti abordó el pasaje del profeta Isaias que da aliento y exhortaciones a los israelitas que retornan del destierro despues de 50 años y viven tensiones tensiones y problemas de todo tipo. Con esta metáfora exhortó al Pueblo a tener fe en Dios, respetar el derecho y la justicia para vivir en paz. Asimismo invitó a vivir en unidad en la casa de oración que es para todos los pueblos y tener en cuenta que Dios busca a todos para reconciliarnos por su amor.

Por otro lado el Arzobispo rememoró el relato de Jesús y la mujer cananea que con mucha fe e insistentemente pidió que Jesus la atienda y destacó el hecho de que ante tanta firmeza Jesús puso a una pagana como modelo de fe orante y humilde.

El Arzobispo afirmó que para liberarnos de nuestros miedos, errores y pecados debemos practicar la fe orante que es un diálogo con Dios que nos permite discernir entre las idelogias y fanatismos que dejan muerte odio y rencor.

En ese contexto al hacer referencia al último atentado en Barcelona destaco que entre las centenares flores y velas aparcio un letrero que pone “Ni miedo, ni odio”, dos palabras profundamente evangélicas que brotan de la fe en el Dios de la vida y remarcó que el diálogo con Dios nos mueve al amor y la solidaridad, el diálogo vedadero no produce vencedores ni vencidos.
Finalmente antes de concluir su homilia Mons. Gualberti recordo al pueblo de Dios que hay que orar por la paz en todas las naciones y hacer nuestras las palabras de la mujer cananea: “Socórrenos Señor”

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
PRONUNCIADA EL 20 DE AGOSTO DE 2017

Aliento a los repatriados

En la 1ª lectura el profeta Isaías se dirige a la comunidad israelita que, después de 50 años de destierro, acaba de regresar a la patria y que enfrenta problemas y tensiones de todo tipo.
Tener fe en Dios, respetar el derecho y la justicia para vivir en paz
El profeta anima al pueblo llamándolo a la unidad, a la esperanza y la paz y anunciando algo nuevo de parte de Dios: “Su salvación y su justicia” que está cerca y al alcance de todos indistintamente, israelitas y no israelitas. Para tener acceso a una vida en paz y armonía y a la salvación solo hace falta tener fe en Dios, respetar el derecho y practicar la “justicia”, exigencias que valen para toda la humanidad y en todos los tiempos.

La casa de oración es para todos los pueblos

Los que aceptan esta invitación gozarán de la alegría de ser salvados y de ser acogidos como miembros del pueblo elegido, todos unidos en la oración en el único templo de Jerusalén: “Esta casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”. En esta imagen ya se prefigura a todos los pueblos unidos en la Iglesia, el nuevo pueblo de Dios, alrededor del Señor.

Dios nos busca a todos para reconciliarnos por su amor

En la carta a los cristianos de Roma, San Pablo reafirma con fuerza ese buena noticia: Dios, a pesar de las desobediencias, ha traído por medio de Jesucristo la salvación indistintamente a todos “para tener misericordia de todos”. Estas palabras llenan el corazón de esperanza y alegría, porque todo lo que Dios hace en la vida de la humanidad es para desplegar su misericordia hacia todos en cuanto somos sus hijos y a todos nos quiere. Incluso cuando por el pecado nos alejamos de Él, Dios nos busca para que nos dejemos reconciliar por su amor. Saber que nuestro Dios, fiel a la alianza, está siempre dispuesto a ofrecernos la salvación nos anima y colma de valor para seguir en nuestro compromiso cristiano, “porque sus dones y su llamado son irrevocables” como nos dice San Pablo.

Jesús desempeña una actividad misionera intensa

El Evangelio de hoy nos muestra que Jesús es aquel que lleva a plenitud las palabras del profeta Isaías y de San Pablo. Jesús, deja la región de Galilea, donde hasta ese momento había desempeñado una actividad misionera muy intensa, y se retira a un territorio cercano a Tiro y Sidón, tierra de paganos, más allá de los confines de su tierra.

El relato de Jesús y la mujer cananea

Allí una mujer, desesperada porque su hija sufre mucho porque atormentada por un demonio, sin reparar en su condición de pagana va al encuentro de Jesús que es judío gritando en voz alta sin parar: “!Señor, Hijo de David, ten piedad de mí!” Ese grito es signo del gran amor hacia su hija que le hace vencer el miedo al desconocido y a la hostilidad existente entre los dos pueblos. La mujer llama a Jesús: “Señor”, expresión con la que los judíos creyentes se dirigen a Dios y signo de su fe en el poder de Jesús. Sin embargo, Él no contesta, provocando la reacción de los discípulos que le piden que atienda a la mujer para que calle de una vez.

Jesús les recuerda que Él ha sido enviado en primer lugar para traer la salvación al pueblo judío que, gracias a la alianza, gozaba de la prioridad en el plan de Dios. Este argumento contundente pero no acobarda a la mujer cananea que se prostra ante Él e insiste en su pedido: “Señor, socórreme!”.

Esta vez Jesús, responde con una expresión despectiva, propia de la mentalidad y lenguaje judío en el trato con los paganos: ”No está bien tomar el pan de los hijos, para tirárselo a los cachorros”. Pero, ni esta dura respuesta desanima a la mujer cananea, que con sagacidad objeta: ”Y sin embargo, Señor, los cachorros comen de las migas que caen de la mesa de sus dueños”.

Ante semejante actitud e insistencia, Jesús exclama:” Mujer, ¡qué grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!”. Asombrosas palabras del Señor que ponen en evidencia que solo la fe de la mujer ha movido a Jesús a liberar a su hija del espíritu del mal.

La actitud reticente de Jesús, a lo largo de todo el diálogo, apunta a que, por un lado, salga a flote la grandeza de la fe de la mujer y, por el otro, el reconocimiento sin reserva alguna, de que la salvación es ofrecida también a los paganos, como afirma con sus última palabras: ”Qué se cumpla tu deseo”. Por la fe en Jesús, el pan de los hijos, el pan del Reino de Dios, los dones de la gracia y de la vida de Dios son accesibles a todos, rompiendo todas las barreras raciales, sociales y culturales.

Jesús pone a una pagana como modelo de fe orante y humilde

Nos sorprende que Jesús ponga a una pagana como modelo de fe orante y humilde: “Mujer, ¡qué grande es tu fe!”. El amor de la mujer hacia su hija y su fe en Jesús han sido tan “grandes” que la han movido a entablar con firmeza indefectible el diálogo con Jesús y a elevar esa oración tan confiada que ha hecho cambiar los planes iniciales del Señor, Jesus cambia sus planes al ver a la mujer cananea.

La fe orante es diálogo con Dios

Como para la mujer cananea, también en nuestra vida la fe y la oración confiada tienen que ir unidas, y no pueden faltar nunca como actitudes fundamentales del cristiano. La fe orante es diálogo con Dios, dialogo confiado de los hijos con el Padre, por el cual nosotros ponemos delante de él nuestras vidas, nuestras esperanzas y angustias, nuestros logros y fracasos en nuestro seguimiento a Jesús. Esta fe orante es deseo ardiente de salvación, de que Dios intervenga en nuestra vida para liberarnos de nuestros miedos, errores y pecados.

Las idelogias y fanatismos dejan muerte odio y rencor

Dejémonos guiar por la fe en Dios y no nos dejemos arrastrar por las ideologías y fanatismos que dividen, enfrentan y llevan al fanatismo homicida y ciego, como los atentados terroristas que dejan tras de sí tantos muertos y heridos inocentes, además de secuelas de odio y rencor.

Despues del atentado en Barcelona “Ni miedo, ni odio”

En el último atentado de Barcelona, junto a las flores, velas, banderitas y otros signos puestos en el lugar de la matanza, ha sido colocado un letrero muy significativo: “Ni miedo, ni odio”. Dos palabras profundamente evangélicas que brotan de la fe en el Dios de la vida, quien en su misericordia sin límites, nos asegura que Él siempre está dispuesto a acoger nuestro pedido: ”Señor socórrenos” por eso no puede haber ni miedo ni odio.

El diálogo con Dios nos mueve al amor y la solidaridad

Por eso en el encuentro entre Jesús y la mujer pagana nos enseña también que en el diálogo con Dios nuestra vida se abre a los designios que Él tiene para cada uno de nosotros. Al mismo tiempo nos mueve al amor y a la solidaridad hacia los hermanos, a buscar su bien, a solidarizarnos con los problemas de los pobres, los sufridos y agobiados.

El dialogo vedadero no produce vencedores ni vencidos

También es un ejemplo de que un diálogo verdadero, llevado con perseverancia, respeto al interlocutor y escucha de sus razones, y con disposición a cambiar de opinión es la única manera para llegar a acuerdos y soluciones pacíficas de los problemas. En un dialogo verdadero no debe haber vencedores ni vencidos.

Hay que orar por la paz en todas las naciones

Unidos oremos esta mañana con toda confianza no solo por nosotros, sino por nuestro país y el mundo entero, en especial, por la paz en las naciones sumidas en las guerras, por las víctimas del terrorismo, la intolerancia religiosa, el racismo y la violencia inhumana. Hagamos nuestras las palabras de la mujer cananea: “Socórrenos Señor”.
Amén

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  • Fuente Infodecom

La devoción a la Virgen de Urkupiña crece a ritmo acelerado en la capital cruceña y tiene en la “capilla Virgen de Urkupiña” dentro de la Parroquia Hombres Nuevos en la zona del plan tres mil, el epicentro de su veneración. Allí llegó Monseñor Sergio Gualberti la mañana de este martes 15 de agosto para celebrar la Eucaristía y animar a los fieles a seguir el ejemplo de María que vivió su fe amando a Dios y sirviendo a los hermanos en el día a día.

El Prelado se refirió a la Solemnidad de la Asunción de la Virgen, conocida como fiesta de “La Asunta” que en Cochabamba y en Bolivia celebramos como Virgen de Urkupiña “con mucho cariño nos hemos apropiado y celebramos a la Virgen de Urkupiña” señaló.

Para Monseñor Sergio, la ascensión es por tanto, la fiesta de la Virgen en gloria de Dios con su cuerpo y alma definitivos en el cielo por eso se vuelve la fiesta de la luz, porque verá a Dios ya no como un espejo sino a su rostro y verá sobre todo el rostro luminoso de su hijo Resucitado.

Destacó la belleza no física sino interior de María y la propuso como mujer modelo de fe “El cristiano tiene que saber valorar a su madre” insistió a tiempo de agregar que la fiesta de la asunta es también “la fiesta de la esperanza” porque si nuestra madre es la única criatura que está en la gloria de Dios, significa que también nosotros un día podemos estar con ella en el cielo y eso da sentido a nuestra vida que no termina con un ataúd, es por tanto la fiesta de la victoria de la vida sobre la muerte, sostuvo el Prelado cruceño.

Monseñor afirmó que todos estamos llamados a vivir y practicar nuestra fe en el día a día ¿cómo hacerlo? Siguiendo el ejemplo de María que fue a servir a su prima, como lo cuenta el evangelio del día “Estamos llamados a  creer y amar a Dios amando y sirviendo al prójimo como nuestra madre María” finalizó.

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  • Fuente Campanas Iglesia Santa Cruz

En el Solemne Tedeum celebrado por el Arzobispo Mons. Sergio Gualberti, en homenaje al 192 aniversario de la fundación de Bolivia, estuvieron presentes el Pueblo de Dios y las primeras autoridades civiles y castrenses del departamento de Santa Cruz.

Asimismo participaron de la ceremonia los representantes de las Iglesias Copta Ortodoxa, Iglesia Anglicana, Iglesia Metodista e Iglesia Menonita en Santa Cruz.

La Homilia de Mons. Sergio Gualberti giró en torno a la frase de Deuteronomio 30,15 que dice “hoy tienes ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Tu debes Elegir”.

En ese contexto el Arzobispo afirmo que se debe optar por una sociedad basada en la hermandad e igualdad, tambien se debe optar por la vida como bendición.

Con referencia a los cambios que hacen del mundo una gran aldea gobal, el Arzobispo considera que el cambio no ha sido integral para toda la humanidad pues se difunde una cultura hostil a las raices humanistas y se pone a la economia por encima de la persona humana.

Por otro lado el Arzobispo fue crítico con el modelo actual que aisla y fragmenta a la sociedad, un modelo que explota con grave deterioro el medio ambiente y por consiguiente afecta a la ética, la vida y a la madre tierra.

Por otro lado en el Arzobispo criticó la persistencia en la imposición de leyes como La ley de género, La ley del aborto, la propuesta de Eutanasia y remarcó que el papel del Estado debe ser defender la dignidad y los derechos del ser humano, el Estado debe defender la vida y no la muerte.

Otro tema que abordó en su homilía, es el referido al matrimonio que no debe ser desvirtuado de su esencia: una relación de amor y procreación. En consecuencia el matrimonio, es el cimiento de la familia y sobre esa base se debe construir una sociedad humana y justa que es tarea de todos.

Con relación a los últimos acontecimientos relacionados con el TIPNIS, el Arzobispo afirmó que se trata de una ley economicista impuesta con prepotencia y sin diálogo y denunció que “impulsar el desarrollo del TIPNIS” es un pretexto y no una respuesta a necesidades.

En ese contexto el Arzobispo hizo un llamado a los Senadores del Estado Plurinacional para que escuchen el clamor de la tierra y no den curso a la derogatoria de la ley que protege al TIPNIS.

El Arzobispo al retomar a la frase con que inicio su Homilia: “hoy tienes ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Tu debes Elegir” instó al pueblo boliviano que se ve en la disyuntiva de elegir entre ser humanos o ser inhumanos a elegir la reconciliación y la paz, elegir la defensa de la vida y la familia, elegir la democracia y participación ciudadana para vencer la Crisis ecológica y poner la Economía al servicio del ser humano.

El Arzobispo manifestó su esperanza en el pueblo de Dios pues el ser humano puede volver a optar por el bien, puede despertar una nueva reverencia ante la vida ya que el amor del Señor nos muestra nuevos caminos.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI

(IN EXTENSO)

SOLEMNE TEDEUM EN HOMENAJE A LA CREACION DE BOLIVIA

6 DE AGOSTO DE 2017

Tú debes elegir

«Hoy tienes ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Tú debes elegir» (Deut. 30,15-19). En este día de las fiestas patrias he querido escoger, como centro de mi reflexión, esta frase de la primera lectura, opción que Dios pone ante el pueblo de Israel por boca de Moisés poco antes de su muerte, porque considero que esta alternativa sigue siendo muy actual y válida hoy para la vida de nuestro país.

Optar por una sociedad basada en la hermandad e igualdad

Seguramente este versículo de la Biblia es de los que mejor expresan nuestra responsabilidad cuando entramos en relación con Dios: nuestra vida y la de la sociedad está en nuestras manos, podemos realizarla o acabar con ella. Moisés no está hablando solo a individuos aislados sino a toda una comunidad, al pueblo libre ya de la esclavitud que está en camino hacia la tierra prometida y le propone optar por un nuevo modelo de sociedad basado en la hermandad e igualdad, bien distinto del modelo piramidal egipcio.

Optar por la vida como bendición

El breve texto indica también que optar por la vida y el bien, trae consigo la «bendición» de Dios. La bendición es siempre un don del Señor, un valor inmaterial que no se puede convertir en valor de cambio. Si la vida y el bien son un regalo no podemos apropiarnos y manipularlos a nuestro gusto y antojo, porque se convertirían en «maldición», en muerte. Considerar a la vida como bendición es asumir que no es propiedad nuestra y que más que vivir somos vividos. Como escribe Juan Masiá: «Agradecer que la Vida nos vive, nos vivifica.»

Los cambios hacen del mundo una gran aldea

Esta disyuntiva se pone con mucha evidencia en el mundo de hoy, que vive una época de cambios rápidos, profundos y en todos los niveles y ámbitos: sociocultural, económico, político, religioso y eclesial. La novedad de estos cambios es que tienen un alcance global, que se lo caracteriza como el fenómeno de la globalización, haciendo del mundo una gran aldea.

El cambio no ha sido integral para toda la humanidad

Aun reconociendo los logros importantes de la humanidad especialmente en el ámbito técnico y científico, el crecimiento no ha significado un verdadero progreso integral en todos sus aspectos, ni siquiera en los países más industriales.

Se difunde una cultura hostil a las raices humanistas

Se abre paso un nuevo período de la historia con desafíos y exigencias, en una sociedad marcada por el relativismo, el individualismo posesivo y el hedonismo y por la difusión de una cultura lejana y hostil a las raíces humanistas y cristianas.

La economia esta por encima de la persona

A nivel económico se va pasando de una sociedad con mercado a una sociedad de mercado. La economía y el provecho, concebidos como algo externo al ser humano, están por encima de la persona, de la naturaleza y de la política, y son explotados irracionalmente, ignorando los límites materiales y humanos de la tierra.

El modelo actual aisla y fragmenta a la sociedad

Este modelo, donde Dios no tiene cabida, condiciona directamente a la convivencia humana y la calidad de vida, provocando el aislamiento de las personas, la banalización del sufrimiento ajeno, el debilitamiento y fragmentación de los vínculos familiares y sociales y un desconcierto generalizado.

El modelo explota con grave deterioro el medio ambiente

A nivel económico y social ha causado graves injusticias, condenando a la mayoría de la población mundial al descarte y a vivir en la pobreza, explotando irracionalmente losrecursos naturales con grave deterioro del medio ambiente y generando nuevas turbulencias sociales y políticas.

El modelo afecta a la ética, la vida y a la madre tierra.

En nuestro país el influjo de este proceso, está provocando, entre otros, el persistir de la pobreza, el debilitamiento de los valores de las culturas nativas y de la tradición cristiana, la pérdida del espíritu comunitario y de la solidaridad, una indiferencia individualista y desinterés por el bien común y la cosa pública y la crisis de sentido particularmente en los jóvenes. Y justamente porque este modelo afecta a la ética personal y social, a la vida humana y a la madre tierra los pastores estamos llamados a expresar una palabra orientadora a partir del Evangelio. Me limito a algunos ejemplos:

La ley de género

La aprobación de la ley de género que ha abierto la puerta del matrimonio a personas del mismo sexo con la intención de poder adoptar niños.

La ley del aborto

La propuesta de ley de ampliar las causales del aborto, en cualquier etapa del embarazo, que de hecho es una liberalización total de esa práctica de muerte.

La Eutanasia

La propuesta de eutanasia bajo el artificio de la muerte digna, ninguna muerte provocada puede ser digna.

El estado debe defender la vida y no la muerte

Todas esas iniciativas desconocen que la tarea del Estado no es la de establecer la vida o la muerte, sino de defender siempre a la vida, por tanto evitar el aborto y la eutanasia. Su deber está en no dejar solos a los ciudadanos especialmente en las circunstancias más dramáticas, como las mujeres embarazadas abandonadas o víctima de violación, los ancianos desamparados y los enfermos terminales para acompañarlos y sustentarlos con todos los medios.

El estado debe defender la dignidad y los derechos del ser humano

Al desconocer el derecho primario a la vida desde el primer momento de la concepción hasta su término natural, se desconoce también la dignidad de las personas y los derechos humanos y se abre la brecha a otras formas de muerte muy difícil de cerrar,como los feminicidios, los linchamientos, el narcotráfico y la violencia que domina en nuestras ciudades.

El matrimonio es una relación de amor y procreación

Estas propuestas además representan una amenaza por la misma identidad de la familia y en su estructura portante: el matrimonio, entendido como relación única de amor entre una mujer y un varón que dan inicio a la familia, una sociedad basada en la complementariedad sexual y que hace posible la realización de los dos fines equivalentes del matrimonio: el amor mutuo entre esposos y la procreación de los hijos. Ninguna otra relación humana, sin importar cuánto amor o cariño haya ni cuán generadora pretenda ser, puede adjudicarse este propósito ni cumplirlo.

El matrimonio, es el cimiento de la familia

Construir la familia sobre los cimientos del matrimonio, es construir la casa sobre la roca, como nos ha dicho el evangelio proclamado hace un instante. Familia que a su vez se vuelve roca, célula básica de la sociedad, primera escuela de humanización que da una formación integral a los hijos, a partir del respeto mutuo, el cariño, la confianza, la comprensión, el diálogo y el perdón. La familia educa a al servicio y a "vivir bajo una ley común", une a sus miembros, favorece la convivencia y la solidaridad, impide el individualismo egoísta y permite tener experiencias determinantes de paz. Debilitar a la familia es socavar a la sociedad y a las instituciones democráticas en su raíz fundamental.

Construir una sociedad humana y justa es tarea de todos

Es hora que todas las instituciones sociales, educativas y directivas instauremos políticas responsables y reencaucemos el rumbo de la sociedad con una mirada empática y sobre los valores humanos y cristianos, del respeto de la vida de toda persona, de la no violencia, de la concordia y de la paz. Hay que dar pasos firmes hacia una ética de la compasión para construir una sociedad humana y justa.

TIPNIS, ley economicista impuesta conprepotencia y sin diálogo

Esto interpela también nuestros estilos de vida y nuestros compromisos hacia unavida más sobria y una atención a la naturaleza que nos rodea. El modelo actual economicista, ha llegado al extremo de someter a intereses económicos todo el creado y norepara ante la contaminación ambiental, de la madre tierra, aire y agua. La sobreexplotación extractiva, la industria, el transporte, la tala indiscriminada de bosques y el uso desmesurado de pesticidas y fertilizantes, son causas directas del el cambio climático, el deterioro del hábitat humano y además provocan conflictos sociales, como mencionábamos hace cinco años los Obispos en la carta pastoral: “El universo don de Dios para la vida”. “Entre las múltiples y graves consecuencias de los daños medioambientales hay que mencionar, sobre todo, los conflictos sociales que éstos generan provocandosufrimiento y muerte de personas, como el más recientemente planteado en Bolivia por la proyectada carretera por el TIPNIS… Hoy, reconocemos con más claridad que la protección de la casa común es principalmente un problema ético y moral”. Lamentablemente, esa denuncia sigue muy actual con la parcial aprobación hace dos días de la ley que levanta la intangibilidad del TIPNIS. Ley impuesta con prepotencia y sin diálogo, olvidando los hechos de sangre y los sufrimientos de los hermanos indígenas, sus derechos y su firme rechazo a la misma.

Impulsar el desarrollo del TIPNIS es un pretexto

El argumento de que se quiere impulsar el desarrollo en el Parque, parecería más un pretexto que una respuesta a necesidades. El desarrollo verdadero no puede darse a costa de conflictos sociales y del daño a la hermana “madre tierra”, porque su costo es muchísimo más alto que el beneficio económico que se pueda obtener.

Que los Senadores escuchen el clamor de la tierra

Las heridas infligidas al medio ambiente son heridas a toda la sociedad, por eso es urgente un verdadero planteamiento ecológico, social y ético forjado con el más amplio consenso. En este sentido, queda la esperanza que los senadores actúen en consciencia y sin presiones, escuchando el clamor de la tierra y de los verdaderos indígenas del TIPNIS, promoviendo una consulta amplia y participativa de la ciudadanía.

Elegir entre ser humanos o ser inhumanos

Este escenario preocupante nos pone nuevamente ante la opción fundamental: « Hoy tienes ante ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Tú debes elegir ». Elegir entre “ser humanos o ser inhumanos”, entre una sociedad justa, armónica y en paz o una sociedad disgregada, dividida y enemistada, y entre un ambiente natural en armonía con el ambiente humano o la degradación mortífera.

Reconciliación y la paz

Apostemos: Por una sociedad que avance hacia la reconciliación y la paz, sobre la base de los valores éticos y morales, y de los principios humanos y cristianos de la libertad, justicia, solidaridad y verdad.

Defensa de la vida y la familia

Por una sociedad que ama y defiende a la vida y a la familia, dones de Dios para nuestro bien y nuestra felicidad.

Democracia y participación ciudadana

Por una propuesta que ahonde en la democracia y en la participación ciudadana en la vida del país, no solo al momento de depositar un voto, sino en las decisiones políticas para buscar al bien común de todos, en especial de los pobres y marginados.

Crisis ecológica

Por una respuesta firme y verdadera a la crisis ecológica y de civilización en la que nos encontramos, descartando la concepción utilitaria e instrumental de la “madre tierra”.

Economía al servicio del ser humano

Por una transformación social donde la economía esté al servicio de la persona y no por encima.

El ser humano puede volver a optar por el bien

Es un programa arduo, pero no imposible. El Papa Francisco en la exhortación Apostólica “Laudato si” nos anima con palabras alentadoras: «No todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse, más allá de todos los condicionamientos mentales y sociales que les impongan” (205).

Despertemos una nueva reverencia ante la vida

Y citando a la Carta de la Tierra (La Haya, 29-6-2000) el Papa se atreve a proponer nuevamente el precioso desafío: «Que el nuestro sea un tiempo que se recuerde por el despertar de una nueva reverencia ante la vida; por la firme resolución de alcanzar la sostenibilidad; por el aceleramiento en la lucha por la justicia y la paz y por la alegre celebración de la vida» (207).

El amor del Señor nos muestra nuevos caminos.

Termino con las últimas palabras de la Encíclica que nos llenan de esperanza: «En el corazón de este mundo sigue presente el Señor de la vida que nos ama tanto. Él no nos abandona, no nos deja solos, porque se ha unido definitivamente a nuestra tierra, y su amor siempre nos lleva a encontrar nuevos caminos. Alabado sea». (245)

 

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Este domingo Mons. Sergio Gualberti, Arzobispo de Santa Cruz de la Sierra, en su homilía se ha referido al tema de la justicia, destacó el ejemplo del Rey Salomón que pidió a Dios un corazón que escuche y que sepa discernir entre el bien y el mal. En ese sentido hizo un llamado a los administradores de justicia a actuar sin presiones de ninguna naturaleza y apegados a la verdad para evitar el sufrimiento de las personas detenidas preventivamente o sus familiares a causa de la retardación de justicia.

De manera especial, Mons. Gualberti aseguró que “la oración de Salomón es un llamado a los administradores de justicia para que ejerzan su oficio con sabiduría y prudencia, con estricto respeto a la verdad y libres de cualquier presión económica, social y política”.

A continuación la Homilía completa de Mons. Sergio Gualberti:

HOMILIA COMPLETA DE MONSEÑOR SERGIO GUALBERTI, ARZOBISPO DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA

BASÍLICA MENOR DE SAN LORENZO MÁRTIR

DOMINGO 30 DE JULIO DE 2017.

En el texto del evangelio de hoy, continuación de los dos domingos anteriores, Jesús sigue enseñando, por medio de parábolas, sobre el Reino de Dios, tema central y gran novedad de su predicación. El Reino de Dios, es un misterio tan grande y tan relevante en nuestra vida de discípulos, que no debe extrañarnos esa insistencia de parte de Jesús al punto de invitarnos a pedirlo como don a Dios en el Padre Nuestro la única oración que él nos enseñó: “Venga a nosotros tu Reino”.

Jesús, con las parábolas del tesoro escondido y la perla preciosa destaca el valor inestimable y supremo del Reino por encima de todas las demás realidades. Estas palabras, “tesoro” y “perla preciosa”, despiertan enseguida en nuestra mente objetos de gran valor y muy deseados. Un tesoro no se encuentra a cada paso ni es de todos, es una oportunidad extraordinaria que significa un giro y un cambio total en la vida de la persona afortunada que lo encuentra.

Así actúan tanto el hombre que ha encontrado el tesoro en el campo: “lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo”, como el negociante que descubre la perla de gran valor: “fue a vender todo lo que tenía y la compró”.

Los dos hombres, habiéndose dado cuenta del inestimable valor de lo que habían encontrado, enseguida y sin titubeos van y sacrifican todo lo que tienen para hacerse de los tesoros.

Jesús, con estos ejemplos, nos está enseñando que el Reino de Dios es el verdadero y único tesoro, el bien inconmensurable por el cual vale la pena tomar la decisión definitiva de venderlo todo, porque ante el Reino todos los demás bienes son secundarios y añadidos.

En la Iglesia tenemos el ejemplo de una multitud de santos que han descubierto el Reino de Dios manifestado en la persona de Jesús como el único y verdadero bien que ha colmado su sed profunda de amor, de felicidad y de vida. Por eso, para ser dignos de ese don, han tenido la valentía de dejarlo todo, riquezas, amistades y afectos familiares, dispuestos a enfrentar sacrificios, incomprensiones y persecuciones. Ellos han comprendido que el Reino es de Dios, pero para nosotros, nuestro bien y nuestra vida, por eso no han dudado en vender todo para ganar “el todo”.

La parábola anota un particular significativo: ese jornalero “lleno de alegría”, vendió todo y no le pesó desprenderse de sus bienes, con tal de adquirir algo que tenía muchísimo más valor. Es la alegría auténtica, la alegría de haber sido llamados a ser parte del reino de Dios y de pertenecer a la comunidad de Jesucristo, el amigo que nos ama, nos tiende la mano, nos libera de las ataduras del mal y nos ofrece la salvación llenando de sentido nuestra vida.

El Papa Francisco insiste en muchas oportunidades sobre este aspecto y nos ha regalado dos exhortaciones apostólicas, la “Alegría del amor” y la “Alegría del Evangelio”. Este último documento inicia remarcando que “La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús. Quienes se dejan salvar por Él son liberados del pecado, de la tristeza, del vacío interior, del aislamiento. Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría”. “Con Jesús siempre nace y renace la alegría”, palabras muy hermosas del Papa Francisco que expresan su convicción profunda de que, solo en Jesucristo, la humanidad podrá encontrar la alegría de la vida plena y de la salvación.

En la primera lectura también se nos habla de un “tesoro”, el de la sabiduría, atributo de Dios mismo, quien en su bondad lo quiere compartir con nosotros. Es la sabiduría del Reino de Dios, que nos permite ver la realidad con los ojos del Padre, que nos ayuda a discernir el bien y que nos mueve a obrar guiados por el amor al Señor y a los demás.

El texto nos narra que una noche a Salomón, recién elegido rey de Israel, se le aparece en sueño el Señor que le dice: “Pídeme lo que quieras”. Salomón, después de reconocer que es un muchacho y que no se siente preparado para asumir el desafío muy arduo de gobernar al pueblo de Israel, dirige a Dios este pedido: “Concede a tu servidor un corazón que escuche para juzgar a tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal”. Esta respuesta de Salomón agrada a Dios, porque no ha pedido el poder de aniquilar a los enemigos, ni riquezas, ni larga vida sino lo esencial, lo primero, lo más importante, “un corazón que escuche”.

Salomón pide tener un corazón dócil y paciente, que escuche a Dios, que le abra paso en su ser y su vida, para que como rey cumpla su voluntad y sepa discernir entre el bien y el mal, para actuar conforme a los criterios del Señor y no de los del mundo. También pide un corazón que sepa escuchar al pueblo con sus gozos y alegrías, con sus tristezas y sufrimientos, y así pueda responder a sus necesidades y problemas. Salomón quiere gobernar no para dominar o explotar al pueblo, sino para servirlo y para administrar la justicia con imparcialidad y rectitud.

Este pedido de Salomón “Concede a tu servidor un corazón que escuche” estaría muy bien en los labios de todos nosotros, pero particularmente de todos los gobernantes para que sean verdaderos servidores de la paz y del bien común de todo el pueblo, con una atención privilegiada a los más necesitados y excluidos de la sociedad.

De manera especial la oración de Salomón es un llamado a los administradores de justicia para que ejerzan su oficio con sabiduría y prudencia, con estricto respeto a la verdad y libres de cualquier presión económica, social y política. Solo una justicia independiente, recta e imparcial, puede recuperar la credibilidad de la población, evitar los sufrimientos de tantas personas inocentes y los sentimientos de impotencia y de rencor en personas que, por la retardación de justicia, siguen privadas de libertad.

Jesús repite para nosotros la pregunta: “¿Comprendieron todo esto?”. ¿Que el Reino de Dios, la persona de Jesús es el tesoro y la perla preciosa? ¿Hemos dado el paso de venderlo todo para comprarlo, lo cuidamos y lo testimoniamos en la vida de cada día? Dios un día nos pedirá cuenta, como nos indica la breve parábola de los pescadores que recogen los peces buenos y tiran los que no sirven, porque no todo vale en el juicio final: “Vendrán los ángeles y separarán a los malos de los justos”.

Con alegría renovemos hoy nuestra opción por el tesoro del Reino, sabiendo que para conservarlo hace falta vigilancia y discernimiento porque las fuerzas del mal están al asecho, buscan confundirnos y se oponen a que el reino de Dios se abra camino en la vida de la sociedad y de cada uno de nosotros. Pidamos humildemente al Señor, con las palabras del salmo, que nos afiance en nuestro propósito: “Mi suerte Señor es guardar tus palabras… porque para mí vale más la palabra de tus labios que todo el oro y la plata”. Amén.

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En su Homilia domincal, Mons. Sergio Gualberti, explicó que la manera de actuar de Dios para ejercer su poder sobre el ser humano, no es con fuerza dictatorial no es con opresión como muchas veces vemos en nuestro mundo, sino con serenidad, indulgencia y misericordia.

En ese contexto, Mons. Gualberti expresó que si bien el Reino de Dios es una realidad dinámica, no se impone de manera violenta, rápida y grandiosa, sino de manera pacífica, progresiva y humilde, para que sea acogido de manera libre por parte de las personas.

Por otro lado Mons. Gualberti indicó que la lógica humana de conseguir “todo y ahora” nos induce a juzgar con un pensamiento peligroso que nos lleva a ser "opresores" en vez que "liberadores" y faltos de misericordia con los que se equivocan.

Según el Arzobispo parece que el bien no logra abrirse camino, mientras que el mal parece desbordarse de manera prepotente. En ese contexto cuestionó el rol de los medios de comunicación y las redes sociales que presentan al mal, la violencia y las desgracias con sensacionalismo y morbosidad mientras que pasa inobservado el bien que brota cada día en el mundo y que es mucho pero no se lo visibiliza.

Al concluir la Celebración, el Rector de la Catedral P. Hugo Ara, hizo uso de la palabra para felicitar al Arzobispo en nombre de toda la comunidad por sus 18 años de ordenación episcopal y le expreso su agradecimiento por su pastoreo, su dedicación de tantas horas de trabajo y de reflexion, de animación para que seamos buenos cristianos en momentos dificiles que nos toca pasar en el mundo entero. 

A su vez Mons. Gualberti expreso su agradecimiento "pero sobre todo, como dice el Papa Francisco, oren por mi que necesito muchisimo y caminemos juntos, bien unidos porque este pastor esta aquí por que el Papa Francisco ha querido que yo este aqui y nosotros caminamos como Iglesia muy unidos, sabiendo que es la Iglesia que Jesús ha fundado sobre los cimientos del Apostol Pedro cuyo sucesor es el Papa"

Homilia de Mons. Sergio Gualberti

Arzobispo de Santa Cruz

Pronunciada el 23 de julio de 2017

Dios actúa no con fuerza dictatorial sino con serenidad y misericordia
La lectura del libro de la Sabiduría que hemos escuchado es un hermoso elogio a Dios porque “es dueño absoluto de su fuerza”, condición esta que lo hace “juzgar con serenidad y gobernar con gran indulgencia”. Estas palabras nos revelan la manera de actuar de Dios, de cómo Él ejerce su poder sobre el ser humano, no con una fuerza dictatorial que oprime como muchas veces vemos en nuestro mundo, sino con serenidad, indulgencia y misericordia, y además nos llaman a seguir su ejemplo en el trato con los demás: “el justo debe ser amigo de los hombres”, practicando la justicia junto a la misericordia.

¿Cómo es el justo?
El justo en la Biblia es aquel que cree en Dios, la persona humilde que se reconoce como creatura ante el Creador, que se relaciona con Él como hijo que cumple su voluntad, que considera hermanos a los demás, con igual dignidad y sin ninguna discriminación y que actúa con espíritu solidario y compasivo, como alguien, este es el justo, alguien en quien se puede confiar y a quien se puede acudir.

¿Cuál es la identidad del Reino de Dios?
Jesús con tres parábolas del Evangelio de hoy profundiza este mensaje inherente al reino de Dios. Con la parábola del sembrador que siembra buen trigo y de su enemigo que de noche siembra la cizaña o mala hierba, Jesús responde a unos interrogantes que circulaban entre sus discípulos, acerca de su identidad y de la eficacia del Reino de Dios.

El Mesías según el pueblo Judío
Sus dudas habían surgido por la manera de predicar, de actuar y de portarse de Jesús que no correspondía para nada a las expectativas e imagen que ellos tenían acerca del Mesías. Según la creencia del pueblo judío, el Mesías era un enviado por Dios para ser el juez definitivo e inflexible que tenía el poder de liberar al país de la opresión del imperio romano y de desterrar de la sociedad al mal y a los malvados e instaurar la comunidad de los judíos puros, fieles observantes de la ley de Moisés.

El Mesías según sus discípulos
Pero Los discípulos veían que Jesús en cambio perdonaba a los pecadores, comía con ellos, liberaba a los poseídos por los malos espíritus y que se mantenía distante de los grupos nacionalistas que buscaban la liberación del país. Por eso, para aclarar su manera de pensar y actuar a la gente que lo escucha, Jesús recurre a la parábola del dueño del campo y de sus peones ante el problema de la infestación de la cizaña. Los siervos impacientes y deseosos de eliminar la mala yerba dicen al dueño: "Quieres que la vayamos a arrancar”. El dueño, paciente y sabio contesta: “No, porque al arrancar la cizaña, corren el peligro de arrancar el trigo”. Terminada la narración los discípulos piden a Jesús que les explique la parábola y Él les responde como hemos escuchado: “El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre, el campo es el mundo, somos todos nosotros; la buena semilla son los hijos del Reino, mientras que la cizaña son los hijos del maligno, y este enemigo es el diablo”.

El Reino de Dios no se impone de manera violenta.
Quien siembra entonces la semilla nueva del Reino de Dios es el hijo del Hombre es decir Jesús mismo, la semilla que por su muerte y resurrección dará frutos seguros de bien, vida y amor a pesar de la presencia de la mala hierba sembrada por el enemigo. El Reino de Dios es una realidad dinámica que no se impone de manera violenta, rápida y grandiosa, sino de manera pacífica, progresiva y humilde, para que sea acogido de manera libre por parte de las personas, acogido el Reino de Dios por su atractivo. Por cierto, Jesús ha vencido al mal y al demonio en sus raíces de una vez por todas, sin embargo, en el mundo subsisten sus consecuencias las consecuencias del mal siguen presentes y solo al final de los tiempos, cuando la mies será madura, el Reino de Dios será plenamente instaurado.

Dios frente a la lógica humana
También nuestra mirada y nuestro pensamiento, marcados por la lógica humana de conseguir “todo y ahora”, nos hacen caer a veces en la tentación de juzgar y condenar a los demás, añorando una intervención de Dios que haga justicia con una posición firme y sin medios términos: los buenos de un lado y los malos del otro. Cuantas veces tenemos la tentación de cuestionar por que no interviene Dios ante el mal.

El bien pasa inobservado por los medios de comunicación y las redes sociales
Este es un pensamiento muy peligroso, que nos lleva a ser "opresores" en vez que "liberadores" y faltos de misericordia con los que se equivocan. Esta actitud denota que no tenemos la virtud de la paciencia, por eso la indefinición y los tiempos largos nos provocan inquietud y miedo, porque nos parece que el bien no logre abrirse camino, mientras que el mal parece desbordarse de manera prepotente. A esta visión contribuyen hoy de manera especial los medios de comunicación y las redes sociales que presentan al mal, la violencia y las desgracias con sensacionalismo y morbosidad mientras que pasa inobservado el bien que brota cada día en el mundo y que es mucho pero no se lo visibiliza.

Dios confía en su pueblo
Con esta parábola Jesús nos deja una enseñanza novedosa que nos colma de asombro y esperanza, porque nos revela que Dios pone su confianza en nosotros pobres creaturas, estamos acostumbrados a decir pongamos nuestra confianza en Dios y ahora Dios pone su confianza en nosotros, dispuesto a esperar para que maduremos y demos frutos de bien, conforme a la buena semilla que Jesús que ha sembrado en la humanidad. Ahora comprendemos mejor que "Tu Señor eres bueno y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor..." como dice el salmo responsorial, y que manifiestas tu poder e omnipotencia en juzgar con bondad, en gobernarnos con indulgencia y en esperar con paciencia nuestro arrepentimiento y conversión. La paciencia de Dios no es pasividad no está con los brazos cruzados en la espera del día del juicio, sino un acto de confianza en nosotros y una espera activa que ofrece al pecador la oportunidad de reconocer su error, a todos nos ofrece esa oportunidad el Seńor de convertirnos y de entrar en la dinámica de la salvación, del Reino de la vida y del amor.

Paciencia no significa tolerar el mal
Pero, el hecho que Dios es misericordioso y es paciente no significa que debemos tolerar el mal y menos aún dejarnos arrastrar por sus tentáculos. Por el contrario, tenemos que resistir, oponernos y denunciar a la maldad y la injusticia, con todos los medios lícitos para promover el amor, la justicia, el bien común, la libertad y la no violencia.

Luchar contra el pecado, misericordia con el pecador.
Luchar en contra del pecado pero practicar la misericordia con el pecador, porque esta es la manera de actuar de Jesús según el mismo ser y voluntad del Padre de la misericordia. Esto desde siempre la Iglesia lo ha dicho, luchar en contra del pecado pero ser misericordioso con el pecador, porque todos somos pecadores.

El Reino de Dios crece en la pequeñez y el silencio
Y el evangelio de hoy termina con las dos parábolas del granito de mostaza y de la levadura, signos del reino de Dios que se abre camino y crece en la pequeñez y en el silencio. El claro contraste entre el pequeño grano y la levadura, con el árbol y la masa del pan que de ellos resultan, nos hace entender que los inicios pequeños, cotidianos y humildes del reino de Dios tienen en sí mismos la gran fuerza de extenderse y de revolucionar la historia de la humanidad. En silencio, pero el Reino de Dios va cambiando nuestro mundo.

El camino de Dios lleva a la vida.
Y las parábolas nos invitan a recorrer el camino de la paciencia laboriosa y optimista de Dios con su actuación misteriosa, paciente y escondida que lleva a la vida, y dejar el engaño seductor del demonio que lleva a la muerte. Nuestra conciencia fortalecida e iluminada por la confianza que Dios pone en nosotros, nos haga descubrir en primer lugar todo lo que de bello, bueno y vital la mano de Dios ha sembrado en nosotros y no nos fijemos tanto en nuestras sombras y fragilidades. A veces vemos más el mal que esta en nosotros y no el bien que le Señor ha puesto en nuestras vidas.

Jesús es la expresión de la confianza de Dios en el hombre
El mensaje de Jesús hoy nos llena de alegría y esperanza, porque nos confirma que nosotros hemos sido creados a imagen del Dios de la luz y no a imagen de las tinieblas del enemigo y que somos la masa que va madurando y la pequeña semilla que va creciendo, con los talentos, los dones y las fuerzas de bondad, generosidad y ternura que Él ha sembrado en el campo de nuestra vida en nuestro corazón. Por eso digamos ahora en nuestro corazón: “Oh Dios, agradecidos de que tu confías en nosotros también nosotros te decimos que confiamos en ti y nos ponemos en tus manos, - Tu que eres compasivo y bondadoso, rico en amor y fidelidad...y vuelve hacía nosotros tu rostro y ten piedad de nosotros”
Amén.

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En su Homilia dominical Mons. Sergio Gualberti rememoro el segundo aniversario de la Visita Apostólica de S. S. Papa Francisco a Bolivia.

Por otro lado el Arzobispo de Santa Cruz, expreso que en Bolivia no existen dos Iglesias Católicas como se pretende hacer creer, confundiendo a la gente.

La temática que abordó Mons. Gualberti en su Homilia giró en torno a la sabiduría que Dios concede a los pobres, los débiles y los sencillos, los que no son tomados en cuenta en el mundo de los poderosos y de los ricos.

En ese contexto, Mons. Gualberti rememoró la entrada de Jesus en Jerusalem “humilde y montado sobre un asno” sin ejército, servidor de los pobres y de la paz y destacó el hecho de que Jesus en su misión de instaurar el Reino de Dios, no ha recurrido al poderío de las armas y de las riquezas, sino al poder del amor, la entrega y el servicio

El Arzobispo destaco que ese el único poder que salva y no los imperios económicos y militares, que se fundamentan en sistemas ideológicos y políticos autoritarios, que buscan su propio interés y no el bien común, que explotan a los más débiles, que instrumentalizan a la justicia, que recurren al engaño y que constituyen redes de complicidad y corrupción.

HOMILIA DE MONS. SERGIO GUALBERTI
ARZOBISPO DE SANTA CRUZ
PRONUNCIADA ESTE DOMINGO 9 DE JULIO DE 2017

La visita de Papa Francisco
Hace dos años, el nueve de julio como hoy, llegaba a Santa Cruz en visita Pastoral el papa Francisco, el sucesor de Pedro, la piedra sobre la que Cristo fundó la Iglesia. Vivimos dos días inolvidables: su presencia sencilla y cercana de Pastor, su palabra profética, sus gestos con los niños, los enfermos, los hermanos encarcelados y los movimientos populares han despertado en nosotros sentimientos de gran alegría y de gratitud a Dios porque nos ha afianzado en la fe y hecho el don de pertenecer a la única Iglesia Católica, Apostólica y Romana, porque no hay dos Iglesias católicas, como se pretende hacer creer, confundiendo a la gente.

El XII Encuentro Nacional de las CEBs.
En estos días acá en Santa Cruz se está realizando el XII Encuentro Nacional de las Comunidades Eclesiales de Base, primer núcleo de la Iglesia, focos de fe y evangelización. El propósito de la reunión es de intercambiar experiencias y reflexionar sobre el desafío de vivir la fe hoy, como testigos del Dios de la misericordia y de una Iglesia, comunitaria, profética, sencilla y comprometida en la sociedad. También, en los próximos días, se encontrarán siempre en nuestra ciudad los Jóvenes Misioneros de Bolivia para renovar su compromiso de anunciar la alegría del Evangelio.

La sabiduría que Dios concede a los pequeños
Las lecturas de hoy tocan a un aspecto vital del Evangelio, nos hablan del don de la sabiduría que Dios concede a los pequeños es decir los pobres, los débiles y los sencillos, los que no son tomados en cuenta en el mundo de los poderosos y de los ricos.

Contra la Opresión y la Injusticia
En la 1ª lectura el profeta Zacarías anuncia un mensaje de esperanza al pequeño “resto” de judíos que se han mantenido fieles al Señor, a pesar de los acosos y angustias sufridos a causa del sistema idolátrico, la opresión e injusticias instaurados en el país. El profeta los invita a alegrarse con el anuncio de la llegada del Mesías que pondrá fin a ese sistema inicuo: “Alégrate mucho... grita de júbilo mira que tu Rey viene hacia ti, Él es justo”.

Tiempo de paz entre las naciones
El Mesías vendrá no solo para impulsar la purificación radical y la liberación del pueblo de toda clase de esclavitudes, sino que instaurará tiempos de paz entre las naciones desterrando las armas y las guerras: “suprimirá los carros y el arco de guerra y proclamará la paz a las naciones”. Y el éxito de la misión está asegurado porque el Mesías “es un rey victorioso”.

Estas palabras del profeta colman de esperanza y son de buen auspicio para toda la humanidad porque confirman que el plan de Dios es el horizonte definitivo de la historia y que tiene la victoria final sobre el mal, la opresión y la injusticia que parecen dominar ciegamente los destinos del mundo.

El Mesías se presenta humilde
Este anuncio tan importante del profeta contrasta con la manera con la que se presenta el Mesías: “ humilde y montado sobre un asno”. Es la prefiguración de la entrada de Jesús en Jerusalén, el rey Mesías que cumplirá en plenitud esta profecía sin ejército, servidor de los pobres y de la paz. En su misión de instaurar el Reino de Dios, Jesús no ha recurrido al poderío de las armas y de las riquezas, sino al poder del amor, la entrega y el servicio, el único poder que salva.

Los poderosos del mundo buscan su propio interés
Él actúa en manera muy distinta de los poderosos del mundo y los imperios económicos y militares, que se fundamentan en sistemas ideológicos y políticos autoritarios, que buscan su propio interés y no el bien común, explotan a los más débiles, instrumentalizan a la justicia, recurren al engaño y constituyen redes de complicidad y corrupción.

Alabar al Padre
Es lo que confirma Jesús con las enseñanzas del Evangelio que acabamos de escuchar: “Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y a los astutos, y las ha revelado a los pequeños”.

Jesus revela a la gente sencilla
Jesús llama a Dios: “Padre” y al mismo tiempo lo reconoce “Señor del cielo y de la tierra”, uniendo maravillosamente la infinita grandeza del Creador con la cercanía y la ternura del Padre. Jesús lo agradece porque “esconde” a los sabios, las élites religiosas, políticas y económicas de su tiempo y “revela” a la gente sencilla “estas cosas”, es decir “los misterios del Reino de Dios”, el designio de vida y amor que el mismo Jesús va manifestando con sus palabras y obras. Este misterioso y sorprendente actuar de Dios pone de manifiesto su “buena voluntad”, su manera de pensar y actuar: “Sí, Padre, porque así lo has querido”.

Dios hace participes de su plan a las ovejas sin pastor
Dios, que es amor y misericordia, no solo se da a conocer de esta manera, sino que hace partícipes de su plan de vida a “las ovejas sin pastor”: los pobres, los que sufren, los que la sociedad injusta y opresora desprecia y abandona a su suerte, los no violentos y pacíficos, en radical y total contraposición a la mentalidad del mundo que enaltece a los poderosos, ricos y famosos.

Con sus palabras Jesús nos pone en claro que el acceso al plan de salvación de Dios, no es fruto de nuestras fuerzas y sabiduría, sino una gracia que el Padre da libremente a los que se presentan delante de él sin ningún mérito y pretensión, a los que ponen la confianza en su infinita bondad. Es un don que Dios concede a través de su Hijo Jesús, como el mismo lo afirma solemnemente: “Nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar”.

San Pablo en la carta a los Romanos reafirma que Dios concede la gracia de acceder a la salvación a los que orientan su vida según “el Espíritu”, es decir según el amor, la misericordia y la libertad, y no a los que se guían según los principios de “la carne”, las tendencias egoístas, los apetitos desordenados de poder y el prestigio.

Jesus invita a todos para encontrar alivio y consuelo
El texto del evangelio concluye con una invitación de Jesús a sus discípulos: “Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y Yo los aliviaré. Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”. En primer lugar, Jesús se dirige a los discípulos desanimados y sufridos, porque sabe bien que la labor evangelizadora y la fidelidad al reino de Dios conllevan cansancios, incomprensiones y sufrimientos, por eso los invita a que vayan donde él porque solo en él pueden encontrar descanso, alivio y consuelo.

Jesus invita a cargar el yugo de la misión
En segundo lugar les invita a que carguen el yugo de la misión. Jesús no se impone por la fuerza a los que quieren seguirlo en el camino de la sencillez y de la gratuidad, de la no violencia, de la mansedumbre y de la solidaridad con los pobres y humildes. Jesús utiliza la imagen del yugo, que no es solo signo de lo difícil que es ser buenos discípulos suyos, sino también que es signo de unión, de atarse a él para cargar juntos la misión confiada por Dios. Estando unidos a Cristo, el yugo se vuelve liviano y es fácil a llevar, por eso acojamos la invitación a recorrer con él el camino del amor, la misericordia y la compasión, haciendo de nuestra vida un don de amor al servicio del Evangelio.

Jesus advierte al pueblo a no caer en la lógica del mundo.
Jesús también nos hace una última invitación: “Aprendan de mí que soy paciente y humilde de corazón”, confiemos en sus palabras, no caigamos en la lógica del mundo, que llama a buscar el éxito, el placer y el poder a como de lugar, sino que seamos discípulos sencillos y humildes de Jesús y Él colmará nuestra vida de alegría y paz, porque, como nos dice el salmo, “el Señor es fiel en todas sus palabras y bondadoso en todas sus acciones”.

Amén

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